SERGI LÓPEZ: “Al no soñar con cosas concretas, la vida me lo ha pagado súper bien”

Foto: Filmoteca de Catalunya

Es el actor catalán más internacional. Sergi López, nacido en Vilanova i la Geltrú en 1965, posee en sus vitrinas un Premio César y un Premio EFA al mejor actor. Pese a ser nominado tres veces al Goya y cinco al Gaudí, el reconocimiento por parte de nuestra industria tendrá que esperar. Mientras llega, la Filmoteca de Catalunya ha querido rendirle un homenaje ofreciéndole una Carta Blanca para que programe lo mejor de su filmografía y las películas que, como espectador, más le han influenciado. El ciclo se extenderá hasta el próximo 13 de abril.

El motivo de esta entrevista es la Carta Blanca que la Filmoteca te ha brindado para homenajearte, ¿con qué criterio elegiste las películas que conforman este ciclo?

Con ninguno. Es decir, en estas cosas, cuando tienes que escoger objetos, aunque parezca que los escoges por azar, acabas retratado. Me dijeron, estaría bien que escogieras entre ocho o nueve películas tuyas, y otras tantas de otros, que te hayan marcado, te parezcan importantes o que te gusten. Yo que tengo complejo, basado en hechos reales, de que no soy muy cinéfilo, pensé que me saldrían tres películas. Y empecé a apuntar y me salían tres, cuatro, ocho, diez, veiente, treinta…y al final me salieron unas cuantas, peliculones que cuando las vi me gustaron mucho o me conmovieron por diferentes razones. Intento no tener un criterio. Porqué podría haber dicho, voy a coger películas mías que se hayan visto poco. Por ejemplo, El laberinto del fauno no está, pero tendría que estar, porque hace cuatro meses se pasó aquí en la Filmoteca con la presentación de Guillermo del Toro y no tenía mucho sentido repetirlo. Tenian que ser películas que hayan sido importantes en mi carrera, porque para mi pienso que explican bien el recorrido que he tenido la suerte de hacer. Y te das cuentas que hay muchas películas de las que he hecho, como Dirty Pretty Things, de Stephen Frears, que no se han visto mucho aquí ni en Francia y pasó algo desapercibida. A veces es un misterio, no sabes porque cuando se estrenan, depende del contexto y del momento, se ven menos o no encuentran su público. Me ha costado menos la lista de mis películas porque tenian que ser películas importantes. Yo empecé con Manuel Poirier, y una de él tenía que estar seguro, como Western, con la que fuimos al festival de Cannes. También una de Marc Recha que hicimos en cinco dias, Un día perfecte per volar, que se estrenó hace tres años. Es una película muy pequeñita, solo con un niño y yo.

Todas estas películas cuentan una trayectoria que he tenido la suerte de que sea muy variopinta, con directores y universos muy distintos.

Que te dediquen un ciclo tiene algo de homenaje. ¿En qué punto se encuentra ahora tu carrera? ¿Qué tipo de cine quieres hacer?

Voy tomando conciencia de lo que es mi carrera con los años que pasan, como con Western y las primeras películas. Cuando las estaba haciendo, cuando las estaba presentando en lugares como en Cannes, no me daba mucha cuenta de lo que estaba viviendo. La reflexión que acabo haciendo es que voy a continuar así, con esta cosa que no sé que va a pasar, que vives en el presente y no piensas en las cosas malas que van a llegar. En dos o tres años solo me habían salido papeles pequeños, secundarios, aunque en películas chulas. Pero pensaba, tengo ganas de hacer un papel más largo, algo más importante, y de pronto este año pasado me sale un papel en la última de Terry Gilliam, que no es un personaje tampoco muy largo, pero es muy particular y algo inesperado, y rodé con Alice Rohrwacher, una cineasta italiana que hizo El país de las maravillas y que estuvo en Cannes también. Lazzaro felice será una película muy chula, con un guion muy bonito, muy arriesgado, muy poético pero a la vez político y atemporal.

Tengo la suerte de que el hecho de no soñar con cosas concretas, la vida me lo ha pagado súper bien. Soñar con Hollywood o trabajar con Haneke… al final piensas, igual no es con Haneke pero acaba siendo otro director que no conozco, y acabará siendo una película que esté bien y tenga un sentido. Con lo cual, voy con esta idea de ir por la vida, esperando a que te sonría, pero con un poco más de conciencia a que me dedico a esto del cine. Disfrutándolo mucho y pensando que quedan muchas cosas bonitas por hacer.

Una pregunta inevitable es preguntarte por El laberinto del fauno y Guillermo del Toro. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con él en una película tan icónica?

