JIAJIE YU: “La diferencia que puedo marcar respecto a otros directores es la de contar historias sobre diferentes culturas”

Jiajie Yu (Barcelona, 1989), con su obra Xiao Xian, se yergue como uno de los candidatos más exóticos de los próximos premios Goya, que se entregarán el 25 de enero en Málaga. Usamos el adjetivo “exótico” no solo por la clara y consciente inspiración oriental de su obra, sino también por el notable uso de los contrastes, la descontextualización del espacio y el tiempo y el empleo de una ambientación embriagadora. El corto, nacido del proyecto de final de máster de la escuela EFTI, está nominado a mejor cortometraje y puede encontrarse en la web del director y en la plataforma Filmin.

Xiao Xian no es tu primer trabajo aunque es el que haya obtenido más repercusión hasta la fecha. ¿Cómo empezaste en este mundo?

Estudié Comunicación Audiovisual en Blanquerna y luego hice un máster de guion y dirección en la escuela de cine Bande à Part, en Barcelona. Fue a raíz de esos estudios que empecé a meterme más en el mundo del cine, ya que las carreras suelen ser muy generales. Si bien hice más trabajos “no oficiales” para practicar y ganar en experiencia, como dos cortos que rodé en Tailandia, el primer cortometraje que empecé a distribuir en festivales fue Aliens, una historia que rodé en Benidorm. Oficialmente, Xiao Xian sería mi segundo corto y está realizado dentro del proyecto de final de máster de EFTI, una escuela donde estudié cine y gané una beca, por lo que me mudé a Madrid. Empecé a distribuir el corto por festivales y ha ido bastante bien.

¿Qué significa Xiao Xian?

Xiao Xian es el nombre de la protagonista aunque no se menciona durante el corto. “Xiao” significa pequeña y es una manera cariñosa de llamar alguien, como un diminutivo. Por otro lado, “Xian” tiene un doble significado: suena como hilo aunque no se escribe igual y significa hábil con las manos. Como la protagonista es costurera, me parecía un título interesante que casaba bien.

Tus padres son chinos pero te criaste en Barcelona y ahora vives en Madrid. ¿Cómo influye toda esta mezcla de culturas en tu obra? 

Mi madre es de Shanghai y mi padre de Taipei, o sea que tengo una parte china y una parte taiwanesa. La influencia aquí aparece desde el momento en el que quería contar sobre la comunidad china, que conozco, desde un punto de vista más europeo, más occidental. Personas nacidas en China que han visto la obra me han dicho que se nota que está hecha por una persona china que se ha criado fuera del país porque, según me cuentan, se observa una visión muy romántica e idealizada de China. Por ejemplo, en la escena del karaoke, la canción que suena es una melodía de los 90 que hoy en día la gente no escucha. Yo la puse porque es una canción que me recuerda a mi infancia, a cuando era pequeño y mis padres ponían el cassette en bucle en su restaurante. Hay detalles que hacen que ellos vean que tengo una visión occidentalizada de China porque todo lo cuento con un punto de vista de nostalgia por no haberme criado allí. Lo cuento a través de recuerdos como algo hipnótico, onírico… Obviamente, al final, los españoles esto no lo ven y puede parecer un corto chino, pero hay una clara mezcla de culturas, como cuando aparece un personaje español de repente.

“Quería que el público se sintiera algo desubicado y descontextualizado al ver el cortometraje”

Un español que habla chino, ¿no?

Sí, exacto. Lo hice porque me parecía interesante que el espectador se sintiera desubicado y descontextualizado al verle. Que piense que, en un principio, la historia sucede en China ya que, hasta ahora, todo lo que se ha visto han sido interiores y no se conoce dónde está sucediendo la trama. Quería que el público se sintiera algo perdido, como la protagonista a lo largo del corto. Luego, se genera otro choque al ver que las dos chinas hablan español, que es algo que nadie se espera de nuevo.

Como comentas, me dio la impresión de que el corto no quiere mostrar una época ni un lugar determinados. ¿Es así?

