KIKE MAÍLLO: “Ser director de cine es una cosa excepcional y muy complicada”

Kike Maíllo junto a Ricardo Darín durante el rodaje del anuncio 'El Arte de Brindar' (Foto: Freixenet)

Hace más de veinte años que Kike Maíllo (Barcelona, 1975) se dedica al mundo audiovisual y durante su trayectoria ha tenido ocasión de tocar todos los palos. Empezó de lleno en la publicidad, a través de su propia agencia, y luego le llegó la oportunidad de realizar su primera ópera prima, Eva, que le dio paso a su segundo largometraje, Toro, cinco años más tarde. Ahora, lo encontramos enfrascado en mil proyectos no sólo de cineasta, sino también de realizador de series de televisión, videoclips y anuncios como el de Freixenet, El arte de brindar, la última de sus creaciones que ha salido a la luz.    

A lo largo de tu carrera has hecho casi de todo. ¿Tu idea era consolidarte como un profesional todoterreno o más bien has aprovechado cada oportunidad que te llegaba?

Me gusta hacer un poco de todo. Dentro del audiovisual he transitado todos los formatos. A lo largo de mi carrera he hecho muchísimos anuncios, pero lo que más me gusta es el cine porque es donde puedes desarrollar más una idea y volcar más de ti. He de decir que siempre me he tomado el audiovisual como un campo que investigar continuamente.

Ahora bien, tampoco me siento un profesional de esto. Dedicarse al audiovisual y al cine es una excepción en España. Encontrar un plan o modo de vivir de esto es cuestión de años. Además, no veo a muchas personas de mi edad como profesionales porque al final lo que intentamos, de una u otra forma, es buscar la forma más idónea de transmitir nuestro mensaje.

En este sector hay mucho opera primista; es decir, de 100 películas que se puedan hacer en un año, 40 o 50 son de nuevos autores. De éstos, unos 10 repetirán en una segunda película y, de esos, unos dos o tres conseguirán hacer una tercera. El de los directores de cine es un mercado feroz. Así, ¿cómo podemos hablar de profesión con estos datos?

En 2011 estrenaste tu primera película, Eva, y cinco años después, tu segunda, Toro. ¿Había presión añadida después de una ópera prima con tanto éxito?

Después de la buena acogida que tuvo Eva, había muy buenas sensaciones. La duda era encontrar qué segunda película hacer. En el mundo del cine se tarda mucho en casarse con los proyectos porque a veces te toman mucho tiempo. Pero en el caso de Toro, no tenía presión. Siempre me he tomado esta profesión como una oportunidad de hacer una cosa maravillosa como es rodar una película, montarla y musicarla. Tengo clarísimo que ser director de cine es una cosa excepcional, sobre todo en España, y muy complicada.

¿Tienes en mente algún nuevo largometraje?

Tengo varios proyectos y muy variados: una serie de ciencia ficción para televisión, un par de proyectos de largometraje americanos (uno también de ciencia ficción y otro histórico) y dos proyectos españoles (un musical y un thriller psicológico que parte de una adaptación de una novela).

En 2012 fundaste la productora de cine Sábado Películas junto a Toni Carrizosa. Con ella has producido los largometrajes Barcelona, nit d’estiu y Barcelona, nit d’hivern, de Dani de la Orden, y La llamada, de Javier Ambrossi y Javier Calvo. ¿Hay más proyectos sobre la mesa?

Sí, los dos últimos proyectos que he comentado se están gestando a través de mi productora, Sábado Películas, con la que también participé en La llamada, que recientemente ha sido nominada a cinco premios Goya. Además, en 2018 se rodará una nueva película de Dani de la Orden, una comedia romántica titulada Loco por ti.

El pasado 11 de diciembre se estrenó en televisión la última de tus creaciones en publicidad: el anuncio de Freixenet de 2017, protagonizado por Ricardo Darín y Michelle Jenner. ¿Cómo ha sido la acogida del público?

Hasta ahora las sensaciones han sido buenas. La gente que me ha comentado el anuncio me ha dicho cosas curiosas y simpáticas. Con esta nueva campaña se abre una nueva vía, mucho más cinematográfica que las anteriores, que eran más de show.

Desde 2014 te has encargado de dirigir los anuncios de Freixenet. Con este cuarto y último, ¿has querido volver a los orígenes del cine y concluir de alguna manera esta etapa publicitaria?

