ORIOL CAPEL: “El guión es una herramienta, no es literatura. Si no se produce no existe y no tiene valor”

Oriol Capel es guionista de largometrajes y de televisión. Trabajó en 7 vidas, fue uno de los creadores de Aida y escritor de Fuera de carta, Que se mueran los feos, Perdiendo el Norte, entre otras más.

Saliste de la primera promoción de ESCAC. ¿Qué tal tu trayectoria hasta ahora?

Terminé en el 98-99 después de cuatro años. En el último curso escribí un par de  cortos de final de carrera: Cuando te encontré de Roser Aguilar y Los cuentos de tío Paco de Javi Domingo. Estos cortos fueron a algunos festivales y allí fue donde conocí a otros directores que entonces estaban con el cortometraje como Koldo Serra y Rodrigo Cortés. A través de Koldo conocí a Sergio Guardado, un guionista que luego fue compañero y amigo mío que justo estaba arrancando en 7 vidas. En esa época el guionista era un rara avis, la gente quería ser director, y dedicarse a escribir parecía un valor en sí mismo. Por suerte, estaban buscando guionistas y a través de Sergio contacté con GloboMedia, la productora al cargo de la serie, y me hicieron una prueba. Tuve que hacer una escaleta y un par de escenas dialogadas de la sitcom que yo quisiera. En esa época estaban Friends, Fraiser y Seindfield. Yo escogí Friends y a finales de agosto del 99 me respondieron y me dijeron que sí. Fui a Madrid para que me conocieran un domingo, vi a la gente de Globo un lunes y me preguntaron que cuándo podía empezar. Les dije que el jueves así que el mismo lunes me fui a Barcelona (unas siete horas de Talgo). El martes empecé a empaquetar mis cosas, a despedirme, miércoles por la mañana me despedí de mis padres en Sants con mi petate y al día siguiente me incorporé en 7 vidas. Desde entonces estoy en Madrid.

En 7 vidas estuve del 99 hasta finales de 2003 que es cuando propusimos hacer un spin-off del personaje de Aida. Yo me metí en el desarrollo de esa serie y en 2005 la estrenamos. Allí estuve como coproductor ejecutivo y como jefe de guionistas. En 2007 creamos Gominolas para Cuatro. No hicimos una temporada completa aunque yo estoy muy contento de ese trabajo porque la cadena nos dio bastante cancha y me lo pasé bien escribiendo. Luego volví a Aida, seguí haciendo lo mismo. Era finales de 2008 y yo ya había escrito un par de películas: Fuera de carta y Lo mejor de mí de Roser Aguilar.

El contacto con ella seguía desde su cortometraje final de carrera.

Sí. Todo está relacionado. En 2008 dejé GloboMedia con algunos compañeros que nos conocíamos desde 7 vidas y montamos una productora, Aparte Producciones, y comenzamos con series. Hemos hecho un total de tres y ninguna ha funcionado, no hemos hecho ninguna temporada completa. Cosas de este negocio. En cambio, las películas sí que funcionaron muy bien tanto Que se mueran los feos como No lo llames amor, llámalo X, que también dirigí y no funcionó todo lo bien que esperábamos, pero bueno, hizo más de un millón de euros en taquilla. Las últimas son Perdiendo el Norte y Villaviciosa de al lado.

Me parece curioso que tu trayectoria comience con irte a un festival de cortometrajes, especialmente porque ha cambiado mucho la cosa ahora. Es extraño que a un guionista le salga algo en un festival. A los festivales de cortos suelen ir los directores.

Sí, de hecho yo sólo fui al festival de Peñíscola. Los directores ya habían coincidido en otro festival. Por parte de ESCAC estuvo muy bien organizar un pase de cortos de graduación en mayo del 99 en los Cines Ideal de Madrid. Vino mucha gente, entre ellos gente del equipo de 7 vidas a los que invitó Sergio Guardado. Allí estaba Koldo y fue cuando contacté con Sergio. La idea de ESCAC de llevarse a unos mataos de Barcelona a pasar nuestros cortos en ese cine tan céntrico hizo un poco de ruido y nos benefició.

Paz Vega, Javier Cámara, Amparó Paró, Toni Cantó y Blanca Portillo formaron el casting inicial de ‘7 vidas’

No has tenido una etapa en la que no estuvieras haciendo nada entonces. La nada es algo muy común al salir de la universidad.

Tuve mucha suerte, mi época de vacío existencial fueron tres meses. Aún así escribí algún tratamiento antes de salir de ESCAC. Así que la sensación de trabajo de guionista la tuve desde el principio.

¿Cuando consideras que estás metido en la industria del cine?

