‘Minari. Historia de mi familia’, la luminosidad del sueño americano

Apenas ha transcurrido un año desde el huracanado éxito de la surcoreana Parásitos (Bong Joon-Ho, 2019), de la que apenas hace falta recordar que se alzó con el Óscar a Mejor Película en la 92ª edición de los premios de la Academia (entre tantos otros galardones), y ya tenemos de nuevo un film de alma surcoreana (pero nacionalidad estadounidense) nominado en varias de las más importantes categorías de dichos premios: Minari. Historia de mi familia. Hablamos de “alma” porque si bien su director, Lee Isaac Chung, también es norteamericano de nacimiento, la historia es en coreano y está inspirada en la vida del propio Chung, cuya familia se mudó desde Corea del Sur a Atlanta antes de acabar en Arkansas para sacar adelante una pequeña granja, algo similar a lo que le ocurre a la ficticia familia protagonista de Minari.

El relato se centra en la familia Yi e inicia con la mudanza de sus miembros a una humilde casa de Arkansas rodeada de un extenso terreno donde el padre, encarnado por Steven Yeun (le recordamos por Burning y Walking dead), pretende cultivar verduras coreanas. Su mujer, interpretada por Han Ye-ri, algo escéptica ante esta nueva aventura, y sus dos educados hijos, Anne y David le acompañan en esta odisea a la que pronto se unirá la abuela Soon-ja para ayudar a cuidar de los niños. El quinteto protagonista resulta sólido y su realismo y complicidad, a pesar de las desavenidas que llegan a tener sus personajes, son dos grandes culpables de que Minari resulte tan tierna y potente a la vez.

La veterana actriz Youn Yuh-jung podría ser la primera intérprete de Corea del Sur que se alce con un Óscar

La experimentada Youn Yuh-jung (Fire woman, 1971), primera actriz surcoreana nominada al Óscar, asume el rol de una abuela dispersa y granuja, una abuela que “no lo parece” y que “huele a Corea”, como apunta su nieto. Las discrepancias iniciales entre los dos, así como su supuesto aroma a especias se irán disipando hasta que David vea en ella a una compinche de juegos que, a diferencia de sus padres, preocupados por sus problemas de corazón, lo anima a correr y a enfrentarse al mundo. La mirada infantil del protagonista, álter ego de Chung, nos traspasa en una nueva historia con una relación abuela-nieto bastante memorable, como en Pequeña Miss Sunshine o Coco. Aunque seguimos a la espera de la película que represente los maravillosos lazos que suelen unir a estas dos generaciones.

El sueño americano, uno de los ideales que guían la cultura de Estados Unidos, es percibido por muchos como algo ejemplar, quizás como la máxima del éxito, como la oportunidad definitiva para avanzar en la escala social. Para otros, el sueño americano es una quimera, una utopía que, como mucho, nos permitirá estar sirviendo hamburguesas con queso y pepinillos mientras rogamos que nos dejen propina. En Minari, aun versando sobre la experiencia de una familia entorno a ese ideal y los problemas que surgen durante el camino, el sueño americano no es algo dorado, ni tampoco un hecho imposible: no hay demagogia. Y es esa dualidad la que, en parte, nos permite apreciar el film como un relato armonioso, que no cae en la monotonía ni en la exageración de estar trazada con un pincel más grueso en el que los problemas raciales, por ejemplo, podrían tener un papel más destacado.

‘Minari’ se centra en la labor de una familia inmigrante por mejorar, no en sus penurias o dificultades

El film, coproducido por Brad Pitt, es la cuarta película de Lee Isaac Chung, cuya primera obra, Munyurangabo, se mostró en la sección Un certain regard de Cannes en 2007. Con Minari. Historia de mi familia el director podría estar rozando la preciada estatuilla dorada y es que su temática concuerda bastante con lo que los académicos están votando en los últimos años: historias comprometidas (Green book), de colectivos minoritarios (Moonlight), extranjeras (Parásitos)… El próximo lunes 26 de abril tendrá lugar la ceremonia, en la que la luminosa Minari, que destaca también por su cuidada puesta en escena y la inventiva de algunas de sus escenas (como en las que aparece el gran secundario Will Patton) opta a 6 premios y rivalizará con largometrajes como El juicio de los 7 de Chicago, El Padre, Nomadland y Sound of metal.

Claudia Guillén
Acerca de Claudia Guillén 34 Articles
Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Film Business por la ESCAC. También cursé Historia de Cine y Crítica cinematográfica en La Casa del Cine. Después de pasar por algunas agencias de comunicación y adquirir experiencia en el sector de la distribución de cine, trabajo en una plataforma digital (ojalá que la fuerza cinéfila me acompañe durante mucho tiempo). En mis ratos libres leo con bastante avidez, hago mercadillos de segunda mano y busco películas españolas curiosas por los Encantes de Barcelona.

1 Trackback / Pingback

  1. La directora de ‘Nomadland’ Chloe Zhao gana el DGA a la mejor dirección de 2020 - Industrias del Cine

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*