Yo quería contar un oscuro cuento de hadas (ya sea por el tono, la iluminación, la estética…), entonces no quería tratarlo de manera especialmente realista, sino que me parecía más interesante que resultara algo fantasioso, inmersivo y atmosférico. Precisamente por eso, no quería contextualizar ni en un espacio ni en un lugar: quería que fuera atemporal. Es cierto que la escena en la que hablan español te sitúa ya en España, pero tampoco te dice dónde, y da igual si es Madrid, Barcelona o el País Vasco. 

¿Lo rodaste en Madrid?

Sí. De hecho, el único exterior que hay es una calle bastante famosa que está al lado de la Filmoteca de Madrid y es cierto que los madrileños sí que lo notan.

A parte de Xiao Xian, tienes varios trabajos donde Asia, la cultura asiática o sus gentes son los protagonistas. ¿Son estas las historias que más te apetece contar o ha sido casualidad? 

Los cortos que tengo sobre Tailandia (Shadows of Bangkok, A lonely trip, Blissful city) fueron a raíz de participar en un concurso que gané, pero no fue algo especialmente buscado en el sentido de “quiero rodar en Asia”. Con Xiao Xian sí que fue intencionado porque quería contar una historia sobre la comunidad china de manera concreta. También debo decir que llevo bastante tiempo, igual siete u ocho años, obsesionado con el cine chino y el asiático en general. Quizás al chino o al taiwanés les tengo un cariño especial por ese punto nostálgico de ver las películas y que me recuerdan a mi familia o a mi infancia. Aunque me crié en Barcelona, siempre he vivido dentro de una cultura china y, ahora mismo, es lo que me gustaría seguir explorando a nivel de contar historias. Además, creo que es la diferencia que puedo marcar respecto a otros directores.

Al ver el corto, no pude evitar rememorar La doncella, de Park Chan-Wook. ¿Te elogia esta comparación o prefieres alejarte de cualquier influencia?

Generalmente, no escondo las influencias e intento que una influencia se quede solo en eso y que se tenga como referencia para aportar un punto de distinción propio, autoral, para que no parezca que es algo que quieres imitar. Me encanta reconocer las influencias, me parece poco honesto no hacerlo y, en este caso, La doncella fue una de muy grata. En concreto, de Park Chan-Wook me fascina esa mezcla entre lo bello y lo turbio, entre lo sensual y lo oscuro, que no solo está presente en La doncella, sino en casi toda su filmografía, como en Oldboy, con esa manera de rodar los asesinatos tan bonita. Para mí, ese era un tono muy interesante que dar a Xiao Xian

Xiao Xian está nominado a mejor cortometraje en los Goya. ¿Te esperabas esto? ¿Por qué crees que ha gustado tanto? 

La sensación que he tenido, y que me han transmitido, es que gusta porque es una propuesta diferente, arriesgada y, sobre todo, porque es distinta desde el punto de vista de lo que entendemos por cine español. La gente asociaría esta obra al cine chino y, aunque tenga una estética o un ritmo que te recuerde a China, es tan española como cualquier otro trabajo. Al final, todo el equipo es español, el dinero es español, lo hicimos dentro de una escuela de aquí. Esa mezcla es lo que pueden llegar a aportar las segundas generaciones de padres inmigrantes: una realidad cultural distinta que conocen pero que no han vivido como sus progenitores.

“Me interesan los contrastes entre oriente y occidente, entre la represión y la libertad o entre el trabajo y el ocio”

Como en A lonely trip o Lección gitana, dos trabajos tuyos muy distintos, vuelves a combinar tradición y modernidad, que cada vez parecen recorrer caminos más distintos…  

Me gusta muchísimo contar historias desde los contrastes. En Xiao Xian, este no sería el tema principal, pero sí me gusta que haya diferentes capas que, aunque no se cuenten de manera directa, estén latentes. Una de ellas es el contraste entre la tradición y la modernidad. Por ejemplo, la madre es muy tradicional en su vestimenta y la amiga, con ese vestido de lentejuelas, es totalmente occidental y moderna. También me interesa el contraste entre oriente y occidente, entre la represión y la libertad, el trabajo y el ocio. Me interesa mucho el juego de posiciones entre varios conceptos y la dualidad entre tradición y modernidad es algo muy atractivo, sobre todo entre la madre y el hogar y la hija y el karaoke, dos espacios totalmente opuestos.

