Así fue el Festival Americana 2020: buen cine antes del encierro

Foto: Americana Film Festival

Éramos felices y no lo sabíamos. Es una de las frases que más se han repetido en conversaciones y redes sociales durante las primeras jornadas de un histórico confinamiento sin una fecha clara de conclusión, si nos atenemos a la duración que en China o Italia ha tenido este período de reclusión en el que el mundo para muchos se ha detenido, expectante, mientras el planeta Tierra sigue girando. Quienes no han parado han sido los profesionales de la sanidad y trabajadores de otros servicios esenciales, que continúan al pie del cañón en estos días tan difíciles y tan imprevisibles. Gracias a todos ellos.

Antes de todo esto, del 3 al 8 de marzo se celebró la edición de 2020 del Festival Americana de Barcelona. Aunque veíamos ver venir de lejos la ola y sentimos previamente el lejano terremoto que causaría el posterior tsunami, ahora cuesta imaginarnos que durante esos días estaríamos a punto de vivir nuestro último fin de semana de comunión cinéfila, con amigos, compañeros y extraños con la misma pasión, el cine, un lugar en el que tardaremos semanas, o quizás meses, en volver a pisar.

‘The Projeccionist’

Precisamente fue con un documental sobre el negocio del cine con el que me despedí del Festival. The Projeccionist, del italiano Abel Ferrara, es un apasionante retrato de un no menos apasionante personaje: Nicolas Nicolaou, alias Nicky. Un chipriota afincado desde los años 70 en Nueva York propietario de decenas de salas de cine en Estados Unidos, la mayoría de ellas en la ciudad de los rascacielos, manteniendo abierta alguna centenaria sala de cine en el barrio de Queens, o dando cobijo en otras más pequeñas, de las antiguamente llamadas de Arte y Ensayo, a películas minoritarias, experimentales, o de origen no estadounidense. Sin negar su visión de empresario, denotamos en él una pasión cinéfila que creemos se está perdiendo en el negocio de la exhibición, pues no dejamos de ver como en ciudades como la misma Barcelona no hay compasión con el cierre de salas, incluso en momentos en los que la situación económica y la rentabilidad de los cines parecía ir en aumento. Queda por ver que nos encontraremos cuando atravesemos esa nueva crisis en cuyas puertas estamos. Esperamos que sea lo más transitoria posible.

No negaré que durante estos días de reclusión doméstica no he pensado en Nicky y otros tantos exhibidores, algunos amigos, que ven peligrar de nuevo su actividad. Ni en los momentos más duros de las diferentes crisis que se han sucedido en las últimas décadas, la actividad de exhibición se detuvo.

Americana 2020 se abre a toda Norteamérica

Una de las principales novedades de esta edición ha sido la incorporación, esperemos que definitiva, de filmes procedentes de Canadá y México, los dos países que junto a Estados Unidos conforman América del Norte. La presencia de films de estos países añade una diversidad cultural y lingüística necesaria, pues aporta frescura a los oídos al simultanear el inglés con el español que se habla en México y el francés que se habla en Quebec, región de la que procede el nuevo enfant terrible Xavier Dolan, que con tan solo 30 años (acaba de cumplir los 31) presentó su octava película, Matthias & Maxime, una carrera de inicios fulgurantes que llegó a su cenit con Mommy pero que empieza a generar síntomas de cansancio creativo. Matthias & Maxime es la historia de dos amigos de la infancia que, cerca de los 30, se besan durante el rodaje de un cortometraje universitario. A partir de eso beso, al inicio del film, la narración transcurre en paralelo, en el mundo de cada uno de los dos chicos, que pese a compartir infancia en el mismo colegio y una fuerte amistad (que descubriremos al final), sus vidas transcurren en mundos paralelos. También sus líneas narrativas transcurren en paralelo, evitan sus encuentros y su relación es mínima. El problema reside en saber si desde ese beso ha habido algún distanciamiento o es que su relación siempre ha sido así…. Aunque Gabriel d’Almeida Freitas, el actor que interpreta a Matthias, ofrece un sinfín de planos con la misma expresión, funcionando como un perfecto catálogo de la inexpresividad, es cierto que su personaje es el más interesante de los dos protagonistas, pues ese beso derrumba las convenciones sociales a los que este joven abogado de éxito se ha visto abocado con el transcurso de los años. En el lado opuesto, Maxime, interpretado por el propio director Xavier Dolan, es víctima de una familia desestructurada y está decidido a abandonar su Quebec natal y huir a una mejor vida en Australia, sin apenas hablar inglés.

