Disney desbarata el arte de ‘Blancanieves y los siete enanitos’ en su nueva adaptación al español

Joaquim Sicart se estrena como firma invitada de Industrias del Cine con un artículo originado a raíz de un hilo de tweet que ha causado revuelo entre los usuarios

La obra maestra de Walt Disney sufre grandes cambios en sus páginas ilustradas, reemplazadas por textos poco embellecidos y muy diferentes a la versión original

Todo empezó por un impulso. De repente me apetecía volver a ver el clásico de Disney Blancanieves y los siete enanitos. Hacía muchos años desde el último visionado y, aprovechando la suscripción a Disney+, una noche me puse a ello. No tanto por evocación a la infancia, sino por observar con ojos maduros el trabajo plástico, artístico y técnico realizado en uno de los hitos de la historia de la animación. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que la que estaba viendo no era, desde luego, la versión de ‘Blancanieves’ que todos recordábamos. Y así lo podemos comprobar al revisar y comparar la adaptación al español con la versión original que Disney preparó para su estreno en los países hispanohablantes.

Una historia alterada en sus míticos fotogramas de cuento

En un primer momento, el título inicial del film consiguió esquivar mis alarmas, no sin sembrar un atisbo de extrañeza que al poco rato solo haría que aumentar.

A la izquierda, el título original (1937). A la derecha, la adaptación española (2001).

Pasaron los créditos iniciales, y apareció en pantalla el famoso libro de cuento de hadas que sirve para introducir la historia. Pronto me di cuenta que algo fallaba. A pesar de estar viendo la cinta en su versión original, el título de la portada no mostraba el esperado letrero Snow White and the seven dwarfs, sino que este había sido traducido digitalmente al español, pero con un estilo tipográfico y artístico muy desacertado, dificultando incluso su legibilidad.

A la izquierda, el metraje original (1937). A la derecha, el metraje adaptado al español (2001).

La cámara se acerca lentamente al libro mientras este se abre, y aparece otra sorpresa más. Las bellas páginas ilustradas que acompañan el texto del relato han sido modificadas digitalmente para reemplazar el texto original inglés a una traducción española poco precisa. Pero esto no es lo peor. Para su redacción se ha utilizado la fuente tipográfica Times New Roman en un chapucero montaje que elimina parte de los ornamentos originales, y sobre todo, se desvanece todo rastro del característico estilo gótico de las letras. Y de esta primera página, pasamos a la segunda. Pero en lugar del “mágico” y etéreo volteado de hojas, se utiliza una transición de fundido para presentarnos la siguiente diapositiva que continua el relato, siguiendo el mismo estilo que la anterior. Una auténtica presentación de PowerPoint que nada tiene que envidiar a las invitaciones de boda más low cost.

Metraje original (1937) VS adaptación española (2001).
Metraje original (1937) VS adaptación española (2001).

Mi consciencia artística me ordenó detener el visionado para analizar lo que acababa de ver y procedí a localizar todas las apariciones de texto narrativo del filme para comprobar si también habían sido alteradas. Y en efecto, así era.

La narración que da paso al epílogo es, originalmente, una bonita transición dónde aparece una rama de cerezo que va cambiando con el paso de las estaciones, para denotar ese lapso de tiempo en el que el príncipe, tal y cómo cuenta la narración sobreimpresa, se dedica a buscar la bella princesa de la que se ha enamorado. Para ello, se nos muestra cómo las hojas de la rama van cayendo durante el otoño, cómo la nieve la cubre en invierno, y cómo los pétalos de las flores se desprenden en primavera. Pero en la adaptación que nos ofrece la plataforma del ratón podemos observar con tristeza que la animación de esta secuencia ha sido reducida a tres fotogramas congelados para mantener el fondo, mientras que el texto ha sido traducido de nuevo pero con un desafortunado resultado.

A la izquierda, el metraje original (1937). A la derecha, la adaptación española (2001).

La tipografía de estilo gótico escogida para imitar la original carece de tildes, por lo que todas las vocales acentuadas aparecen en tipografía de estilo Arial, en sustitución de los caracteres góticos. Un error de principiante que ataca directamente al conjunto estilístico, y nos hace tirar de los pelos a los que nos dedicamos de un modo u otro al mundo gráfico.

Y por último, el final del cuento es más abrupto en español que en inglés. En España, la pareja de enamorados ya no “vivieron felices por siempre jamás”. La cinta se cierra con un contundente “Fin” y, nuevamente, no vemos cerrarse el libro mágicamente y de forma fluida, sino que mediante un fundido pasamos de ver “fin” a ver la contraportada en un extraño plano reescalado que vuelve a resaltar un mal gusto a la hora de tratar el material original.

Metraje original (1937) VS adaptación española (2001).

Todos estos atentados al trabajo, al gusto y al mimo que en 1937 un grupo de artistas y artesanos se encargó de mostrar al mundo hizo que, en un gesto de indignación, publicara mis hallazgos y reflexiones en Twitter. Lo que nunca imaginé es que causara tal revuelo cómo para que algunos usuarios me hicieran llegar varias informaciones para complementar mi hilo.