Entre diciembre del 98 y enero del 99. Llegué a Globo, empecé a escribir y gustó mucho. Me doblaron el sueldo, pasé de ser guionista junior a senior en 3 o 4 meses. Ahí ya fue cuando me sentí guionista, con 24 años y viviendo en Madrid. Yo era el más joven pero tampoco por mucho.

Ahí tú ya estabas cobrando mensualmente hasta que terminas Aida.

Exacto. Además es que Aida funcionó muy bien. Es que esto es pre-crisis, imagínate. Una serie que lo estaba petando en 2005, yo era coproductor y tenía más responsabilidad (y más sueldo). Total que cobraba bien.

Prácticamente todo lo que has escrito es comedia. Me imagino que es porque te gusta.

Bueno, sobretodo es casualidad. Creo que se me daba bien escribir comedia y como el primer trabajo que tuve fue de ese género de alguna forma me encasillé. Por un lado me encasillé yo porque fui pillando oficio con el tema y luego también me encasilló el mercado. Es muy difícil que me llamen para hacer otra cosa que no sea comedia por mi currículum.

¿Crees que es complicado ser un guionista versátil?

Al final, tú como guionista lo que quieres es currar. Por mi parte siempre ha habido mucha demanda de guión de comedia. En España es un género que siempre ha funcionado muy bien en cine y televisión. Hay una demanda y un mercado para esta clase de guionistas. Con la gente que trabajé en 7 vidas y Aida no han dejado de trabajar porque nunca ha dejado de haber comedia.

En mi caso, en el momento en que montamos la productora ya sabíamos qué tipo de producto íbamos a ofrecer. Nadie nos iba a pedir un drama ambientado en el siglo XVIII. Igual que Bambú que están especializados en el culebrón de amor y lujo, nosotros en comedia. Total que la versatilidad en mi caso es difícil porque estoy 100% en ese género desde el principio hasta ahora con Aparte. Filmax, por ejemplo, tiene más variedad de producto y los guionistas sí que consiguen tocar diferentes géneros.

Tengo la sensación de que Aida es una serie bastante revolucionaria. Hoy por hoy es a mi parecer algo que pertenece ya a la historia de la televisión española. Tanto que incluso personas como Paco León, Eduardo Casanova y Carmen Machi deben su reconocimiento y posterior proyección a la serie.

El personaje de Aida surgió como un spin-off de 7 vidas. Carmen ya llevaba en la serie 4 o 5 temporadas. Viendo que el personaje tenía éxito y que la actriz lo hacía muy bien vimos que había un filón.

7 vidas para nosotros era una comedia algo más sofisticada entre comillas. Nuestros referentes más directos eran las sitcoms americanas Friends y Fraiser, personajes más treintañeros, burgueses que vivían en el centro… y claro, Aida nos trajo el extrarradio. Con ella teníamos ese filón de comedia popular, más cercana a la comedia tradicional española, que no habíamos explotado.

Fue un proceso de desarrollo bastante largo. En esa época había pasta y nos pudimos estar casi un año creando la serie. Llegamos a hacer doce versiones de guión antes de rodar el episodio piloto y un par de versiones más después de rodarlo. Total que el primer capítulo de Aida fue la versión catorce de guión.

El reparto original de la serie ‘Aida’

La serie tiene personajes que ya forman parte dentro del imaginario de la televisión española.

Con Aida pulsamos una tecla sin saberlo. 7 vidas fue la primera serie que tenía como referentes sitcoms americanas porque veníamos de otra generación. Un tipo de humor que en España no se había hecho. Funcionó muy bien a nivel de crítica y nos convertimos en algo muy distinto. Es difícil hablar de prestigio cuando haces televisión y comedia pero sí que nos ganamos algo en Globomedia. No éramos un exitazo de audiencia pues estábamos entre el 17-18%, pero Telecinco nos mantenía porque teníamos un target comercial alto en un segmento específico de la población. Personas entre 20-40 años, de clase media-alta que vivían en núcleos urbanos de más de 50.000 habitantes.

Aida la construimos antes de la crisis. España era un país donde ataban los perros con longanizas. Todo el mundo se estaba forrando, se estaba construyendo, venían mogollón de inmigrantes… y nos da por hacer una serie sobre la clase baja, ¿sabes? Un barrio obrero. Entre los guionistas nos sentíamos muy identificados con ese contexto de extrarradio. Además, el personaje de Aida nos daba mucho juego. Primero porque era una madre coraje, Belén Esteban cimentó su fama sobre eso. Aida era una sirvienta que había tenido problemas con el alcohol, que había sufrido malos tratos por parte de su marido, que tenía que sacar adelante a una familia… un personaje con el que muchísima gente se podía identificar.

