LAURA RUBIROLA: “Pese a la incertidumbre hay que seguir rodando, no podemos hacer otra cosa”

Laura Rubirola debuta en la dirección con Vera, un cortometraje estrenado en el pasado Festival de Tribeca.

Candidato (que no nominado, todavía) a los Premios Goya y a los Premios Gaudí, Vera está protagonizado por la chilena Paulina García, ganadora del Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival de Berlín por Gloria.

Rubirola es, además, cofundadora y codirectora de la escuela de guion y creación audiovisual Showrunners, con sede en Barcelona, y ha sido productora de películas como Contratiempo y Durante la tormenta.

Actualmente, trabaja en su propia productora, Malmo Pictures, y es la productora ejecutiva de El inocente, producida por Netflix.

Eres una experimentada productora, pero decides lanzarte a la dirección con Vera. ¿Porqué das ese paso y cómo nace la historia de tu cortometraje?

Además de dedicarme a la producción de cine, el guion siempre me ha llamado mucho la atención y yo quería escribir algo propio. Básicamente primero escribir, no tenía tan claro lo de dirigir, pero sí escribir.

La historia surge cuando yo me fui a vivir fuera de Barcelona con un compañero de trabajo, por un rodaje de una película, y la persona que atendía la limpieza en el sitio donde vivíamos dejó de venir. Recuerdo estar ese día y pensar que nosotros no conocíamos a esa persona, pero él o ella tenía mucha información de nosotros: que éramos un chico y una chica, que dormíamos separados, que no cocinábamos… estas cosas que sabes enseguida cuando entras a una casa.

Ahí se me encendió una idea, y a esa se unieron otros temas que quería tratar, como el fijarse en los detalles y la importancia de la imagen física en las relaciones que tenemos. Se fueron uniendo varias cosas y de ahí nació la idea de Vera, que se fue quedando conmigo y que luego decidí ponerme a escribir para poder soltarla.

El cortometraje está ambientado alrededor de los años 80, ¿porqué situaste la historia en ese preciso momento?

Estéticamente está más en los 70, pero a finales de la década porque es cuando había walk-man.  Yo lo que quería es que ella no pudiera buscarle a él por internet. En cuanto ella descubre su nombre, queríamos que no le pudiera ver la cara, porque si no la historia seria otra complemente distinta. Nos gustaba el esfuerzo que hacía Vera de no conocerle físicamente, si no a través de lo que crea, lo que le gusta o lo que tiene en su despacho, era esa idea. Me rompía un poco si estuviese ambientado en la actualidad.

Te quería preguntar por la actriz, la chilena Paulina García. Sorprende verla en un corto rodado en Barcelona. ¿Cómo llegáis a ella?

Igual por haber trabajado en producción soy de las que el “no” no lo tengo completado a priori. Prefiero preguntar antes de renunciar. La verdad es que escribí el personaje de Vera pensando en ella, para escribir necesito referenciarme. La descubrí en Gloria y es una actriz que me encanta. Le mandé el guion a su representante de España y se lo mandó a ella. Lo leyó en seguida y me propuso hacer un Skype y la verdad es que cuando me conecté me dijo: ¡qué lindo esto que has escrito, me ha encantado! Hablamos del personaje y lo que requería hacerlo y se vino a Barcelona. Se cruzó medio mundo para rodar el corto. Estaré eternamente agradecida de que haya hecho esto. Es bastante increíble, sí.

A veces las cosas más difíciles acaban siendo las más fáciles.

Después fue difícil traerla porque tuvimos un problema en el vuelo y casi no llega. Pero aparte de eso la verdad es que sí, que ella fue absolutamente encantadora además de buenísima, fue un placer. Y todo muy fácil al final.

Vera está moviéndose en festivales, como el de Tribeca. No sé si llegó a celebrarse de manera presencial o ya le cogió la pandemia.

Tribeca fue en abril y ya estábamos confinados, se estrenó online allí.

¿Y cómo estás viviendo el recorrido de Vera en una época en la que los festivales o se han cancelado o se reinventan online, y en el que no puedes viajar por el mundo para presentarlo?

La verdad es que es uno de los grandes inconvenientes que nos ha tocado vivir: tener el corto viajando por todo el mundo y no poder acompañarlo a ningún sitio. Aunque es muy bonito ver como los festivales intentan seguir adelante y ponen mucho empeño en seguir cuidando los cortos y seguir haciendo la labor que hacen. Me parece muy meritorio hacerlo en este momento. Así que disfrutándolo todo lo que podemos, siguiéndolo online.

¿Cómo ha sido dar el salto de la producción a la dirección?

Muy placentero, la verdad. También he producido el corto, lo que me ha dado menos opción de disfrutar de la dirección. Cuando produces todo el mundo te pide cosas a ti y cuando la diriges las pides tú.

La experiencia de escribirla fue muy bonita, y como ya lo piensas y lo visualizas en imágenes, lo dirigí como consecuencia directa. Lo disfruté mucho, una vez estuve en rodaje y con todo el equipo.

¿Cuánto tiempo pasó entre que tuviste la idea y terminaste de editarlo?

Cuatro años. Primero porque tardé mucho en ponerme a escribirlo. La escribí un verano y luego tardé un par de años en financiarlo. Entre que los presentamos a las ayudas, las otras se demoraron, el rodaje, concertar cita con el Palau de la Música, con Paulina… al final cuatro años.

Llama mucho la atención que algunas escenas estén rodadas en el Palau de la Música, como acabas de mencionar. ¿A nivel de producción, campo en el que estás más acostumbrada, cuales han sido los mayores retos de producir Vera?

