Bruce Willis, el héroe que habita en ti

Cuando hace unos días salió a la luz la noticia sobre el retiro profesional de Bruce Willis por culpa de una enfermedad llamada afasia que le dificulta comunicarse con los demás, empecé a encajar las piezas del puzle de la filmografía del mítico actor. Y es que un servidor, que se declara seguidor del intérprete desde que protagonizara la serie de televisión Luz de Luna (1985-1989) junto a Cybill Shepard, se había desligado por completo de las innumerables películas de dudosa calidad en las que había participado (aunque no necesariamente protagonizado) el actor nacido en Alemania hace 67 años. Es decir, no entendía por qué ni cómo Willis se veía envuelto en producciones tan por debajo de su calidad y caché como intérprete; no lo entendía hasta que se anunció su retirada. Esto ha sido así hasta nuestros días debido a que Willis estaba siendo manipulado esencialmente por dos productoras, Emmett/Furla Oasis y 308 Entertainment Inc. que están detrás de la mayoría de filmes de Serie B en los que ha participado el actor. Ahora que todo tiene sentido, me gustaría lanzar una mirada atrás sobre lo que supuso la irrupción de Bruce Willis en el cine de acción de los ochenta.

La década de los 80 estuvo marcada por un cine de acción cargado de testosterona y violencia. En ese panorama, destacaban e importaban más los músculos que las cualidades interpretativas del protagonista de turno. Así pues, este género estuvo dominado por actores como Sylverster Stallone, Arnold Schwarzenegger, Chuck Norris, Mel Gibson, Dolph Lundgren, Jean-Claude Van Damme, etc. Entre todos estos nombres apareció el de Bruce Willis que encarnaba a un nuevo tipo de héroe de acción totalmente diferente al de sus contemporáneos. De este modo, en plena década ochentera, Willis y su legendario John McClane cambiarían por completo un género que se había mostrado inmutable durante esos años.

Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis en la inauguración de su primer restaurante Planet Hollywood en Nueva York (1991).

El gran mérito de Bruce Willis y que fue precisamente el que le lanzó al estrellato de Hollywood (siendo Luz de Luna el trampolín necesario para conseguir esto) se debe a que encarnó a un personaje que tenía poco de héroe convencional de la época; no era alguien con músculos hipertrofiados, con presencia imponente e invencible; no, era justamente lo contrario, encarnó a una persona común que estaba en el lugar y la hora equivocada, y que para vencer a sus rivales solo podía conseguirlo de una manera: no con sus puños, sino con su cerebro.

La presentación de McClane iba a marcar el devenir de todo el personaje puesto que se tira casi la totalidad del metraje descalzo. Esto supone una actualización del “ídolo de pies de barro”, ya que nos indica con maestría la fragilidad y vulnerabilidad que McClane tiene en contraposición de sus homólogos contemporáneos del género que desde el minuto uno se nos mostraba como indestructibles. McClane no solo es un personaje vulnerable, sino que también está en clarísima inferioridad numérica (1 vs 13) y armamentística ante un grupo de pseudoterroristas (al fin y al cabo, Hans Gruber y sus secuaces eran ladrones). Ante este panorama, la película opta por la vía más sensata: McClane solo podrá vencer a sus enemigos usando la cabeza y siendo más inteligente que ellos como si de una partida de ajedrez se tratase, eliminándolos pieza a pieza.

Otro de los elementos clave para entender al personaje que da vida Bruce Willis es su origen; McClane es simplemente un detective del departamento de policía de Nueva York. Es decir, no es un marine, un militar, o un mercenario; no es alguien que haya sido entrenado para ser una máquina de matar. Y como buen detective está separado siendo el objetivo del viaje que emprende en esta película el de volver con su pareja.

Jungla de cristal (1988) no era una simple película de acción, en el fondo era un filme romántico y navideño. McClane hará todo lo posible no solo por salvar el día, sino por recuperar la vida marital que había perdido en el pasado. Con todos estos elementos en los que se humanizaba por completo al héroe de acción con sus defectos y debilidades, la figura de John McClane caló rápido entre el gran público, puesto que el proceso de identificación y de empatía hacia este personaje era mucho mayor que los que se podía llegar a experimentar con los otros héroes ochenteros que más que personas parecían ciborgs.

Con Cybill Shepard protagonizo ‘Luz de luna’ (1985-1989).

Si al comienzo de este artículo les hablaba sobre el fin de la carrera como actor de Bruce Willis, sí que me gustaría también comentarles brevemente su inicio y lo irónico de todo este asunto. Bruce Willis debutó en el mundo del cine como extra no acreditado en el filme El primer pecado mortal (1980) que suponía el último papel protagonista de Frank Sinatra en la gran pantalla. Pues bien, en 1968 Sinatra protagonizó El detective que se basaba en la novela homónima de Roderick Thorp. La secuela de esa novela titulada Nothing Lasts Forever fue la que sirvió para dar vida a Jungla de Cristal y de la que Sinatra poseía los derechos. Por este motivo, a Sinatra se le ofreció el papel de McClane pero lo rechazó porque tenía más de 70 años. Como comentaba antes, ironías de la vida, y después de que todas las estrellas del cine de acción de los 80 rechazasen el papel y el embarazo de Cybill Shepard que forzó el parón en la grabación de Luz de Luna, el papel de McClane recayó en Willis. El resto es historia.

John McClane abrió la veda de un nuevo arquetipo de acción en la que la figura del hombre corriente tomaba protagonismo. Su influencia se ve en filmes posteriores como El último boy scout (1991, también con Willis de protagonista), Máximo riesgo (1993), Un día de furia (1993), Speed (1994), Volar por los aires (1994), Muerte súbita (1995) o Pánico en el túnel (1996), por citar algunos ejemplos inmediatos producto del efecto que tuvo la aparición de McClane dentro del género.

Asimismo, McClane protagonizó una saga compuesta por cinco entregas, y supuso la confirmación como estrella y actor de un Bruce Willis que ha tenido una carrera llena de éxitos, y que ha protagonizado filmes que quedarán para siempre en nuestras retinas.

Giovanni Casella
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Licenciado en Comunicación Audiovisual por la UMA y Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. Desde niño el cine ha sido mi principal pasión, aunque la he ido combinando con las series, los cómics y los videojuegos… Me interesa cualquier forma de expresión siempre que la historia o las sensaciones sean buenas. Colaboré en el weblog Zona Negativa, en la sección de cine y televisión.

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