En la serie ya te metiste como productor ejecutivo.

Sí. Estuve en todos los castings, escribiendo las separatas para los actores y tomando decisiones creativas. Por ejemplo, todo el rollo Julián Muñoz que tenía Mauricio Colmenero se sacó ya desde el guión pero recuerdo ir a vestuario a buscar el bigotillo, los pantalones sobaqueros, etc.

En guión, ¿en qué diferencias la comedia del drama?

Para mí es una cuestión de tono. En clase siempre pongo el mismo ejemplo: tú puedes contar la historia de un grupo de parados que quieren recuperar su dignidad y hacer Los lunes al sol o lo mismo pero haces Full Monty. La premisa y los dramas son lo mismo. Lo que pasa es que los de Full Monty deciden hacerlo despelotándose. Esa manera de abordar el tema más el tono será lo que haga que la película sea una comedia.

Luego puedes encontrarte híbridos extraños entre la comedia y el drama. Especialmente cuando se trabajan las historias desde una concepción de autoría.

Claro, ahí es muy diferente que la comedia mainstream. Las intenciones de la película que se está contando son otras. No significa que no puedas incluir cosas más bizarras en un producto que consuma más gente, especialmente con Aida incluimos un montón de cosas más punzantes. Sobretodo porque son muchos capítulos y muchas temporadas.

Series con tantos episodios se disfrutan escribiendo especialmente en las segundas y terceras temporadas. Los personajes están asentados, hay un feedback muy interesante entre el guionista y el actor… claro, tú les estás escribiendo cada semana. Se hacen lecturas con ellos, se toman medidas, etc. Por eso dejé Aida al cuarto año porque después de haber hecho tantos chistes de El Luisma es tonto, cansa. Como guionista me cansé mucho antes que el público.

Claro, de hecho el público está deseando que lo siga diciendo. Es entonces que sales de Aida y comienzas tu productora Aparte Producciones. ¿Por qué tomas esa decisión?

Nos ofrecen hacer un par de serie para Antena 3 y existía el deseo de salir de la serie. A mí los de GloboMedia me ofrecieron quedarme y hacer otras cosas pero me pareció buena idea montar una productora propia. Lo que me ha gustado de Aparte es que me ha permitido escribir cine y hacer películas que han funcionado muy bien nivel taquilla.

Una cuestión que debo plantearte a ti concretamente que ya llevas tiempo ahora. ¿Qué harías si fueses yo y quisieras entrar en la industria como guionista si salieses de ESCAC?

Complicado porque el mercado ha cambiado muchísimo. En la época en la que arranqué en Globo había tres o cuatro series y habían equipos de guión. Ahora sigue habiendo curro pero las estructuras de las productoras han cambiado. No hay casi ninguna productora que tenga entre cinco-diez guionistas en nómina. Hay mucho trabajo pero el tipo de producto que se pide son cosas novedosas pero por otro lado es difícil que un guionista novel pueda llevar proyectos a ese sitio si no le conoce nadie. Un momento un poco raro.

Sí que hay una cosa que es cierta que es que los productores y las productoras quieren guiones gratis.

¿Gratis?

Sí, claro. Si tú estás dispuesto a currarte en tu casa un guión durante un año y lo llevas a Mediaset o Telecinco y contactas con alguien, al menos leérselo se lo leerán porque es gratis. No quieren gastarse pasta en el proceso de desarrollo. Capitalismo: yo quiero escribir una comedia, ¿voy a pagar a alguien para que desarrolle un guión o voy a tirar la caña a ver si pesco algo mucho más barato y me llega un guión de puta madre? Evidentemente no será gratis pero es evidente que nunca va a pagar todo lo que escribir supone.

Cuando desde la productora proponéis un proyecto, ¿dónde ponéis el ojo?

Nosotros trabajamos con Antena 3 con lo cual son ellos los que vienen a pedirnos contenido. A veces vienen ellos con propuestas o las traemos nosotros. Villaviciosa por ejemplo la hicimos como encargo. Pero es la única. Que se mueran los feos es una propuesta que les hice yo a la productora con la premisa de que por qué no hacíamos una comedia romántica de feos y Perdiendo el Norte también.

Como guionista has tenido contacto con Telecinco y Antena 3. ¿Qué tal el contacto con ellos?

Todo el mundo opina, es lo que tiene este negocio. Hay que saber escuchar porque muchas de las cosas que ellos te pueden decir son cosas muy sensatas. Piensa que tienen muy claro su producto y aunque estés más o menos de acuerdo con lo que puedan decirte, eso es así.

