MIREIA MANÉN CALVET: “El cine al aire libre tiene un valor de experiencia que quizás no tienen las salas de cine habituales”

Mireia Manén Calvet y Nathalie Modigliani son las directoras de MODIband, una entidad cultural especializada en cine infantil de autor y ciclos de cine al aire libre. Hablamos con Mireia Manén Calvet sobre el éxito y la evolución del cine de verano como experiencia social y colectiva.

Hace 16 años empezasteis con la producción de la Sala Montjuic, a la que siguieron las sesiones de cine al aire libre en l’Illa Diagonal, la Ciutadella de Roses, y las “Cosmonits de pel·lícula” en el CosmoCaixa. Teniendo en cuenta la crisis de espectadores en los cines, ¿a qué creéis que se debe el éxito de unas proyecciones de verano al aire libre, que permiten que la gente acuda a ver películas desapercibidas en las salas meses atrás?

El cine al aire libre tiene un valor de experiencia que quizás no tienen las salas de cine habituales. El hecho de que sea en un espacio abierto, bajo las estrellas y durante el verano, tiene algo de ritual veraniego que hace que le apetezca a la gente, además de hacerlo diferente de ir un martes por la tarde a ver cine a una sala cerrada. Tiene algo de mágico y encima se está fresquito. También el hecho de compartir con 2.000 personas un visionado hace que se cree una ambiente muy bonito de interacción de los espectadores con la película.

¿Nos podrías decir de cuántos espectadores habéis pasado entre la primera edición de la Sala Montjuïc y la de este año?

La verdad es que Sala Montjuïc empezó muy fuerte. La primera sesión que hicimos fue Amelie y ya vinieron 2.000 espectadores. Fue algo increíble, no nos lo esperábamos. Entonces tuvimos que mejorar muchas cosas, por ejemplo la pantalla, que era demasiado pequeña. En la primera edición ofertamos menos proyecciones, concretamente seis, así que tuvimos unos 12.000 asistentes. Actualmente seguimos con esta media, de unas 2.000 personas por sesión, sólo que ahora hacemos 16 sesiones, con un total de entre 32.000 y 35.0000 espectadores cada verano. Hemos aumentado el número de películas, pero la media de espectadores se ha consolidado.

Si consultamos la cartelera de verano, vemos como cada año se van sumando más ayuntamientos y empresas privadas a la organización de proyecciones en solares, playas o jardines. Podríamos decir que estamos viviendo una revitalización del cine al aire libre en espacios singulares. En el caso de Sala Montjuïc, por ejemplo, el emplazamiento es un elemento clave de la propuesta. ¿Podrías explicarnos cómo fue la elección y qué os ofrece este espacio?

Me encanta esta pregunta porque fue toda una aventura encontrar este espacio. Estuvimos buscando durante casi dos años desde que tuvimos la idea. Nos inspiramos en un proyecto en París: un festival de cine al aire libre que se hacía en el parque de la Villette, un gran espacio con equipamientos culturales. Allí se hacía un cine al aire libre sobre césped, con la particularidad de que la gente se traía su picnic y cenaba; era un espacio de encuentro con tumbonas. Nos gustaba la magia que se creaba y queríamos reproducirla en Barcelona. Así pues, teníamos que buscar un espacio donde pudiera caber mucha gente. Teníamos claro que tenía que ser un evento multitudinario. Estuvimos visitando muchos parques y jardines, la Ciutadella, la Rambla del Raval, incluso nos planteamos hacerlo en la playa, pero nos pareció demasiado complicado. Pasamos por distintos espacios hasta que encontramos este foso, que fue como un regalo.

“En Sala Montjuïc queríamos reproducir la magia que se creaba en un festival de cine que se hacía en el parque de la Villette de París” 

Era singular, mágico y sin él Sala Montjuïc no sería lo mismo, ya que es uno de los principales atractivos de nuestra propuesta. La ubicación también era perfecta, a 15 minutos del centro de Barcelona, pero con la posibilidad de desconectar a modo de oasis dentro de la ciudad. Nos ocupó mucho tiempo la búsqueda, pero coincidió que en aquel momento desde el Ayuntamiento de Barcelona tenían intención de dinamizar y revitalizar la montaña de Montjuïc. El castillo estaba ocupado por militares y querían dotarle de una función civil y cultural.

En vuestra programación encontramos una propuesta que mezcla películas actuales premiadas como La forma del agua con clásicos como West Side Story. ¿Notáis diferencia de volumen de público y de target entre estas dos ofertas?

