‘The Old Man and the Gun’, el adiós de un icono del cine

Robert Redford se despide del mundo de la interpretación con una pequeña gran película carente de pretensiones y llena de bondades, pese a que su protagonista viviera al margen de la ley. El adiós de una de las últimas grandes leyendas vivas de Hollywood es un canto a la vida, a las ganas de vivir haciendo hasta el final lo que más nos gusta. Así es, tanto el personaje que interpreta, Forrest Tucker, como el propio Redford se han dedicado en cuerpo y alma a una actividad que los ha definido como persona. El director de Gente corriente nos deleita con una actuación llena de carisma, saber estar y dominio de la profesión, que dejará satisfechos a seguidores y no seguidores del actor rubio.

Redford no es encuentra solo en su despedida, ya que está perfectamente arropado por un elenco actoral de altura: Sissy Spacek, Casey Affleck (intérprete habitual en la filmografía de David Lowery, director de esta cinta), Danny Glover y Tom Waits. Destaca especialmente el trabajo de Spacek que se encuentra fortuitamente con el personaje de Redford. Ambos han llevado vidas totalmente opuestas: ella anhela haber vivido una vida propia y no la vida de otra persona; él siempre ha vivido bajo sus propias reglas, y si esto hacía que fuera a la cárcel, no dudaba en fugarse.

Lowery filma la película en Súper 16, y con un escaso metraje de apenas hora y media es capaz de narrarnos con soltura y agilidad parte de la historia de Tucker. La cinta sirve como homenaje a la carrera de Redford, puesto que aparecen multitud de guiños y referencias a otras películas del actor, entre las que destacan El golpe y Dos hombres y un destino; ambas protagonizadas junto al ya fallecido Paul Newman.

The Old Man and the Gun no cae en los tópicos de las películas de atracos de bancos, y básicamente deja recaer toda la acción en el buen saber y el atractivo de Redford que es capaz por sí solo de llevar todo el peso en estas escenas. Sin embargo, sí que encontramos elementos propios de este tipo de cine, y no lo decimos en sentido negativo, sino que, en cierto modo, ya vienen dados de serie. De esta forma, nos referimos a la traición, ladrón que roba a ladrón, algo a lo que se exponen las personas que se dedican a esto. Por otro lado, no falta aquí la persecución implacable de un policía que se toma como algo personal la caza de Tucker, aunque, eso sí, con cierto respeto.

La película acaba de la forma más positiva posible, que es precisamente lo que le motivaba a Redford para su despedida: hacer algo optimista y positivo. Y así es, puesto que consigue plenamente su objetivo, porque cuando se apagan las luces del cine y abandonamos la sala, lo hacemos con una ligera sonrisa, provocada por el espíritu incansable y siempre juvenil de Tucker/Redford.

Esperemos que de verdad sea esta su despedida y no vuelva al mundo de la interpretación con una película que no sea capaz de captar tan bien lo que es irse sin hacer mucho ruido pero con alegría. Gracias, señor Redford, por todo.

Giovanni Casella
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Licenciado en Comunicación Audiovisual por la UMA y Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. Desde niño el cine ha sido mi principal pasión, aunque la he ido combinando con las series, los cómics y los videojuegos… Me interesa cualquier forma de expresión siempre que la historia o las sensaciones sean buenas. Actualmente colaboro en el weblog Zona Negativa, en la sección de cine y televisión.

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