Al final no estoy escribiendo Bergman, estás tratando con personas para hacer un producto mainstream. No pasa nada por cambiar cosas.

Tú te fuiste a Madrid y no es la primera vez que escucho que si se quiere hacer cine, lo normal es irte allí.

Es que es verdad. Con el tiempo me he dado cuenta de que yo podría vivir en Soria de putísima madre y seguir trabajando.

Cuando estás asentado por eso, ¿no?

Es posible pero al final… puedes reunirte a través de Skype, escribir con Google Docs, ¿sabes? Hace unos años mi trabajo era más presencial pero ahora tú vas a una reunión de escaleta y luego te vas a tu casa y escribes. Sí que es verdad que a nivel de producción y productora hay más en Madrid que en Barcelona, de hecho en Barcelona cada vez hacen menos producciones a nivel nacional. Te puedes encontrar El Terrat, Filmax o Diagonal TV pero en Madrid hay muchas más.

Conozco muchos más guionistas que viven en Madrid que en Barcelona. A lo mejor con Netflix puede cambiar un poco el paradigma pero quién sabe. Creo también que todo lo sucedido con la política no ha ayudado mucho precisamente.

Con todo tu recorrido ¿para ti, un guionista qué es?

Un artesano, no un artista. A lo mejor puedes ser un artista si eres director y guionista pero es muy complicado y hay pocos. Es muy complejo hacer cosas diferentes, tener una visión propia, saber transmitirlo y que cuaje. Siempre me he tomado mi trabajo como un oficio. ¿Me he encasillado? Sí, llevo 20 años escribiendo comedia y en estos años he aprendido trucos de oficio. Es lo que paga el alquiler y la ropa de mis hijos. Me parece la forma más honesta de asumir lo que es. A mí me contrata alguien para que escriba lo que él es incapaz de hacer, si no fuera así, los productores serían guionistas.

Esto te lo digo yo que siempre me he movido en lo mainstream. Si tuviera una productora indie y me dedicara a hacer otro producto, mi planteamiento sería muy diferente.

Como guionista hay que tener claro cuál es tu rol. A mí me gusta mucho ponerme al servicio de un proyecto. El día que yo quiera contar mi vida y decirle algo al mundo escribiré un poemario. Con Lo mejor de mí  o Arrós covat mi intención fue ponerme al servicio de dirección y contar lo mejor posible lo que ellos tenían en la cabeza.

En general, ¿todo lo que has escrito lo has hecho con alguien más?

Sí, especialmente en comedia es algo muy positivo. En sitcom hemos hecho mucha writers room donde nos sentábamos a disparar ideas, diálogos, reforzar gags, etc. Ayuda mucho y te implica a que trabajes a favor de la obra. Dejas tu ego aparte y eso está muy bien.

¿Para escribir tienes algún proceso en concreto que te ayude a sacar cosas?

Es diferente según cada proyecto. Generalmente de leer el periódico o de cosas que me han contado. Después de eso, un proceso básico antes de comenzar es documentarse sobre lo que quieres hablar. Además, me encanta. Más tarde ya vendría la escritura de sinopsis, la estructura de lo que quieres contar, el género, etc. Ayuda mucho tener referentes, conocer los subgéneros y saber hasta qué punto puedo mezclar cosas.

Para acabar, una pregunta que ya es un clásico cierre en estas entrevistas. ¿Qué necesita un guionista?

Ponerse a escribir y que lo que escriba no se quede en un cajón. Que mueva lo que ha escrito, que lo debata con otra gente, que lo lleve a productoras, sea lo que sea. El guión es una herramienta, no es literatura. Es una guía con la que va a trabajar un equipo de 70 personas. Un guión que no se produce no existe y no tiene valor.

Se aprende escribiendo y produciendo, aunque sean cortos. Vete al plató también, mira como el director dirige a los actores, fíjate en cómo suena ese texto que has escrito y que estaba en tu cabeza. Esto es básico. Como guionista le estás dando material de trabajo a todas las personas que estén en el proyecto y tienes que ser consciente de eso. Todos le van a meter mano así que es algo que hay que aceptar y no pasa absolutamente nada.

Mario Monzó
Acerca de Mario Monzó 5 Articles
Graduado en Escac, especializado como guionista con un Master en Film Business (marketing, distribución y ventas) en la misma universidad. Escribe guiones, teatro, prosa y lo que haga falta, y también dirige. Actualmente es el coordinador del departamento de guion de ESCAC y profesor en la misma escuela. Interesado en contar y escuchar historias, sea como sea. Además, le encanta dar clases para aprender a contarlas.

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