Por mi parte estoy abierto a un quinto anuncio, pero eso queda en manos de Freixenet. Me hizo especial ilusión hacer este anuncio porque ahonda en la ficción pura y dura, una vertiente que no se había vuelto a tocar desde el anuncio de Martin Scorsese.

Supongo que estarás acostumbrado a trabajar con actores y actrices de largo recorrido. ¿Cómo ha sido esta vez con un actor ya reputado como Ricardo Darín y con una más que predispuesta Michelle Jenner?

Pues con Michelle ya coincidí en el proyecto de Cinergía, de Cine Gas Natural Fenosa, y la verdad es que fue muy bien. Es una buenísima actriz, predispuesta, simpática, guapísima y que tiene una personalidad con cierto carácter, pero a la vez también una imagen angelical. Con ella quería romper la imagen de mujer florero a la que estamos habituados.

En el caso de Darín debo decir que es uno de los tres mejores actores latinamericanos de hablar hispana que existen. Son tíos que no tienen que demostrar que son unos divos. Es cercano y afable, además de listo, y le apasiona su trabajo. Eso se nota. Ojalá el tiempo y los proyectos nos den la oportunidad de volver a trabajar juntos.

“Es un mito que a los directores de cine no nos guste dedicarnos a la publicidad”

 

Cada vez son más los directores de cine que se lanzan al mundo publicitario. ¿Está subiendo el nivel cinematográfico de los anuncios?

Va según el perfil de cada uno. Cuando terminé la carrera monté una pequeña agencia de publicidad y la verdad es que me siento muy cercano a ese mundo, ya que es un formato que me gusta. Es un mito que a los directores de cine no nos guste dedicarnos a la publicidad y que lo veamos como un sacrificio. A ver, hay campañas y campañas, pero sí es cierto que hay un grupo de cineastas a los que nos gusta. Por ejemplo, en campañas de content como la que hice para Banco Santander, que se titulaba Cuanto. Más allá del dinero, la marca se apodera de un estilo y ya no es la publicidad tradicional de siempre. Además, con la entrada de Internet, este tipo de campañas se han puesto de moda y el cortometraje está viviendo otra juventud. Hay muchos internautas con la paciencia para querer verla. Por eso hay que encontrar la estrategia adecuada para entrar en la mente de la gente y que quieran ver esa publicidad.

La ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) te vio crecer como profesional y más tarde te fichó como docente. ¿Cuáles son los consejos que sueles dar a menudo en tus clases?

Terminé la carrera y luego empecé como profesor. He dado clases durante quince años y los consejos que suelo dar siempre tienen que ver con el trabajo. Lo que iguala a todos los grandes maestros del cine es el trabajo. Al final, la inspiración siempre te encuentra trabajando porque cuando uno trabaja es cuando se hacen las preguntas. Si no, no llegarán nunca las respuestas.

Cada vez se comenta más que las nuevas generaciones pisan fuerte. Durante tus años como docente, ¿en qué destacan en comparación con tu quinta?

Los alumnos cada vez son más jóvenes porque ellos siempre tienen la misma edad y tú vas envejeciendo. Cuando se habla de generaciones, hay algo universal, que es la desconfianza en las nuevas generaciones, algo que se remonta a la antigua Grecia. Creo que no tiene que ser así, sino que hay que tener confianza en ellos. Respondiendo a tu pregunta, he de decir que lo que cambia más respecto a la generación de mis padres, o incluso la mía, es la conexión sentimental. Quizá haya un poquito más de honestidad a la hora de conocerse. Hay menos prejuicios sobre ciertas cosas y están más expuestos a las marcas, maneras de hacer y de vestir… Y esto crea callos en la vida.

Lídia Oñate
Acerca de Lídia Oñate 31 Articles
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra y Master en Dirección de Redes Sociales y Marketing Digital por Fundeun – Universidad de Alicante. Actualmente estoy inmersa en la distribución cinematográfica, un sector que vivo de lleno desde la comunicación y el marketing. Me encantan las bambalinas del mundo televisivo y cinematográfico, viajar (tanto cerca como lejos), hacer fotos de paisajes y gastronomía que luego irán a mi Instagram, disfrutar con la Historia y echar una partidas al Monopoly, la Play o lo que se tercie. Porque sí, la diversión en la vida es importante. Y el cine ayuda. Me podéis contactar en lidiaonate@industriasdelcine.com.

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