DANI GONZÁLEZ: “La gente que tiene guiones es infinita y los guiones que manejan las productoras son muy pocos”

Daniel González, guionista de televisión y largometrajes. Por él han pasado series de animación infantil, producciones como Cites o Benvinguts a la familia y largometrajes como El pregón, entre otros.

Saliste de ESCAC, ¿cuánto hace?

Mi promoción es la décima, salí en 2006 o 2007, creo. Nunca me acuerdo del año.

¿Ahora estás en Filmax?

Sí, escribiendo guiones para Benvinguts a la família, aunque que no estoy allí en la writers room. Sí había estado en las de Cites y Sé quién eres, pero hace un año y poco tuve un hijo y decidí no unirme a la writers room de la nueva serie para no pasar tantas horas fuera de casa. Finalmente me ofrecieron escribir episodios desde casa, sobre escaletas que ellos sacan allí. Pol Cortecans y Eric Navarro, a los que creo que ya conoces, sí están cada día allí.

Has hecho Barcelona nit d’estiu, Barcelona nit d’hivern, algunas series… ¿al salir de ESCAC qué hiciste?

El primer trabajo lo conseguí a través de ESCAC. Fue un golpe de suerte, una oferta que nos mandaron por mail a través de la propia escuela. Era un proyecto que buscaba guionistas y directores para hacer una serie de animación infantil en una empresa de diseño industrial. El jefe de la empresa tenía tres hijas pequeñas y quería meterse en el mundo de la animación por hacer algo para ellas.

Por suerte para mí en la empresa no sabían muy bien lo que estaban haciendo y cogieron a cuatro o cinco personas acabadas de salir de la ESCAC no para hacer de becarios ni de ayudantes de nadie sino para ocupar los puestos creativos de más responsabilidad en la producción. Yo estuve haciendo de guionista y director y lo hacíamos todo, y además con mucha libertad: Escribir los guiones, montar las animáticas, dar feedback sobre la animación, dirigir el doblaje de voces originales, poner la música y efectos de sonido (todo procedente de librerías)…

La serie se llamaba Sweesters: Virtual Room y eran cápsulas de dos minutos para el K3. Llegamos a hacer dos temporadas de cincuenta y dos capítulos cada una. Fue muy interesante trabajar en tantas historias tan cortas, había que hacer un ejercicio de síntesis que restrospectivamente creo que fue muy valioso.

¿Cómo llegasteis al K3?

Creo que la productora ya había intentado vender un proyecto de película (que finalmente no se hizo), con los mismos personajes, a Televisió de Catalunya. A partir de ahí ya tenían un vínculo establecido con la cadena y el proyecto fue mutando hasta convertirse en una serie de televisión. Cuando nos incorporamos nosotros creo que no estaba cerrada la coproducción, pero debían tener la negociación bastante avanzada.

¿Cuánto tiempo estuviste y cómo pasaste a escribir la primera película?

Estuve un par de años con las dos temporadas de Sweesters. Al acabar la segunda en la productora nos pidieron que les propusiéramos nuevos proyectos de animación. Yo propuse uno que les gustó, lo empezaron a mover por mercados y TVC también estuvo interesada pero al final la empresa acabó dejándolo aparcado. Durante ese periodo se incorporó al proyecto, no recuerdo muy bien por qué, otra productora de animación, Edebé Audiovisual (filial de la editorial Edebé). Ellos por su parte estaban levantando otro proyecto que adaptaba una de sus series de libros infantiles, Cuatro amigos y medio, en coproducción con Alemania. Coincidió que necesitaban guionistas justo cuando en la productora de Sweesters nos estábamos quedando sin nada que hacer, así que nos cedieron a Edebé. Necesitábamos a un meritorio de guion así hablé con Jaume Macià de la ESCAC y le pregunté si me podía recomendar guionistas que acabasen de salir de la escuela. Él me recomendó a tres, entrevisté a un par y me quedé con Eduard Sola, que acabó escribiendo también en Cuatro amigos y medio.

