‘Galveston’, redención sin sentimentalismo

Se ha presentado en la sección Órbita de la edición Sitges 2018 la película Galveston, un thriller para nada novedoso pero efectivo. Cuando en 2014 irrumpió en el panorama televisivo la serie de HBO True detective, los seguidores pusimos la atención sobre quién era el responsable creativo de una de las series más influyentes surgidas en la última década. Se trataba del escritor Nic Pizzolatto, y aprovechando el éxito de la serie, la editorial Salamandra se dispuso a editar Galveston, su primera novela, publicada en 2010 y que acaba de ser adaptada al cine, algo imaginable pues el libro es altamente cinematográfico.

Roy está enfermo y no tiene más futuro que la muerte, pero ésta llegará cuando él decida. Además, es un sicario que consigue zafarse de la emboscada que le prepara el capo de la banda criminal para la que trabaja, que quiere acabar con él. Al escapar de la casa dejando atrás un puñado de cadáveres, topa con Rocky, una prostituta adolescente a la que tenían secuestrada. Ambos huyen, de sus perseguidores y su pasado. Después de una vida errática, todo lo que Roy dispone una vez llegados a la ciudad de Galveston, Texas, es para salvar a Rocky y a su pequeña hermana, para que ambas tengan una vida mejor, ahora que aún están a tiempo de reiniciar su vida hasta dos y tres veces.

La francesa Melánie Laurent (nacida en 1983) dirige su quinta película, la primera en lengua inglesa. Es necesario recordar que Laurent, además de directora, es actriz, siempre recordada por su papel de Shosanna en Malditos bastardos, de Quentin Tarantino.

Galveston es un thriller frío, y tal vez excesivamente seco. No juega al sentimentalismo barato, a pesar de las circunstancias que viven los personajes y teniendo en cuenta que hay una niña medio huérfana y medio abandonada de por medio. El personaje de Roy actúa con el ánimo de redimirse en su última buena obra en la vida… o no. Tras un aparatoso accidente, y veinte años después, algunos personajes vuelven a encontrarse, unos para descubrir la verdad y otros para entregarse a la naturaleza.

Laurent no se deja amedrentar por las emociones y mantiene su pulso frío hasta las últimas consecuencias, no llegando a emocionar lo que debería en situaciones en las que los personajes han llegado a superar sus límites.  Eso sí, demuestra un gran virtuosismo en la secuencia climática del film, un poderoso plano secuencia que atraviesa escenarios, personajes, acciones y accidentes.

Ben Foster y Elle Fanning sostienen la película sobre sus espaldas, ofreciendo ambos una de sus mejores interpretaciones de sus carreras. Foster, al que vimos en Comanchería, demuestra una vez más que no tiene el reconocimiento que merecería. Por su parte, Fanning a sus veinte años vuelve a mostrarse sublime y suma un nuevo registro a su repertorio, con un personaje radicalmente diferente a lo demostrado en Super 8 y Somewhere, donde era tan sólo una niña, o Mary Shelley y The Neon Demon, dejándose la piel en personajes adultos y mucho más complejos. Sin lugar a dudas, ante Fanning estamos ante una de las más prometedoras (y brillantes) carreras que nos va a ofrecer una actriz en este siglo XXI.

 

Pablo Sancho París
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Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual por la U.B., Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. y Master en Film Business por ESCAC. He sido presidente de la Federació Catalana de Cineclubs entre 2015 y 2017. He trabajado como programador en Most Festival y Cine Club Vilafranca durante cuatro años. Además, he compaginado estas tareas con la de cronista cinematográfico, profesor de cine en talleres para niños y adolescentes, y la realización de audiovisuales y cortometrajes de ficción. Actualmente me dedico a la producción cinematográfica. Me podéis contactar en pablosanchoparis@industriasdelcine.com.

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