‘Matthias and Maxime’

Una historia mínima como la que cuenta este film, por mucho que esté rebozada de un exceso de personajes y escenas innecesarias, en las que se habla, y sobre todo, se grita demasiado, demandaría también una contención a la que Dolan parece imposible llegar. Aún así, el joven director ofrece imágenes de muy buen gusto pictórico, a veces convirtiendo lo aparentemente sucio en algo bello, definiéndose una vez más como un creador de bonitas postales pero cuyo contenido debe ser pulido y refinado. Seguramente Dolan tiene muchas cosas que contar, pero nos atrevemos a recomendarle que un guionista trabaje a su lado para trabajar esos excesos que hacen que sus filmes se pierden o desvíen del centro de interés, que es una historia en la que muchos, independientemente de nuestros gustos, podemos sentirnos identificados. ¿Cuántos de nosotros no hemos pensado muchas veces que estábamos viviendo una vida de mentira?

Desde México destacaremos dos propuestas. En primer lugar Mano de obra, film que compitió en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián. El debut en la dirección del mexicano David Zonana puede formar un díptico muy interesante con Parásitos. Protagonizada por unos albañiles que construyen una vivienda de lujo, uno de ellos perderá la vida de manera accidental, si bien no se respetaban las mínimas normas de seguridad. El hermano del fallecido al enterarse de que su cuñada, viuda y embarazada, no percibirá ninguna indemnización, intentará poco a poco, y con la ayuda de sus compañeros, hacerse con la casa, ocupándola. Pero el idealismo cooperativismo desaparece cuando en la misma casa se cronifiquen los mismos defectos de la sociedad capitalista. Una reflexión muy dura sobre la condición humana.

Igual de dura es Chicuarotes, dirigida por Gael García Bernal. La segunda dirección en solitario del actor mexicano es un drama sobre la criminalidad a la que se ven abocados dos jóvenes payasos callejeros que sueñan con escapar de sus marginales vidas, enclaustradas en un barrio pobrísimo donde la violencia está al orden del día, también dentro del hogar. Para huir necesitarán de un dinero que no disponen y para conseguirlo secuestran a un niño, hijo del carnicero, uno de los hombres más peligrosos del barrio. Pero como era de esperar, pues los dos protagonistas no tienen demasiadas luces, el plan sale peor que mal y la resolución, catastrófica para uno, plausible para el otro aunque con un recorrido incierto, nos deja claro que a menudo es imposible salir del miserable destino que la vida nos ha impuesto.

‘Chicuarotes’

McConaughey, Stewart, LeBeouf: recurrentes estrellas del cine indie

Protagonistas de películas o sagas comerciales, premiados o dilapidados, los tres siguen visitando el cine independiente con la palabra riesgo tatuada en la frente. El caso de Matthew McConaughey es el paradigma de como reconducir una carrera que empezó muy bien pero se fue torciendo hasta caer en el desinterés que produce el cine comercial más vulgar. Ganador del Oscar al mejor actor por Dallas Buyers Club de 2012, año en el que también protagonizó la primera temporada de True Detective (¿sigue siendo la mejor serie filmada desde entonces?) protagoniza ahora The Beach Bum, la nueva apuesta de Harmony Korine, que no rodaba desde la deliciosa Spring Breakers. Antes de la proyección, el presentador de la sesión, cuyo nombre no recuerdo pero sí que iba ataviado con una gorra, reconoció que aún no había visto la película, pues merecía la pena verla por primera vez en pantalla grande. En una presentación que anticipaba la hilarante película, dirigiéndose al público nos dedicó un aplauso por venir a jugar, porqué con Korine o ganas o pierdes, y merece la pena correr ese riesgo. Tras ver la película, uno vuelve a casa con la sensación no solo de haber ganado, si no de hacerlo por goleada. Matthew McConaughey se pone en la piel del estrafalario protagonista, Moondog, un escritor excesivo que vive al límite, un carpe diem de libro, casi siempre bajo el efecto de drogas y alcohol, pero respetando un particular código ético. Un hedonista habitante de una lumínica Florida cuya vida está repleta de desgraciados sucesos y estrafalarios personajes (interpretados por Isla Fisher, Zac Efron, Snoop Dogg, Jonah Hill y Martin Lawrence, entre otros) que llevan al límite una verosimilitud que en determinado momento ya carece de importancia, pues como suele decirse finalmente más importante que el destino es el camino, en este caso absolutamente catártico. Seguramente la mayoría de los que estuvimos en esa proyección no hemos tenido ocasión de reír tanto desde entonces. Bienvenido sea tu recuerdo Moondog y bienvenida la luz de Florida escribiendo en esta clausura preventiva.