Tras unos meses trabajando con él, Edu me presentó a Dani de la Orden y su proyecto, Barcelona nit d’estiu. Me propuso participar y dije que sí. Cuando me lo contaron al principio era un proyecto muy pequeño, era una película de historias paralelas porque así era relativamente fácil de gestionar a nivel de producción y también de guion, que tuvimos que escribir bastante rápido. No dejan de ser, en cierta forma, seis cortometrajes montados en paralelo. Al principio no teníamos claro ni que se fuera a estrenar en salas y aún no había entrado El Terrat. Luego resulta que fue lo suficientemente bien como para hacer una secuela, pero no era algo que esperáramos para nada.

En paralelo yo seguía con Cuatro amigos y medio. Cuando la serie terminó creo que ya estábamos empezando a desarrollar Barcelona nit d’hivern y también estuve en otros proyectos que no acabaron de cuajar. A veces miro la carpeta de proyectos que tenía a medio hacer y me digo a mí mismo “ostras, si está esto aquí”. Mientras se rodaba la segunda de Barcelona, Edu y Eric, que eran también guionistas de la película, entraron a Filmax para hacer Cites. Un día me dijeron que me pasase por allí para hacer de espectador en el ensayo de una presentación que estaban preparando para contarle a Tv3 el mapa de tramas de toda la primera temporada, por tener una opinión externa. Imagino que les caí bien a Iván Mercadé y a Pau Freixas y al cabo de unos meses, cuando Edu pasó de Cites a Sé quién eres, necesitaban una persona más en Cites y me llamaron.

De Cites pasé más tarde a Sé quién eres, y en paralelo a esto también escribí un par de versiones de El pregón, el tercer largometraje de Dani de la Orden.

Tu tercera película. ¿Cómo llegaste a escribir El pregón?

A mí me gusta mucho leer guiones de mis compañeros, lo encuentro un ejercicio muy interesante. Dani me dijo que estaba preparando una película con Buenafuente y Berto y le pedí que me pasase el guión, por pura curiosidad. David Serrano (El otro lado de la cama) era el guionista junto con Diego San José (Ocho apellidos vascos) y el guion estaba muy avanzado, lo iban a rodar en unos meses. Me lo leí y le mandé a Dani tres comentarios tontos. Siempre lo hago, por si son de alguna utilidad. Coincidió que justo David y Diego tuvieron que pasar a otros proyectos y de repente había un hueco de unos dos o tres meses en la preproducción de El pregón para el que necesitaban a un guionista. Había que aplicar unos cambios que propuso Antena 3, entre otras cosas. Así que acabé metido ahí en parte porque Dani confía en mí y seguramente también por la casualidad de que justo unas semanas antes le había pedido leer el guion. Hice los cambios que acordamos en un par de reescrituras y luego David se volvió a incorporar y los dos a medias hicimos la reescritura final, pero desde luego la película es sobre todo de David y Diego.

Al acabar El pregón y Sé quién eres estuve unos meses de baja porque nació mi hijo y después me llamaron para Benvinguts a la família.

Ahora ya estáis escribiendo la segunda temporada de Benvinguts a la família ¿De mientras trabajas en otras cosas?

Sí. En Benvinguts de tanto en tanto me dan una escaleta, me dan dos semanas para escribir, mando la versión, me hacen comentarios y me vuelven a dar dos semanas más para reescribir. Normalmente hago dos o tres versiones.

¿Todo desde casa?

Sí, voy a Filmax solamente cuando me cuentan la escaleta y luego para el feedback. Es un trabajo un poco intermitente, cuando hay escaleta nueva preparada me llaman. Este último año lo que he estado haciendo de forma más constante es otra serie de animación que se llama Yo, Elvis Riboldi, que aún tardará en estrenarse. Es otra adaptación de una serie de libros infantiles. Parte del equipo es gente que estaba en Cuatro amigos y medio, que han creado una productora nueva. Al director le gustó cómo trabajaba yo y ahí estoy.

Entonces esto sería todo lo que has hecho hasta ahora.

También tengo un par de películas en desarrollo, pero eso son procesos lentos y que no siempre se sabe dónde acabarán.

Según me has contado, has tenido las casualidades a tu favor en tu currículum. Incluso cuando no podías escribir en la writers room con Filmax te llamaron.