El corto parece tratar también sobre el deseo, un deseo punzante, que ahoga, y que siente por su amiga. 

Sí, el deseo y la sensualidad eran muy importantes para mí. La protagonista tiene un despertar sexual, pero también vive un despertar generalizado: siempre ha sido muy obediente, responsable y tradicional y esa noche de experimentación en Xiao Xian le sirve para empoderarse en todos esos temas. A la mañana siguiente, ella es totalmente distinta a la noche anterior, y la sensación de vivir un deseo prohibido es esencial para ello.

Creo que la luz y la ambientación nos llevan a una sensación claustrofóbica. No obstante, es una luz que ya has utilizado en antiguos trabajos. 

La claustrofobia es un tema que me interesa mucho. Otros de mis temas recurrentes suelen ser la soledad o la alienación de los personajes. Para mostrar esto, es muy interesante el tema visual, que en Xiao Xian trabajé junto a Alejandro Rapariz y Mario Lerma, los directores de fotografía: algo oscuro, muy atmosférico, momentos de cierta presión. Intento buscar personajes que estén solos, que tengan una luz un poco turbia, incluso el diseño sonoro también le da un punto oscuro y misterioso que refuerza la sensación “mal rollista”. 

Escribes, diriges y editas. ¿Qué parte te interesa más? ¿Crees que podrías dirigir sin escribir o al revés?

Siempre he sido bastante “hombre orquesta”, pero ya no edito tanto e intento buscar un montador. Ahora, en la medida de lo posible, quisiera centrarme en dirigir y, quizás, coescribir. El guion me interesa mucho y, hasta ahora, dirigir y escribir han ido de la mano. No descarto, sin embargo, un proyecto de encargo, de hecho me parecería un reto motivador e interesante, pero sí creo que el guion debería ser de mi estilo en cuanto a potencial visual porque cuando escribo guiones intento que sean muy visuales para ya imaginarme cómo va a ser todo. 

“Estoy desarrollando un proyecto más personal y costumbrista sobre mi familia”

Creo que tienes una idea para un largometraje. ¿Puedes adelantarnos algo sobre él? 

Me han llegado a proponer la posibilidad de hacer un Xiao Xian en largo y, aunque es interesante, no me apetecería volver a contar la misma historia porque no me interesa seguir explorando qué pasa entre las protagonistas. Aun así, me parece atractivo que el universo de Xiao Xian, con su estética y ese punto de rareza, se traslade en un largo y jugar con diferentes personajes de historias entrecruzadas. Lo contextualizaría más en Madrid, por ejemplo: una noche de extrañeza en la ciudad. Estoy dándole vueltas a eso. También estoy desarrollando otro proyecto más personal y costumbrista sobre mi familia que sería una especie de homenaje a mi abuela materna, una mezcla entre Yi Yi de Edward Yang y Comer, beber, amar de Ang Lee. 

Para acabar (y curiosear), me pregunto qué película estarías viendo si te encontráramos en una sala de cine.

Creo que estaría viendo Cuentos de Tokyo, de Yasujiro Ozu, o Yi Yi de Yang.

Claudia Guillén
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Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Film Business por la ESCAC. También cursé Historia de Cine y Crítica cinematográfica en La Casa del Cine. Después de pasar por algunas agencias de comunicación y adquirir experiencia en el sector de la distribución de cine, trabajo en una plataforma digital (ojalá que la fuerza cinéfila me acompañe durante mucho tiempo). En mis ratos libres leo con bastante avidez, hago mercadillos de segunda mano y busco películas españolas curiosas por los Encantes de Barcelona.

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