‘Canallas’, una divertida comedia con toques de thriller y cierto trasfondo social

El que firma esto reconoce que tenía cierta curiosidad por ver la película que aquí nos ocupa. Escrita y dirigida por Daniel Guzmán, ganador de dos premios Goya –a Mejor Dirección Novel por A cambio de nada y a Mejor Cortometraje de Ficción por Sueños–, las primeras reacciones que llegaban desde el Festival de Málaga eran muy positivas y destacaban el hecho de que estábamos ante una obra inclasificable que no se parecía a nada, a lo que conviene sumar otros hechos como que venía producida de forma directa por Movistar+, lo cual viene siendo últimamente sinónimo de calidad, o que su pase de prensa en Barcelona tenía lugar en la Sala Phenomena, la mejor de la ciudad para un servidor.

Además, antes del inicio de la película se proyectaba un pequeño vídeo en el que el propio director resaltaba el gran esfuerzo de siete años que le había costado terminarla y hablaba entre, otras cosas, de su decisión de elegir a una familia tomada de la vida real, pues ninguno de sus miembros se dedica profesionalmente a la interpretación, para encarnar a varios de los personajes del film, así como también de su intención de huir de ciertos convencionalismos dentro del género de la comedia española para darle un toque más autoral. Por lo tanto, ante toda esta avalancha de información previa, quien suscribe esperaba encontrarse con un divertido esperpento. Y lo cierto es que no iba del todo desencaminado.

Tras una secuencia de apertura que remite directamente al cine quinqui y en la que se nos presenta a los tres personajes principales –Joaquín, Brujo y Luismi– en la flor de su juventud para hacer hincapié en lo muy poco avispado que es Joaquín, protagonista de la función, la película procede a mostrarnos a éste varios años después y nos demuestra que no ha cambiado un ápice desde entonces, pues a sus 47 primaveras tiene delirios de grandeza y se dedica a alardear ante sus amigos – con quienes se reencuentra después de dos décadas – de lo bien que le van las cosas ahora que es un empresario multimillonario cuando, en realidad, no tiene ni un duro y sigue viviendo en casa de su madre junto a su hija y su hermano. En medio de este panorama, las cosas se le pondrán crudas cuando el banco le avise del embargo de la casa por un crédito que pidió a nombre de su madre, tras lo cual se verá envuelto en una gran cantidad de berenjenales junto a sus colegas con la intención de conseguir dinero para pagar sus deudas, que se irán acumulando conforme avance la película a raíz de las ocurrencias del trío protagonista.

Hay momentos, especialmente durante el primer tramo del film, en los que Canallas parece abusar en exceso de los chistes con rimas, del tipo ‘‘Vladimir: una paja y a dormir’’ o ‘‘[Inserte cualquier palabra acabada en]ado el que tengo aquí colgado’’, y otros en los que directamente se subraya la gracia de aquel chiste que se nos acaba de contar. Por ejemplo: ‘‘Ya me dijeron que no tuviera hijos, que siempre hay uno que sale subnormal’’, dice Esther, la madre de Joaquín, en una conversación con su hijo. El público ha entendido perfectamente que se está refiriendo al propio Joaquín, quien contesta: ‘‘Si es que si no fuera por el Chema (su hermano, que acaba de ser secuestrado) …’’ A lo que ella recalca: ‘‘¡Que te lo digo a ti, imbécil!’’.

No obstante, no son momentos que empañen ni mucho menos el resultado final, pues la radiografía que la película realiza de una España fuertemente golpeada a nivel económico por la crisis –que demuestra que todavía quedan heridas abiertas especialmente en lo relativo a los embargos que tuvieron lugar durante dicho periodo– y la extrema sencillez con la que Guzmán resuelve el entramado principal, que se va volviendo cada vez más enrevesado conforme avanza el film, dejan al espectador con la sensación de haber acudido a un notable retrato de la clase social que representan sus tres canallas protagonistas y a una propuesta a caballo entre la comedia y el thriller que, si bien es cierto que no es fácil dilucidar si es convencional o no, sí puede considerarse del todo divertida.

Miquel Felipe
Acerca de Miquel Felipe 16 Articles
Graduado en Cinematografía por la ESCAC y en contacto con el CineClub Vilafranca desde mi infancia, empecé a reseñar películas en Internet a la edad de nueve años, labor que he continuado hasta el día de hoy. Aunque suelo ver todo tipo de propuestas, siento especial fascinación por los siguientes géneros: la ciencia ficción, el cine fantástico, el terror y el cine negro.

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