‘De Pixar al cielo’: descubriendo los orígenes de Pixar desde su corazón

En el año 2020, Pixar es ya una marca reconocida por todo el mundo, tanto es así que se puede permitir estrenar en España, por ejemplo, una película con un nombre tan particular tanto por su sonoridad como significado: Onward. Una palabra que significa “más adelante”, pero que la mayoría de personas ni siquiera sabrá qué quiere decir. Eso sí, lleva el sello de Disney Pixar, algo que es garantía de calidad y que le permite atribuir ese magnífico sobrenombre: la nueva de Pixar (obviando lo de Disney, que ya tiene su paquete de películas, claro). ¿Pero cómo ha llegado esta compañía de la animación a ser mundialmente reconocida? Su primera película, Toy Story (1995), fue el primer largometraje creado íntegramente por CGI y un tremendo éxito en taquilla logrando 373 millones de dólares alrededor del mundo. Toda una hazaña para una empresa que justo en ese momento se lo jugó todo por salir en la Bolsa y cotizar en la Nasdaq, es decir, entre las más grandes. El sueño de Steve Jobs desde su fracaso tecnológico en su primera etapa con Apple. Para alcanzar semejantes retos tuvo un gran equipo detrás, entre los que se encuentra Lawrence Levy, autor del libro De Pixar al cielo (Editorial Deusto, 2018), y exdirector financiero de Pixar Animation Studios, que nos cuenta cómo fue su periplo por la compañía de animación más mágica y transgresora. Aunque para él Pixar fuera casi toda una desconocida cuando lo contactó Jobs por primera vez, tuvo las agallas de embarcarse en una aventura que, a pesar de todas las dificultades, supo llevar a lo más alto.

Por aquel entonces, 1994, la empresa había gastado casi 50 millones de dólares sin apenas ganancias. La primera película todavía estaba lejos de finalizarse y nadie auguraba un buen resultado por cómo estaba su situación financiera. Levy nos descubre su experiencia en Pixar, desde el día en el que habló por primera vez con Jobs hasta la venta de la empresa a Disney en 2006. Y lo hace descubriéndonos las bambalinas de la compañía, sus sentimientos, sus preocupaciones y sus alegrías.

Con mucha naturalidad y frescura, logra conducirnos por los diferentes departamentos, recordando sus vivencias, sus conversaciones con las personas del equipo y, sobre todo, sus tira y aflojas con Jobs, al que define como una gran persona y profesional, a pesar de su fuerte carácter y sus carencias sociales.

Una vez aceptado el reto de conducir a Pixar a números verdes (más tarde sabría las intenciones bursátiles de Jobs), Levy fue conociendo de forma más minuciosa todas las distintas áreas de negocio que formaban parte de la compañía como el programa RenderMan, la publicidad y los cortos. La línea de largometrajes todavía estaba despegando, aunque tiempo después se ha demostrado que era la clave del éxito (no sin haber supuesto mucho esfuerzo, tanto humano como económico, y sacrificios).

La iluminación, los decorados, la acción de los personajes… Todo suponía un gran trabajo para la que sería la primera película creada completamente por ordenador. Comportaba un gran riesgo para una empresa que se lo jugaba todo a un solo producto y, como es bien sabido por todo el sector, en solo unos pocos días en los que la película se estrenaba en cines. Si el primer fin de semana no funcionaba… Todo se iría a pique.

Levy lo describe como “un negocio divertido y apasionante” y no nos cabe duda de que el cine, en su mayor parte, es así. Una de las particularidades de su libro es su tono ameno y didáctico, que nos permite no solo descubrir una parte desconocida de Pixar, sino entender cómo funciona una empresa de cine de animación y un sector tan particular como el cinematográfico. A todo esto, se le suma el enorme interés de Jobs por batir récords y lograr que su entonces startup diera el salto a Bolsa. Con Levy comprendemos el funcionamiento y burocracia del sistema de cotización, las necesidades de preparar la documentación para presentar la empresa a los inversores (y su posterior captación), la creación de una junta directiva cohesionada y profesional, el papel de la banca de inversión y muchos más términos y cuestiones que están intrínsecamente involucrados en este arduo y largo proceso, lleno de adversidades, contratiempos y mucha tensión. Uno de los temas espinosos de la historia de Pixar es, precisamente, su renegociación del contrato con Disney. Levy nos lo cuenta desde una perspectiva muy interesante, ya que consigue dotar de bastante objetividad a su experiencia, a pesar de haber formado parte de una de las dos empresas implicadas. Finalmente, y después de mucho batallar, parece que Pixar rascó mucho más de lo previsto dadas las difíciles circunstancias en las que se encontraba.

Levy nos abre una nueva puerta a Pixar, aquella del lateral, por la que se accede sin hacer apenas ruido, alejada de los focos y con mucha menos visibilidad de lo habitual. Pero es precisamente eso lo que la hace especial. Se nota que Levy se ha esmerado en que todas las personas implicadas en esta historia tuvieran la oportunidad de compartir su experiencia y aparecer de acorde con él para que nos podamos llevar la visión más completa de su relato reinventando la industria del cine.

Llegó en 1994 y veintiséis años más tarde, un viernes 6 de marzo se estrena en cines la vigesimosegunda película de Pixar: Onward. ‘Nuevos tiempos para la magia’ es su tagline, toda una declaración de intenciones para una empresa tan mágica como la de la lamparilla de escritorio.

Lídia Oñate
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Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Dirección de Redes Sociales y Marketing Digital por Fundeun – Universidad de Alicante. Actualmente me encuentro inmersa en la distribución cinematográfica, un sector que vivo de lleno desde la comunicación y el marketing. Me encantan las bambalinas del mundo televisivo y cinematográfico, viajar (tanto cerca como lejos), hacer fotos de paisajes y gastronomía que luego irán a mi Instagram, disfrutar con la Historia y echar una partidas al Monopoly, la Play o lo que se tercie. Porque sí, la diversión en la vida es importante. Y el cine ayuda. Me podéis contactar en lidiaonate@industriasdelcine.com.

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