‘Slalom’, perder la inocencia en la nieve

Resulta curioso imaginar, a estas alturas, cuáles de los films que llegan a nuestras carteleras con el sello ‘‘Sección Oficial de Cannes 2020’’ bajo el brazo hubiesen ido a concurso y cuáles hubiesen quedado relegados a la sección Una Cierta Mirada si dicha edición del certamen francés no se hubiese cancelado por culpa de la pandemia. Y mientras que el año pasado era la polaca Sweat (Magnus von Horn, 2020) la que llegaba a los cines españoles con la intención de hablar, de manera mucho más explícita que el film que aquí nos ocupa, acerca del sentimiento de soledad – en aquel caso desde la perspectiva de una influencer que daba consejos para mantenerse en forma a sus seguidores –, ahora es el turno de la francesa Slalom, ópera prima de la directora Charlène Favier.

Rodada en escandaloso anamórfico, pues los flares hacen acto de presencia en pantalla de forma constante, Slalom nos presenta a Lyz Lopez (Noée Abita), una joven de 15 años con un prometedor futuro en el mundo del esquí que deberá ponerse a entrenar bajo las órdenes de un veterano excampeón para poder llegar hasta la cima. Pero pronto se dará cuenta de que si quiere conseguirlo tendrá que sobrevivir a la enorme presión física y emocional que conlleva. Sin embargo, lo que empieza pudiendo ser una película (otra más) sobre alguien que se obsesiona con lograr su sueño mientras su profesor aprieta para que se esfuerce al máximo se va convirtiendo, progresivamente, en un intenso y magnífico tratado sobre el miedo a la soledad, sobre lo que supone estar lejos de casa siendo aún menor de edad, en el que lo personal y lo profesional se van entremezclando en la vida de la protagonista a la vez que se incluye una historia de abuso de poder – que alcanza su primer punto álgido en una desgarradora escena de masturbación – y se tratan también temas como la pérdida de la inocencia. Pero el film, lejos de querer ser convencional, no se queda únicamente ahí, y del mismo modo que el conflicto principal es, por supuesto, interno y de carácter intimista, también hay un cierto halo de existencialismo que recorre toda la película, y que queda perfectamente reflejado en una escena en la que, mientras hace footing por los bosques nevados, Lyz se detiene para tomar aire con la nariz sangrándole y ve cómo un zorro, escondido entre los árboles, la mira fijamente, exteriorizando así de algún modo la crisis personal que atraviesa la protagonista.

Por lo tanto, sólo queda decir que Slalom es una de las propuestas más trascendentales, atrevidas y decididamente íntimas que se puedan encontrar en cartelera, y que resulta ideal para quienes busquen un relato sobre la pérdida de la inocencia realizado de una forma un tanto más atípica.

Miquel Felipe
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Graduado en Cinematografía por la ESCAC y en contacto con el CineClub Vilafranca desde mi infancia, empecé a reseñar películas en Internet a la edad de nueve años, labor que he continuado hasta el día de hoy. Aunque suelo ver todo tipo de propuestas, siento especial fascinación por los siguientes géneros: la ciencia ficción, el cine fantástico, el terror y el cine negro.

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