Sí, siempre lo pienso. Cuando alguien me pregunta “estoy acabando la ESCAC (o lo que sea), ¿cómo puedo empezar a trabajar?”, realmente las circunstancias de cada uno son tan particulares que no sé qué decir. Si yo no hubiera tenido aquella primera oferta de trabajo en la ESCAC ¿dónde estaría ahora? Todos mis trabajos salen de esa serie con la que comencé a escribir. Me creo perfectamente una realidad alternativa donde no consigo ese trabajo y no sé ni por dónde empezar. Es evidente que hay un componente de suerte, especialmente para arrancar. Luego cuando saltas de un proyecto a otro en parte es porque hay gente que cree que lo haces bien y eso te da la continuidad, claro.

¿En todo tu currículum no ha habido un momento en que hayas estado sin trabajar?

Me pasó un poco cuando terminó Cuatro amigos y medio. Para esa serie yo estaba trabajando en la productora, con horario de oficina, y la productora cerró. De repente pasé a estar en mi casa. Fue la época de más sequía hasta que entré en Cites. Aún así en ese periodo empezamos a desarrollar Barcelona nit d’hivern y alguna cosa más, o sea que pese a que tenía menos trabajo no tuve la sensación de estar totalmente parado.

Como guionista parece que te has posicionado más hacia un target infantil. Esto es a raíz de tu primer trabajo y no sólo te marca a nivel de contactos si no a nivel de producciones, ¿no?

A mí el cine de animación y las series de animación me gustan pero en principio, cuando estaba en ESCAC, no era algo que me planteara especialmente. El hecho de que vaya por la tercera serie de animación es totalmente fortuito. A raíz de la primera han ido saliendo las otras oportunidades. Es algo que me gusta hacer pero he llegado de forma casual. Estoy contento de todas formas de que tanto las pelis de Barcelona como las series de Filmax me hayan permitido abrir otras vías, porque no querría hacer solo animación.

Entiendo que la serie de animación debe ser un terreno más cómodo para ti como guionista.

Cada proyecto es un mundo y no los diferenciaría necesariamente entre si son de animación o no. El equipo con el que colabores y otros condicionantes afectan más al día a día de tu trabajo.

Sí es verdad que por norma general la animación da cierta libertad que la hace muy agradable de escribir. Son capítulos más cortos, más manejables que una ficción de 50 o 70 minutos, desde luego. Luego ya el mundo de las coproducciones puede complicar más o menos el proceso pero hay algo agradable para mí en tener que escribir un capítulo de solo diez minutos. Como guionista puedo llevar la historia desde la idea al guion final, mientras que en otros proyectos más grandes como Sé quién eres, por ejemplo, mi trabajo está más fraccionado y pasa por muchas más manos.

¿Hasta ahora tu contacto con los productores/as qué tal ha ido?

En animación muchos proyectos son coproducciones internacionales. Eso afecta a la dinámica de escritura. En los proyectos de Filmax, con Telecinco y TV3, las cadenas son los únicos coproductores, mientras que en la serie de animación en la que estoy ahora son tres canales de tres países distintos opinando a la vez. Además, yo como guionista en Filmax no lidio directamente con las cadenas. Cualquier comentario nos llega filtrado por Pau Freixas e Iván Mercadé, que son productores pero también guionistas.

En animación, en general, sí trato más directamente con los coproductores, hay un sistema de entregas y revisiones mucho más estricto porque si no es imposible gestionar una coproducción. Hacemos una premisa de una página, se revisa por parte de todos, se aprueba, luego un outline de cinco o seis páginas, se revisa otra vez…

Entiendo que son guiones en inglés.

Exacto, aunque luego se traducen a idioma que sea según el país con el que se está coproduciendo.

Como guionista de animación, ¿reescribes todo antes de que llegue a la fase de producción o durante?

En los proyectos en los que he trabajado se escribe antes. Hay series de animación, como por ejemplo Bob Esponja, que se escriben directamente en storyboard. Suelen ser aquellas que tiran más del gag visual. En los proyectos en los que he estado primero se escribe el guión hasta llegar a una versión final. Luego se hace una animática, se graban las voces, etc, pero con el guión en principio ya cerrado. A veces puede pasar que haya algún pequeño cambio pero se intenta, en cada fase, fijar el capítulo con la mayor precisión posible, si no el proceso se vuelve muy poco eficiente.

¿Tu horario de trabajo hoy en día cómo es?

