‘Lo que esconde Silver Lake’: conspiración, ‘’neolynchianismo’’ y starlets

Lo que esconde Silver Lake (Under the Silver Lake), película presentada en competición en la pasada edición del festival de Cannes y el festival de Sitges, es la cuarta obra de David Robert Mitchell, protagonizada por el nominado al Óscar Andrew Garfield y producida por Michael De Luca Productions, Stay Gold Features y Vendian Entertainment. Tras el éxito de It Follows, las expectativas eran altas y quizá aquí el director peca de atrevimiento: Under the Silver Lake puede definirse como una película conspiranoica atrapada a medio camino entre la intriga y la comedia absurda.

Su trama versa sobre la aventura de Sam (Andrew Garfield), un joven desempleado que comienza a indagar en la supuesta desaparición de su vecina Sarah (Riley Keough), de la cual se enamora tras un par de encuentros fugaces.  A partir de ahí, Sam se enreda en una investigación decadente y absurda que critica ciertos estereotipos de la vida en LA: el mundo de las starlets, el voyeurismo, el cine, la cultura pop, la idea del mundo terrenal, etcétera. A medida que Sam da pasos en su supuesta investigación, los enigmas se vuelven más intrincados y se abren cada vez más y más frentes.

Quizá sea este el principal problema de la película: unas pretensiones demasiado amplias y tantos frentes abiertos que el espectador tiene la sensación al salir los créditos de que acaba de verlo todo, y a la vez, de no haber visto nada. Podría pensarse que la provocación y el juego del despiste son la intención central de Mitchell, intentando llevar sin concluir, sumergiéndonos en una locura que no está hecha para ser comprendida o reconducida. ¿Acaso está todo en la cabeza de Sam? Esto nunca lo sabremos. Muchos la entenderán como una apuesta valiente precisamente porque está hecha para ser o bien odiada o bien amada, ya que la verdad es que entretener, entretiene. Y su estética multireferencial bebe de la de Lynch y atrapa desde el principio hasta el final.

A pesar de que al espectador fan de la conclusión pueda molestarle esa falta de redondez, de final y de moraleja, y opine que es una obra fallida, no puede negarse que su fotografía es un enorme acierto. Sus imágenes atractivas y metafóricas la convierten en un cuento postmodernista en lo visual, terriblemente crítico con la hipocresía de LA.

Sin duda, merece (y mucho) la pena darse un chapuzón en ella y ser partícipes de la conspiración. Nunca se pierde nada.

Sofía Postigo
Acerca de Sofía Postigo 14 Articles
Soy madrileña,  graduada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, y tengo un máster en Film Business por la ESCAC de Barcelona. Me apasiona la fotografía, el retoque fotográfico, los idiomas y el mundo de las series y el cine (especialmente la crítica cinematográfica). He trabajado dentro del mundo audiovisual, en producción de televisión y esporádicamente, como fotógrafa profesional. Actualmente sigo formándome en marketing digital.

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