Intentamos hacer una programación ecléctica para combinar diferentes tipos de títulos, recientes con clásicos, películas de culto, variar géneros etc. Todas son películas estrenadas en cines, pero proponemos volver a verlas en pantalla grande o verlas por primera vez a quién se les haya escapado. Sí que notamos diferencia de público entre películas, pero no tiene nada que ver con el año de producción. Año a año, vamos afinando la programación según vamos conociendo a nuestros espectadores, pero tengo que decir que nos sorprenden constantemente. Este año, por ejemplo, West Side Story funcionó increíblemente bien, mientras que Dunkirk fue más floja. Quizás por la temática y el género, hay películas que son para ver un domingo en la filmoteca. Supongo que la gente en verano tiene ganas de ver un cine más entretenido, aunque siempre hay excepciones. Este año vamos a programar La tumba de las luciérnagas, una película de animación sobre la Segunda Guerra Mundial: un drama absoluto que está funcionando muy bien en la preventa y está creando muchas expectativas.

Con uno de estos clásicos, El cameraman, aprovecháis para añadir banda sonora en directo a la película. ¿Diríais que hoy en día nos encontramos ante un espectador más exigente y dispuesto a pagar por ver una película sólo si se le ofrece una experiencia total, inolvidable y diferente?

El cine concierto es una sesión que hacemos desde el primer año. Nos gusta mucho pasar cine mudo con acompañamiento musical en directo como se hacía en los inicios del cine. Hemos programado varias películas de Charles Chaplin, Buster Keaton y Harold Lloyd en distintos formatos: con pianista, con orquesta, etc. Nos parece una experiencia muy bonita, pero hay que decir que no es una de las sesiones más exitosas. A nosotras nos gustaría llenar aforo, pero cuesta, ya que hay mucha reticencia. No deja de ser cine mudo en blanco y negro aunque haya música en directo.

“Nos gusta mucho pasar cine mudo con acompañamiento musical en directo como se hacía en los inicios del cine.”

El cameraman, desconocida para el gran público, es una película muy ingeniosa como toda la filmografía de Keaton, y proyectaremos una copia que está muy bien restaurada. La banda sonora se ha creado a medida por el pianista Josep Maria Baldomà. Mezcla arreglos clásicos con efectos sonoros modernos, consiguiendo enriquecer la película de manera brutal. Será un clásico con puesta en escena contemporánea muy interesante.

Además de las proyecciones en Sala Montjuïc, los espectadores pueden disfrutar, previo a cada sesión, de un concierto y una cena al lado del castillo. ¿Acuden muchas personas al conjunto de actividades que proponéis?

Todas las sesiones van precedidas de música en directo para acompañar el picnic. En general, la mayoría de la gente viene con tiempo cuando todavía es de día para ver cómo se pone el sol, pasar un rato agradable con los tuyos y disfrutar del concierto. Si tenemos tiempo, antes de empezar la sesión nos gusta proyectar un cortometraje.

La visita guiada al castillo es un complemento que proponemos. Se trata de visitas guiadas con grupos reducidos. Normalmente se llenan, pero no todo el mundo que viene a ver una película visita también el castillo. Empezamos ofreciéndolo una vez por semana y ahora lo hacemos a diario debido a su demanda.

Cada año ofrecéis una propuesta más completa. Desde las actuaciones musicales y cena que comentábamos, a una visita el castillo para completar la experiencia. ¿Tenéis alguna idea nueva en mente para la edición venidera?

La verdad es que todavía no hemos pensado nada para el año que viene. Sí que nos gusta fabular con la idea de hacer una “Sala B”, sobre todo estos días que se llena la “Sala A”. Sería una “Sala Monjtuïc off” detrás del foso, donde programaríamos películas más arriesgadas con aforo reducido. Pero bueno, es muy complicado a nivel logístico.

Por otro lado, nos gusta realizar cada año colaboraciones con otras entidades. Esta edición, por ejemplo, hemos trabajado con el cine cooperativo Zumzeig. Ellos han escogido sus cuatro películas favoritas de nuestra programación y vendrán a presentarlas in situ, para dar contenido y valor añadido a la sesión.

Claudia Mera Cabezas
Acerca de Claudia Mera Cabezas 5 Articles
Graduada en Comunicación Audiovisual por la Universitat Pompeu Fabra y master en Film Business por la ESCAC. Especializada en la distribución, comunicación y marketing de películas, ha trabajado en Paco Poch Cinema, Olwyn Films, Compacto Films y en el departamento de distribución del Docs Barcelona. Dirige el festival audiovisual para jóvenes Reteena (www.reteenafest.com), creado con el objetivo de potenciar el audiovisual entre los adolescentes.

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