Fue fantástico. Del Toro es un genio, con una capacidad brutal. Hace un tipo de cine, completamente fabricado, artificial, montado, pensado, ensayado al segundo, y yo vengo de un cine que es la antitesis, el polo opuesto. En mis primeras películas no sabiamos cuando se rodaba, ni se ponía claqueta. Actuábamos entre la imporivisación y el documental, con personajes que son un poco tú. Pues del Toro está en el otro lado. Cualquier plano está medido al segundo, con detalles muy monstruosamente precisos. Y cuando ves la película que acaba haciendo, te das cuenta de que este tio tiene un talentazo que te mueres. Siempre he pensado que el cine tiene algo del momento, de cuando estás rodando, que es mágico, esas miradas que no puedes ensayar… pues con del Toro todo se ensaya, todo está claro. A mi me decía, “eres un cabrón porque siempre lo haces todo distinto, los actores americanos son capaces de hacerlo veinte veces igual”. Pues que con esta manera de trabajr tan rígida, acabe saliendo una obra de arte tan brutal, de culto, como El laberinto del fauno, es que el tio ha nacido para esto, es muy inteligente.

¿Seguís en contacto?

Hablé con él hace poco, cuando estuvo aquí presentando su película, y hacia mucho que no lo veía, porque está siempre por el mundo. Justamente hace poco lo quise llamar para felicitarlo pero me he di cuenta de que perdí su número de teléfono. Desde que rodamos El laberinto del fauno habré perdido el móvil como ocho veces. Llamé a Maribel Verdú, que hicimos juntos la película, y tampoco lo tenía. Y me dijo que se lo pediría a Santiago Segura y me lo mandaba. ¡Y todavía estoy esperando!

Foto: Filmoteca de Catalunya

En otro extremo se encuentra Marc Recha, con quien hace unas semanas estrenaste La vida lliure. Tú que eres un actor de prestigio…

Esto suena a epitafio eh: ¡”aquí descansa un actor de prestigio”!

Bueno, tú eres un actor con reconomiento que con un director con reconocimiento decides hacer una película con poca vocación comercial. Otro podría decir, yo solo trabajo en películas que puedan funcionar, en cambio tú decides participar en una película pequeñita y aportar un gran valor, pues muchas personas la pueden ir a ver por ti.

En el fondo es un privilegio de la vida. Esto depende de ti. En la vida todo el mundo toma caminos. Lo que haces y lo que consumes es lo que define quien eres y hacia donde vas. Yo pretendo que las películas que hago las vea cuanta más gente mejor, porque pienso que aunque son películas outsiders o no del todo comerciales, son películas que están bien poque tienen cosas que contar y son interesantes. Pero en el fondo, mi prestigio y mi felicidad no va ligada al dinero que recauda si no que hay otro intangible. La anterior de Recha, la rodamos en cinco días, con su hijo. Recha necesitaba rodar para no volverse más loco de lo que ya está y salió una joyita, una cosa muy sencilla, de un niño que escucha un cuento, con la sensibilidad a flor de piel. Estoy muy orgulloso de esta pelicula por la que no cobramos ni un duro, que la ha visto muy poca gente, pero yo estoy convencido de esta película, que no me importa aconsejar a quien sea, aunque no tuviera muchos recursos y sea dificil de vender en Instagram.

Has trabajado en tu país y en el extranjero, ¿crees que el cine europeo tiene un mismo método de producción y promoción de las películas o encuentras diferencias entre países?

Cuando se habla de cine europeo, igual que cuando se habla de Europa, y la gente dice que somos iguales y no hay fronteras, pienso que la gracia son las diferencias. La riqueza de Europa es que en cien kilómetros hay personas que hablan otra lengua, que se visten distinto, comen otra cosa, escuchan otra música o tienen otra religión.

Después en cada estado defienden la industria cinematográfica de cada manera. En Francia, por ejemplo, son referencia en esto, pero porque tienen una idea que se han creído de verdad. Han pensado que la cultura y el cine no eran solo la música de fondo de una verbena. Si no que eran, por una parte, un negocio, una punta de lanza económica potente, y por otro lado, algo necesaria para la educación de la gente y la cohesión de la sociedad. No solo es una distracción, sino que genera pensamiento, genera asambleas, puntos de vista críticos, y esto al poder no gusta… a mi no me extraña que suban el IVA como si fuese un articulo de lujo, o se carguen la industria del cine, o que algún ministro se atreva a decir que los del cine son de Podemos o cosas tan surrealistas, que en el fondo, dan la razón al hecho que hacer cine y hacer cultura puede tener un sentido, puede servir para algo, y esto es lo que da un poco miedo. Los americanos tienen en general una visión puramente más comercial, quitarle al cine la ideología y hacer productos más de entretenimiento, visualmente atractivos, aunque también las series y en el cine indie se están haciendo cosas muy bien, con guiones muy audaces y visualmente rompedores. En Europa estamos todos intentando remar contra esto, porque es un monstruo muy grande, e intentamos hacer cosas muy distintas. La industria cinematográfica está cambiando mucho, se mueve. Esperamos que sea para bien.

Pablo Sancho París
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Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual por la U.B., Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. y Master en Film Business por ESCAC. He sido presidente de la Federació Catalana de Cineclubs entre 2015 y 2017. He trabajado como programador en Most Festival y Cine Club Vilafranca durante cuatro años. Además, he compaginado estas tareas con la de cronista cinematográfico, profesor de cine en talleres para niños y adolescentes, y la realización de audiovisuales y cortometrajes de ficción. Actualmente me dedico a la producción cinematográfica. Me podéis contactar en pablosanchoparis@industriasdelcine.com.

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