Rodar en el Palau fue un reto bastante grande, porque es una localización más compleja de iluminar, horarios de rodaje, más difícil de llenar, con más de 150 figurantes para que se viera el sitio lleno, convocar a familia y amigos… Y también fue un reto incluso mayor encontrar la localización principal, encontrar el despacho, que es casualmente donde yo empecé a trabajar en producción, en la productora Rodar y rodar. Tuve la gran suerte de que nos dejaron rodar ahí, que fue el primer despacho en el que yo trabajé, incluso. Ese fue el mayor reto de todos, además de querer recrear los años 70-80 con los presupuestos que acostumbran a tener los cortos.

Te quería preguntar también por tu trabajo en la dirección de la escuela de guion Showrunners. Eres polifacética: productora, directora de una escuela y ahora directora.

Sí, codirijo una escuela de guion con Claudia Maluenda. Y la verdad es que el mérito es mucho más de ella que mío. Y lo compagino como puedo todos estos trabajos.

Si no me equivoco Showrunners era antes era la escuela El taller de guionistas.

El taller de guionistas era una fundación asociada a Rodar a rodar y a sus creadores. Claudia Maluenda estuvo de directora allí unos cuantos años y yo colaboré con ellos varias veces. Entonces El taller acabó su recorrido y nosotros decidimos que no queríamos que se perdiera una idea que nos parecía maravillosa, que es que haya una escuela dedicada únicamente a la escritura de guion audiovisual, ya sea animación, documental, cine, series… y no hubiera ninguna en Barcelona o en Catalunya. Y hay muy pocas en España.

Decidimos empezar un proyecto propio y decidimos ponerle el nombre de Showrunners porque la evolución hacia la que va el guion es a dominar muchas otras áreas del proceso creativo, incluida la producción. Damos mucha formación en producción porque creemos que los guionistas tienen que estar mucho más conectados con el mercado y con el proceso que viven después los guiones. Es un proyecto muy bonito en el que creemos muchísimo y que afortunadamente va teniendo un recorrido cada vez más largo…

¿Y cómo es llevar una escuela en tiempos de pandemia?

Todo es un poco más difícil. La vedad es que tenemos la suerte que lo que impartimos tiene una parte teórica y una parte práctica que se puede seguir haciendo online. El presencial siempre tiene algo de magia que nunca puedes suplir, pero es cierto que nuestro día a día, nuestras clases, se han podido hacer de la misma manera. En ese sentido bien, pero también es verdad que llega un momento muy interesante para el audiovisual. Las plataformas no pueden parar de tener catálogo, la gente se los está terminando en su casa, apuntándose más que nunca a las plataformas, y necesitan contenido. Y el contenido al final lo crean los guionistas. Es un momento histórico importante para ellos.

¿Cómo influye la pandemia en las películas que se están rodando?

Ahora estoy produciendo la serie El inocente para Netflix. Rodamos una parte de la serie en verano, porque nos interrumpió el rodaje el COVID-19, y la verdad es que es muy intenso. Al rodaje se añade un elemento muy complejo que es la prevención de la pandemia. Entonces es verdad que el rodaje se convierte en algo más complicado de lo que era, sumándole la incertidumbre de tener que pararte en algún momento, lo que para nosotros es terrible. Así que le sumas un elemento de presión muy grande, y una incertidumbre económica importante. Pero hay que seguir adelante, no podemos hacer otra cosa. Seguir rodando.

¿Crees que lo que estamos viviendo, la pandemia, las mascarillas, lo veremos en la ficción o los creadores lo dejarán fuera?

Es una pregunta interesante. Hay muchas opiniones sobre eso. La verdad es un tema que me interesa mucho y lo he ido hablando con mucha gente del sector. Hay una necesidad del publico de deshacerse de las mascarillas, de vivir una realidad pre pandemia todo el rato, y que la ficción está precisamente para cumplir esa misión de evasión. Pero luego hay cosas que no se pueden obviar si se hacen cosas muy ubicadas en un momento. Proyectos enfocados ambientados justo en la pandemia que lo integrarán de forma natural, y luego todas las demás que lo obviarán de manera rotunda, e intentar seguir como si nada hubiese pasado.

¿Nos puedes explicar próximos proyectos que tengas?

Ahora estamos trabajando en la producción de esta serie que estamos terminando que imagino que en 2021 se podrá ver en Netflix, y desarrollando varios proyectos de cara el año que viene. Con mi productora, Malmo Pictures, rodaremos un largometraje en catalán, que se llama Suro. Es la ópera prima de Mikel Gurrea y está coproducido con Lastor Media e Irusoin. Lo rodaremos el verano que viene, ya que lo tuvimos que interrumpir por la COVID. Y ahora Acabo de rodar un cortometraje que no tiene nada que ver con todo lo anterior, que es una videodanza para niños.

¿Y algún nuevo proyecto como directora?

De momento no, pero buscando huecos para volver a escribir y ponerme a dirigir.

Pablo Sancho París
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Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual por la U.B., Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. y Master en Film Business por ESCAC. He sido presidente de la Federació Catalana de Cineclubs entre 2015 y 2017. He trabajado como programador en Most Festival y Cine Club Vilafranca durante cuatro años. Además, he compaginado estas tareas con la de cronista cinematográfico, profesor de cine en talleres para niños y adolescentes, y la realización de audiovisuales y cortometrajes de ficción. Me podéis contactar en pablosanchoparis@industriasdelcine.com.

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