‘The Beach Bum’

Tal vez no sea la película más cautivadora de las que se vieron en el Americana, pero seguramente sí es la que explicaba la historia más apasionante de todas, siendo además real. En Seberg Kristen Stewart interpreta a la actriz Jean Seberg centrándose en un episodio muy concreto de su vida. La musa de la Nouvelle Vague y protagonista de Al final de la escapada marchó a finales de los 60 en Hollywood para intentar labrarse una carrera allí. Debido a sus posicionamientos políticos, influidos obviamente por su origen europeo y el mayo del 68, empezó a frecuentar unas compañías no bien vistas por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, que la convirtieron en sospechosa de realizar actividades antiamericanas. Su relación con Hakim Jamal, uno de los líderes del movimiento Black Power, estuvo en el punto de mira de unas autoridades (FBI) que destrozaron su carrera profesional y también su vida personal.

‘Seberg’

Otro de los platos fuertes de la edición 2020 de Americana fue Honey Boy, un personalísimo proyecto de Shia LaBeouf, quien escribe y protagoniza el film, dando vida a su propio padre, un payaso de rodeos en decadencia y aspirante a estrella de la televisión. Quien sí es una estrella es el pequeño Otis (alter ego del niño Shia), actor infantil protagonista de innumerables series de televisión que lo convierten en niño prodigio y prematura estrella, cosechando los celos de su propio padre, su principal apoyo y su principal obstáculo. Alternando la niñez con la edad adulta del personaje (a quien da vida el nominado al Oscar Lucas Hedges), la ópera prima de Alma Har’el es una obra catártica que nos demuestra que LaBeouf es más que el chico de Transformers y que en su interior esconde un artista comprometido y con rigor creativo, capaz de todo.

‘Honey Boy’

‘The Sound of Silence’, una propuesta fallida

Contar en el reparto de una película con Peter Sarsgaard, uno de los mejores actores de su generación, debe significar sinónimo de calidad, pese a no contar el actor con el reconocimiento ni palmarés que merece. Aquí interpreta a un sintonizador de casas de éxito, una profesión que le lleva a conseguir una harmonía sonora entre el ruido generado en el exterior de las viviendas y compensarlo con el del interior.

‘The Sound of Silence’

A partir de esta premisa original, la película no acaba de funcionar, tal vez al optar por una puesta en escena muy contenida, adjetivo que puede aplicarse también a la relación que mantiene el personaje de Sarsgaard con el que interpreta la actriz Rashida Jones, una clienta que no consigue encontrar la paz sonora necesaria para descansar en su domicilio, un espacio hasta no hace mucho compartido con un hombre que ya no está. Dos personajes, ciertamente tímidos, que mantienen una relación muy respetuosa y cuyo interés amoroso parece radicar más en la oportunidad que se les presenta para dejar de estar solos que en un flechazo arrebatador. Ojalá The sound of silence fuera tan apasionante como la profesión de su protagonista.

Swallow’, tragar sin dolor

Por último, destacar uno de los platos fuertes del festival. Uno de los principales problemas en la creación de un guion cinematográfico es transformar ideas y pensamientos en imágenes y acciones. Para Swallow el director y guionista Carlo Mirabella-Davis encontró un método sencillo y efectivo para su premisa: por bizarra que parezca una idea la convierte en literal.

‘Swallow’

La protagonista de Swallow se sumerge en un trastorno obsesivo que lleva al límite su salud y la paciencia de su familia política, pues la suya propia hace mucho que vive física y emocionalmente alejada de ella. Con una puesta en escena clásica y un ambiente entre frío y pastel, el día a día de Hunter camina hasta un devenir desesperado y una huída traumática que acabará vaciando después de varios dolorosos encuentros todo aquello que ha tenido que tragar, de manera impulsiva e irreflexiva en sus últimos y dramáticos tiempos.

Pablo Sancho París
Acerca de Pablo Sancho París 249 Articles
Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual por la U.B., Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. y Master en Film Business por ESCAC. He sido presidente de la Federació Catalana de Cineclubs entre 2015 y 2017. He trabajado como programador en Most Festival y Cine Club Vilafranca durante cuatro años. Además, he compaginado estas tareas con la de cronista cinematográfico, profesor de cine en talleres para niños y adolescentes, y la realización de audiovisuales y cortometrajes de ficción. Me podéis contactar en pablosanchoparis@industriasdelcine.com.

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