‘Las niñas bien’: la decadencia de la clase pudiente

La película mexicana Las niñas bien llega a nuestras pantallas el viernes 8 de noviembre después de alzarse como Mejor película iberoamericana en el Festival de Málaga y haber sido presentada en el Festival de Cine de Toronto de 2018.

En una de las primeras escenas del film, Sofía, la protagonista de Las niñas bien, festeja su aniversario y, pese a que seguramente no puede pedir más de la velada, no evita imaginar que “(…) en la fiesta está Julio Iglesias. Me dice que me ama y vivimos juntos en El Corte Inglés”. Pero Sofía (Ilse Salas) no está sola, a su alrededor pululan sus adinerados y risueños amigos, su querido marido, exquisitos manjares e incluso una mariposa negra, símbolo de la mala suerte, se ha apoderado de un minúsculo espacio en la pared de su inmenso comedor. Sus ocasionales anhelos de una vida aún más espléndida con el cantante de La vida sigue igual son, en principio, todo lo que parece perturbar mínimamente a la matrona del film; incluso cuando una fuerte crisis económica amenaza con azotar su apacible vida en la élite mexicana de los años 80.

Las niñas bien, de la directora Alejandra Márquez Abella, triunfó en los últimos Premios Ariel con 4 galardones (Mejor actriz protagonista, música, vestuario y maquillaje) y, si no se llevó más premios fue, seguramente, porque coincidió con la abrumadora Roma, de Alfonso Cuarón, como clara competidora. Los reconocimientos de la Academia Mexicana son acertados, uno de los puntos más atractivos del film es su cuidada estética ochentera. A ninguna protagonista le falta detalle: pendientes, gafas o bolsos, todo denota haber sido meticulosamente seleccionado para cada una de “la niñas bien”. Por otro lado, Ilse Salas, el motor del film, consigue resultar increíblemente altiva e impertérrita en todo momento, incluso cuando su flamante coche europeo la deja tirada antes de una fiesta o cuando su hija le pregunta “Mamá, ¿qué quiere decir ‘embargar’?”, haciendo de su superficialidad su mejor arma para trazar un siempre bien recibido singular personaje. 

Algunos esperarán de la película un retrato más dilatado de la sociedad mexicana de la época (cosa que sí se da, por ejemplo, en Roma); no obstante, el largometraje de Márquez Abella no parece necesitarlo ni pretenderlo. El retrato de las mujeres protagonistas y su entorno consigue ser lo suficientemente atractivo para que no echemos de menos una mirada omnipresente que busca las calles y miserias de un país desigual. Ya sabemos que detrás de los muros de sus lujosas mansiones en el barrio de Las Lomas, una de las zonas más acaudaladas de Ciudad de México, la vida no es así y no será este film el que nos lo muestre. Las niñas bien se construye en base al relato de una clase bienestante que, pese a su adjetivo, acumula pobreza de espíritu y valores y que, aun viéndose amenazada, no hace nada por salir adelante confiando en el poder que da el saberse vencedor de nacimiento.

Basada en los personajes de la novela homónima de la escritora mexicana Guadalupe Loaeza, el film desmenuza sin condescendencia a este grupo de mujeres acomodadas mientras llega una nueva rica al grupo (una contenida Paulina Gaitán) y algunas sufren los estragos de que su tarjeta de crédito no funcione correctamente. “Le hago un cheque, no pasa nada”. Entre partidos de tenis y cocktails al atardecer, Las niñas bien muestra una renovada visión de esa selecta minoría, sin comicidad ni perdón, con una escenografía impecable y un regusto a que, si bien la historia tiene más de 30 años, la actualidad puede no distar mucho de lo narrado.

Claudia Guillén
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Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Film Business por la ESCAC. También estudié un curso sobre Historia de Cine y Crítica cinematográfica en La Casa del Cine. Después de pasar por algunas agencias de comunicación, me encuentro iniciándome en el mundo de la distribución (ojalá que la fuerza cinéfila me acompañe durante mucho tiempo). En mis ratos libres leo con bastante avidez, hago mercadillos de segunda mano y busco películas españolas curiosas por los Encantes de Barcelona.

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