Un poco loco porque la serie de animación también la escribo desde casa, aunque voy yendo a reuniones periódicas. Yo me intento organizar por objetivos semanales. Cuando me llega algún capítulo de Benvinguts a la família se vuelve una semana bastante intensa. También hay días en los que estoy más tranquilo. Trato de dedicar todas las mañanas a escribir y luego organizarme el resto del tiempo según el volumen de trabajo. A veces eso implica trabajar los fines de semana, pero ahora mismo para mí el hecho de hacerlo casi todo desde casa y tener flexibilidad me compensa.

Pasamos a hablar de tus películas. Las tres que tienes son con el mismo director, Dani de la Orden. ¿Qué tal a nivel de remuneración?

En Barcelona nit d’estiu cobramos pasado el estreno. Por contrato teníamos un sueldo acordado que debía cubrirse a través de un porcentaje de la recaudación, si todo iba bien, y así fue. Era un sueldo bajo, claro, pero como te decía era una película pequeña. En Barcelona nit d’hivern fue un poco más. El pregón es el proyecto de película más grande en el que he trabajado, aunque fue un caso muy distinto porque como te contaba entré a mitad del proceso, por un tiempo limitado, y me pagaron una parte del precio que ya tendrían negociado los otros guionistas con la productora. La verdad es que David y Diego fueron muy generosos conmigo.

En otra película, que de momento no ha llegado a producirse, sí que firmamos un contrato de desarrollo donde se especificaba lo que nos pagarían por la sinopsis, por la primera versión, por la segunda, etc, y así ha sido, aunque es una parte relativamente pequeña del total del precio del guion.

Esta es una situación típica, que no salga el proyecto que estás desarrollando, aunque tienes la suerte de que te están pagando.

Que salga un proyecto adelante siempre es complicado. Las dos películas de Barcelona se rodaron por el empuje de Dani de la Orden y los apoyos que consiguió, no es lo mismo que si hubiera partido de los guionistas en solitario. Esta otra que te decía que está en desarrollo también es con un director ya metido en el proyecto. Conozco algún caso de gente que ha conseguido vender su proyecto sin la necesidad de tener a un director asociado, pero sea como sea es difícil sacar algo. La gente que tiene guiones es infinita y los guiones que manejan las productoras son muy pocos. Para una productora, que avale un proyecto un director con el que les interesa trabajar les da una cierta garantía.

En mi caso, de todos los proyectos de cine en los que he participado solo hay uno en el que no haya ido de la mano del director desde el principio del proceso. Es una película que coescribo junto con Miguel Ibáñez Monroy, uno de los guionistas de Les distàncies (ganadora del premio a mejor película en Málaga este año). Trabajamos en Cites juntos y a los dos nos gusta mucho el género de terror. Miguel tenía un par de ideas para películas de género y me propuso desarrollar una con él. Actualmente estamos empezándolo a mover con una productora.

¿Cuánto tiempo habéis estado desarrollando este proyecto propio?

Ha sido largo, pero en parte porque era una prioridad secundaria, hemos ido trabajando en él muy intermitentemente. Miguel me contó la idea y lo primero que hicimos fue presentarla al programa llamado Dama Ayuda. Nos seleccionaron y asignaron un tutor para desarrollarlo. Durante esos meses sacamos una primera versión de guion, partiendo de una sinopsis larga. Luego se lo enseñamos a la productora e hicimos otra reescritura. A partir de ahí ya junto con la productora buscamos a un director para el proyecto y ahora, hace poco, hicimos una reescritura más teniendo en cuenta también el punto de vista del director. En total llevamos tres años pero claro, el tiempo no es muy indicativo de nada porque a veces nos hemos pasado meses sin tocar ni una coma.

¿Cómo accediste a esta productora?

La productora es Coming Soon, la misma de Les distàncies, así que Miguel ya había trabajado con ellos. Creo que Miguel ya les había hablado del proyecto en líneas muy generales antes de sugerirme que lo escribiéramos juntos, pero toda la primera parte del proceso de escritura la hicimos muy por nuestra cuenta, no nos comprometimos en firme con la productora hasta que tuvimos ya una versión del guion.

Cambiando un poco de tema. Antes de esta entrevista me pasaste tu nuevo cortometraje, El Círculo, que actualmente está por festivales. En este caso no sólo eres el guionista sino también el director. A mí me ha gustado dirigir desde siempre aparte de escribir y aproveché todas las oportunidades que tuve en ESCAC para hacerlo. ¿Tú compartes esa inquietud también?

