‘Libreros de Nueva York’, el encanto de los libros viejos

“Kindle da escalofríos”, comenta una de las entrevistadas en Libreros de Nueva York, el cuarto largometraje de D.W. Yung sobre el fascinante y raro mundo del coleccionismo y la venta de libros inusuales en la gran manzana. Si sientes cierta simpatía por esa frase, adoras el papel, comprar libros por encima de tus posibilidades lectoras o piensas que la tecnología puede acabar con ellos y eso te causa cierta tristeza, este documental es para ti, alma añeja y nostálgica.

Presentado en España en el BCN Film Fest, el festival de cine relacionado con la literatura y la historia, Libreros de Nueva York pone el foco en el (cada vez más reducido) apasionado negocio de la venta de libros a través de varios de los profesionales que siguen dedicándose a esto a día de hoy. Uno de los testimonios es el de las tres hermanas que regentan la librería Argosy, fundada en 1925. Su padre adquirió décadas atrás el edificio en el que se encuentran y cada semana reciben ofertas de inmobiliarias ansiosas por cambiar los mustios libros por oficinas para otros quehaceres, pero su vida está ligada a ese lugar y, de momento, la familia no quiere oír hablar de vender nada. El documental también cuenta con la participación de la aguda escritora Fran Lebowitz, que no duda en defender a capa y espada el mundo de los libros en cada una de sus intervenciones, el anticuario Justin Croft o el célebre consultor Stephen C. Massey, quien vendió el Códice Hammer de Da Vinci por más de 30 millones de dólares a Bill Gates en 1994, son otros de sus protagonistas.

Entre polvorientos estantes, como no podría ser de otra manera, encontrará el espectador todo tipo de volúmenes para entender que no siempre de best sellers y libros de bolsillo ha vivido el lector. Libreros de Nueva York nos acerca a piezas únicas e inimaginables que pululan por el mundo como un gigantesco libro sobre mamuts en el que sus autores decidieron incluir pelos de uno de estos animales -lo que le hace tener un valor bastante elevado- o complejos libros sobre catacumbas romanas de cuestionado interés, por poner algunos ejemplos. Y nos recuerda que si bien los libros no son piezas únicas como la mayoría de obras de arte, pueden alcanzar cifras extremadamente altas entre los coleccionistas.

El documental también resalta la energía intelectual que tienen los libros y resulta una pequeña oda a este mundo, que cada vez parece ser algo menos interesante. Casi todos compartimos atardeceres y vacaciones por Instagram, pero ¿cuántos comparten los libros que están leyendo?

En 2006, Diana Ossana y Larry McMurtry ganaron el Óscar a Mejor guión adaptado por Brokeback Mountain, film dirigido por Ang Lee que se basa en un cuento de Annie Proulx. En su discurso de agradecimiento, McMurtry dedicó unas palabras a los libreros, desde el más humilde al más exquisito, por hacer posible la supervivencia de la cultura.

Libreros de Nueva York, a parte de descubrirnos a curiosos personajes neoyorquinos y mostrar algunos de los entresijos del coleccionismo de libros singulares, consigue avivar, en cierta manera, la llama de la literatura en el espectador. “Encontrar un libro que llevas tiempo buscando es como tener un orgasmo, aunque después lo dejes olvidado en una estantería”, dice uno de los protagonistas. Hace poco hallé, de pura casualidad, el libro Patty Diphusa que Pedro Almodóvar escribió en 1991. Conseguirlo 30 años después de su creación no era difícil, sobre todo con la compra por Internet, que nos acerca a cualquier cosa que exista en cualquier parte del mundo, pero encontrarlo de repente en una librería después de tanto tiempo deseándolo me resultó una experiencia emocionantísima. Lo mismo me sucedió con una de las primeras ediciones de los libros de Harry Potter. Fue maravilloso. En la variedad está el gusto, dicen, y en la lectura está también la libertad. ¡Leamos!

Claudia Guillén
Acerca de Claudia Guillén 34 Articles
Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Film Business por la ESCAC. También cursé Historia de Cine y Crítica cinematográfica en La Casa del Cine. Después de pasar por algunas agencias de comunicación y adquirir experiencia en el sector de la distribución de cine, trabajo en una plataforma digital (ojalá que la fuerza cinéfila me acompañe durante mucho tiempo). En mis ratos libres leo con bastante avidez, hago mercadillos de segunda mano y busco películas españolas curiosas por los Encantes de Barcelona.

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