El arte de Disney: ideado y preparado para internacionalizarse

Cabe recordar que en la historia del cine las producciones de animación (sobre todo las dedicadas al público infantil) tienen por costumbre traducir sus contenidos de texto y adaptar algunas referencias a cada país dónde está previsto su estreno. Una tendencia en aumento que gracias a la introducción del digital se ha convertido en una mera tarea de edición en el proceso de montaje. Pero lo que hoy hace un ordenador, hace 84 años era el trabajo de un amplio equipo de artistas. Porque Walt deseaba que su obra se entendiese en todo el mundo. Blancanieves y los siete enanitos cuenta con hasta 12 doblajes internacionales.

Motivo por el cual, el equipo artístico se encargaba de realizar en varios idiomas auténticas reproducciones de los indicios gráficos. Es decir, carteles de créditos, material de atrezzo y todo aquello susceptible a ser traducido (cómo por ejemplo, en este caso, los libros de hechizos, los nombres de los enanitos tallados en sus respectivas camas o incluso el nombre de Gruñón escrito en el pastel). De la adaptación al español se encargaba Edmundo Santos. Y esta versión es la que todos recordábamos haber visto en nuestros VHS de la infancia. Era un trabajo en paralelo durante la misma producción, que cuidaba los detalles para que cada versión fuera una fiel adaptación y representación del diseño de producción original.

Adaptaciones latinoamericanas (1938) y española (1941).

La película no se estrenó en España hasta 1941 debido a la Guerra Civil.

El futuro digital: ¿una amenaza para las obras analógicas?

Desconozco si lo que ha pasado con nuestra Blancanieves ha sucedido de igual modo en el resto de países de habla no inglesa, pero es preocupante que Disney+ ofrezca como opción más reciente esta versión mutilada de la piedra angular de su factoría. Sin duda alguna, todo se debe al afán por traducirlo todo y toparse con un formato analógico. Se hace difícil pensar que una multinacional de tal calibre no se pueda permitir una adaptación más fiel y cuidada o incluso la restauración y digitalización de los materiales internacionales originales. Pero si algo ha quedado claro después de esta aventura por las redes sociales es que no es una cuestión de dinero o de tiempo, sino de cariño y saber hacer. Y así lo ha demostrado uno de los usuarios que ha participado en el debate, aportando sus observaciones y análisis gráfico.

Llegados hasta este punto, donde a las empresas de la era digital no les tiembla el pulso para editar y cambiar contenidos analógicos, conviene que nos cuestionemos si habrá un día en que nos será imposible retornar a los orígenes para apreciar las obras de arte tal y cómo sus artífices decidieron crearlas.

Porque, al fin y al cabo, este es el poder del arte: hablarnos de un tiempo, de una gente, su manera de contar historias, su manera de ser y hacer, de pensar, entre otras muchas cosas. Si eliminamos este legado, ¿qué referentes nos quedarán? ¿Qué lecciones podremos aprender? Y cuando digo esto, pienso en las nuevas generaciones que ya se van a encontrar con todos estos contenidos adulterados, y que tendrán verdaderas dificultades para poder disfrutar de los contenidos originales.

Cómo decía Dalí, “todo artista tiene el derecho de defender la integridad de su obra hasta las últimas consecuencias”. Y es evidente que el maltrato que ha recibido esta película no refleja para nada la voluntad artística que se puso en ella. Si Walt y su equipo levantaran la cabeza, se llevarían una gran desilusión.

Para terminar, quiero agradecer a todas las personas que han dedicado parte de su tiempo a enriquecer el hilo de Twitter, convirtiéndolo en una interesante investigación para hacernos reflexionar sobre arte, cine y tecnología. Este análisis se ha basado en el caso concreto de esta película, pero se podría aplicar a tantas producciones que a lo largo del tiempo han sufrido alguna modificación o alteración estética, más allá de los procesos de restauración y remasterización pertinentes. Los motivos que personalmente me han llevado aquí han sido puramente artísticos y estéticos. No he querido entrar en temas como el doblaje o el sentido de las traducciones, porque considero que es harina de otro costal. Quizás en otro momento puedan motivar otras interesantes reflexiones.

Si queréis ampliar la información sobre la película, es especialmente recomendada la lectura del maravilloso libro que se publicó con motivo su 75 aniversario:

Kaufman, J. B. (2012). Blancanieves y los siete enanitos, 75 aniversario del clásico de Walt Disney. Lunwerg Editores, S.A. España.

Y para saber más sobre los doblajes españoles de ‘Blancanieves y los siete enanitos’, podéis consultar la tesina de Luis Alberto Iglesias Gómez.

Un artículo de Joaquim Sicart

Firma Invitada
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En este espacio tienen cabida todos aquellos autores de artículos que han sido invitados a participar en 'Industrias del Cine' para que puedan compartir sus conocimientos y/u opiniones. Desde aquí les agradecemos su colaboración.

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