Sí. Quería hacer cine desde muy pequeño y no diferenciaba una cosa de la otra. ESCAC te fuerza a elegir especialidad y elegí guion por varias razones pero en su momento dudé mucho entre guion y dirección. Cuando comencé con la primera serie de animación pude dirigir también, pero hacerlo en animación es en realidad un trabajo muy diferente. Digamos que luego, estos años, he tenido mucha suerte como guionista y me ha sido fácil acomodarme porque he ido encadenando proyectos. Por eso decidí hacer El Círculo, para empezar a hacer algo como director, porque nadie me iba a venir a ofrecer ser director de nada, obviamente, y aunque los que me conocen sepan que me gustaría dirigir no he demostrado nada. Con eso no quiero decir que haya hecho el corto de cara a la industria o algo así. Si era para demostrar algo era más para demostrármelo a mí mismo que no a los demás.

¿Cómo produjiste el corto?

Incialmente me puse en serio a pensar una idea para corto porque había una productora que quería hacer uno y un amigo me sugirió que les presentara algo. Fue entonces cuando se me ocurrío El Círculo, y lo escribí, pero por temas de calendario en ese momento no fue posible sacarlo adelante. Más tarde, cuando vi que estaba a punto de salir una convocatoria del ICEC, llevé el guion a Playtime, la productora de Dani de la Orden, para ver si podía presentar el proyecto con ellos. Me dijeron que sí y me ayudaron a levantar el corto.

Viendo el reparto del corto y la productora queda claro que el estar dentro de la industria como tú estás fue más sencillo levantarlo, ¿no?

Sí que sabía que tendría la puerta abierta a Playtime, y parte del equipo eran amigos o amigos de amigos que conozco por las cosas que he hecho como guionista. Pero realmente fuera de un círculo muy pequeño no me conoce nadie, sin ir más lejos estoy segurísimo de que ni Vito Sanz ni Bruna Cusí sabían quién era yo antes de recibir el proyecto. Seguramente tampoco David Bagés, aunque él había aparecido en Barcelona, nit d’hivern y por lo menos teníamos una conexión, aunque no nos conociéramos. Con esto quiero decir que no creo que el reparto que conseguí se deba a mi posición dentro de la industria, sea cual sea. Supongo que para un actor, como para la mayoría de gente que decide participar, un corto representa una inversión de tiempo relativamente pequeña que, más allá de la satisfacción personal si te gusta el proyecto, te puede dar ciertas cosas: experiencia, conocer un director nuevo que quizás algún día llegue a alguna parte, trabajar con gente que no conocías y que puede que se acuerde de ti cuando necesiten formar equipos… En el peor de los casos, solo has perdido un fin de semana.

Muchas personas se vuelven algo escépticas cuando un guionista dice que quiere dirigir, en cambio no pasa lo mismo con los directores cuando se ponen a escribir.

Bueno, yo creo que si un guionista quiere dirigir, pues que dirija. Y al revés, lo mismo. El resultado quedará bien o mal por muchos factores pero no creo en esta especialización tan radical. Entiendo el discurso que hay respecto a la falta de directores que dirijan guiones ajenos en este país y demás, pero creo que eso es si acaso un problema industrial y no, digamos, creativo. Si alguien que habitualmente es director sabe escribir bien y le dejan, que escriba, y al revés con un guionista. No creo que esto sea como una ingeniería, o como si te decides entre ser cirujano o pediatra.

¿Tu idea, con el corto, es que sea un paso para acabar dirigiendo una película?

Me gustaría, sí, y también hacer más cortos, aunque todo dependerá de muchos factores. Entiendo que si un día escribo un largometraje y quiero dirigirlo la carrera que tengo como guionista me jugaría a favor. Hay una serie de productores que ya conocen cómo soy, cómo trabajo…

Con El círculo al ser un corto de género parece que te estés posicionando en un tipo de películas.

El cine de género me gusta mucho. Supongo que será una buena prueba de lo que puedo hacer en ese campo pero tampoco creo que sea algo súper definitorio. Aunque todo suma.

Ya para terminar tengo un par de preguntas de las que siempre me gusta charlar. La primera, ¿tienes alguna metodología cuando te pones a escribir? ¿Qué es lo primero que necesita una historia según tu punto de vista?

