El tercer asesinato, la última confesión

Llega a las carteleras la nueva película del cineasta japonés Hirokazu Koreeda, de quien tenemos la suerte en este país de poder disfrutar de sus películas siempre en pantalla grande de la mano de Golem Distribución. El tercer asesinato, que fue presentada en la Sección Oficial del pasado Festival de Venecia y en la sección Perlas del Festival de San Sebastián, es un giro radical en la filmografía reciente del director.

Koreeda nos ha traído en sus últimas películas temas no muy fáciles, pero tratados siempre desde un prisma familiar y con un envoltorio melodramático que las hacían más accesibles a un público que ha respondido bastante bien a un cine, el japonés, que a priori y por lejanía puede causar reticencias en el espectador medio. Su anterior película, Después de la tormenta, de 2016, recaudó en España 150.399,36 €. La anterior, Nuestra hermana pequeña, de 2015, recaudó 451.986,46 €, un dato muy bueno. Y la anterior, de 2014, De tal padre, tal hijo, recaudó 335.228 €.

El tercer asesinato viene vendiéndose como un thriller judicial. Aunque la trama sí se enmarcaría en el thriller, que nadie espere acción trepidante, pues Koreeda narra con maestría pero a un ritmo pausado y denso, muy cercano a un clasicismo nativo de Hollywood pero que éste hace mucho que ya ha abandonado. Como muestra, véase la reciente y fallida El muñeco de nieve, obra del nórdico Tomas Alfredson, y respaldada por el estudio Universal. Por parte del aspecto judicial, cabe destacar que la película nos ayuda a conocer el oficio de abogado de manera un tanto insólita, pues la trama es más cercana a lo policíaco que a lo judicial, puesto que el juicio solamente ocupa parte de los últimos 45 minutos del filme. Es éste un policíaco sin policías, pues la investigación recae, libremente, en manos de un abogado inconformista en un caso a priori resuelto, un asesinato con culpable confeso.

La complejidad de la propuesta de Koreeda reside en el juego de espejos y reflejos que configuran las diferentes versiones de Misumi, el asesino confeso del jefe de la empresa donde trabaja. Algo no encaja en su defensa, y uno de sus abogados, hijo del juez que le encarceló treinta años atrás por otro doble asesinato, decide investigar una verdad que la película nunca llegará a desvelar, ni para sus protagonistas, ni para el público. Esto, al contrario de lo que se podría pensar, no supone ninguna frustración para el espectador, al menos para quien esto escribe. Finalmente, toda la trama se convierte en el dispositivo perfecto para hablarnos de muchas más cosas: la verdad, la culpa, el sistema judicial, el derecho a vivir y la pena de muerte. Sí. La pena de muerte continúa vigente hoy en día en Japón y es legal en casos de homicidio y traición. Según un estudio de 1999, era apoyada por el 79,3% de la población, aunque en los últimos años varios ministros se han negado a firmar penas de muerte.

En el filme se plantea la siguiente cuestión, que es discutida por los protagonistas: ¿hay alguien que debería no haber nacido? Algunos opinan que no. Otros opinan que sí. ¿Justifican así que se condene a muerte? Si alguien no debería haber nacido, si muere tampoco pasaría nada, parece pensar un personaje. El bien y el mal se equilibrarán y parece que en eso consiste la justicia, no en ser justos. No es esta, de todas formas, la tesis que presenta la película, que como decía plantea más interrogantes que respuestas.

El tercer asesinato analiza la verdad y la mentira, que por momentos parecen ser la misma cosa. Como dice otro personaje, todo el mundo miente, mientras que la joven hija del asesinado, que está de parte del presunto asesino, se pregunta: ¿quién decide a quién se juzga?

Es una buena y recomendable película para tiempos en los que el sentido y el significado de la verdad es cada vez más discutido y discutible.

Pablo Sancho París
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Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual por la U.B., Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. y Master en Film Business por ESCAC. He sido presidente de la Federació Catalana de Cineclubs entre 2015 y 2017. He trabajado como programador en Most Festival y Cine Club Vilafranca durante cuatro años. Además, he compaginado estas tareas con la de cronista cinematográfico, profesor de cine en talleres para niños y adolescentes, y la realización de audiovisuales y cortometrajes de ficción. Actualmente me dedico a la producción cinematográfica. Me podéis contactar en pablosanchoparis@industriasdelcine.com.

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