Metodología no tengo y seguramente no me iría mal tenerla para poder organizarme mejor, la verdad. Más allá de lo caóticos que podamos ser creo que más o menos todos los guionistas tienen unos patrones de trabajo, cuando colaboras con otras personas te das cuenta. Por ejemplo, mi amigo Eric funciona mucho usando referencias. Sabe sacar muchas ideas nuevas gracias a eso, tiene un cajón mental lleno de mecanismos y situaciones para reinventar. En una writers’ room es un tesoro.

Una cosa que hago yo cuando estoy escribiendo es saltar mucho de secuencia a secuencia, sin terminarlas. Me facilita el no parar de escribir aunque me encalle con algo, y además me gusta mucho encontrar las conexiones dentro del guión, creo que en cierta forma escribir, por ejemplo, algo del principio y algo del final a la vez tiene mucho sentido.

Cuando intento desarrollar ideas muchas veces escribo un documento, una especie de monólogo interior. Reflexiono por escrito y así me obligo a estar centrado, es más fácil evitar que la cabeza se me vaya a otra parte.

¿No eres tan estructuralista entonces?

Sí que tiendo a pensar en estructuras pero no en el sentido de primer acto, segundo acto, punto de giro. etc. Lo que hago es darle vueltas a los arcos de personaje y al sentido global de la historia, a cómo se relacionan entre sí los elementos que contiene la película o el capítulo. Esa es una de mis preocupaciones principales y por ejemplo en la serie de animación en la que estoy ahora es de las cosas que creo que más puedo aportar, estoy muy pendiente de eso, de buscarle un sentido y un arco a la narración más allá de la peripecia que vivan los personajes durante esos once minutos.

Y la última pregunta, ¿qué crees que necesita un guionista?

Complicada pregunta. Te diría que lo que más es capacidad de análisis. Para mí, el gran drama de este tipo de profesiones es que es muy difícil valorar tu propio trabajo. En un podcast de guionistas que escucho dijeron una vez que los castings de Operación Triunfo son la prueba del punto hasta el que uno puede no ser consciente de lo mal que lo hace en una disciplina, digamos, artística. Como en la película The Disaster Artist, que tiene algo de terrorífico para mí porque da la sensación de que todos estamos a un paso de ser como Tommy Wiseau. Todos nos tenemos que dejar llevar por una cierta fe ciega en que somos capaces de escribir más o menos bien, confiando a la vez en que seremos lo suficiente conscientes y autocríticos como para darnos cuenta si lo estamos haciendo fatal. Por eso me gusta tanto leer guiones ajenos, puedes ver mil películas pero hay que forzarse a pensar en por qué (para ti) funcionan bien o no. No sólo afirmar que tal o cuál película es una mierda, sino preguntarse qué harías para arreglarla. Al leer un guion y comentárselo a alguien tengo que hacer ese ejercicio. Ejercitar ese músculo (cosa que también se hace escribiendo y reescribendo, claro) para mí es muy valioso. Especialmente porque vas a estar mucho tiempo trabajando tú solo, vas a tener que enseñarle ese trabajo a otras personas y en última instancia tendrás que ser tú el que valore en qué medida las opiniones que recibes son sensatas o útiles para lo que estás intentando hacer.

Más allá de esto, si quieres ser guionista vas a necesitar saber trabajar en equipo porque lo más probable es que seas guionista de televisión, al menos una parte de tu tiempo. Eso implica una serie de cosas, como saber diferenciar lo que es tu trabajo de lo que eres tú. Que critiquen tu trabajo no es que te critiquen a ti. La gente no siempre tiene tu misma opinión y a veces de los demás prevalecerá sobre la tuya. Estar en una writers’ room es pasarse el día discutiendo, y hay que saber tomárselo bien y contribuir.

Mario Monzó
Acerca de Mario Monzó 5 Articles
Graduado en Escac, especializado como guionista con un Master en Film Business (marketing, distribución y ventas) en la misma universidad. Escribe guiones, teatro, prosa y lo que haga falta, y también dirige. Actualmente es el coordinador del departamento de guion de ESCAC y profesor en la misma escuela. Interesado en contar y escuchar historias, sea como sea. Además, le encanta dar clases para aprender a contarlas.

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