‘Scream’, puñalada al terror elevado

*Esta crítica contiene spoilers de la quinta parte de la saga Scream (2022)

Veinticinco años después de Scream: Vigila quien llama (1996) regresamos por cuarta ocasión a la mítica saga creada por Wes Craven y Kevin Williamson, puesto que Ghostface vuelve dispuesto a darlo todo y poner patas arriba, una vez más, a la ficticia localidad de Woodsboro. La Scream original supuso uno de los grandes hitos hollywoodienses de los 90, a la altura de Pulp Fiction y de Seven. Es decir, no solo revolucionó el género en su momento, sino que a Craven (el más listo de la clase) le salieron numerosos imitadores como les sucedió a Quentin Tarantino y David Fincher en esa década. De este modo, a raíz de Scream las carteleras se llenaron de copias más o menos acertadas, tales como: Sé lo que hiciste el último verano (1997), Leyenda urbana (1998), Halloween: H20 (1998), The Faculty (1998), o la tardía Un San Valentín de muerte (2001).

Muchas dudas me surgieron cuando conocí el proyecto de Scream 5, que en realidad acabó llamándose Scream (2022), cuyo título es una maniobra de marketing aparente, ya que, de hecho, tiene relación directa con las referencias meta que pululan por esta última entrega de la franquicia.

Sin Wes Craven (tristemente fallecido, que recibe una justa dedicatoria al final del filme) en la dirección, sin Kevin Williamson al guion (como ya ocurrió en Scream 3, aunque sí que ejerce las funciones de productor ejecutivo), y sin los hermanos Weinstein (por razones bien conocidas) en la producción, era normal que cuestionara la existencia de esta nueva entrega, pero dichas dudas se disiparon por completo durante la proyección de la misma, y entendí a la primera que aunque sea un más de lo mismo que tiene a Scream (1996) como espejo al que mirarse (al igual que las demás secuelas), venía con energías renovadas y era, sobre todo, una puesta al día de los códigos actuales de la industria del cine. En este sentido, Scream (2022) se erige como una película necesaria, expresión que detesto, puesto que por un lado es una gran sátira tanto del Hollywood contemporáneo como de fandom que hace mucho tiempo que perdieron el rumbo; y, por otro lado, funciona como mecanismo antigilipollas; esos mismos que suelen habitar por Twitter, Reddit y demás sitios de Internet.

La película, como buena sátira, tira con bala, y no pretende hacer amigos ante aquellas personas que han cultivado el concepto de “terror elevado”, y aquellos directores que se inscriben dentro de este subgénero cuyo término apela al bochorno, y a la gran estupidez humana. Independientemente de que nos guste más o menos el cine de género y de su calidad, una película de terror es una película de terror, y punto. Lo demás es puro marketing barato y acomplejado. Así pues, se mencionan a directores como Jordan Peele, Robert Eggers (La bruja), David Robert Mitchell (It Follows), Ari Aster (Hereditary), y a Rian Johnson que en esta película aparece como el director de la nefasta Stab (que en realidad sería Stab 8 pero le quitaron el número al igual que Scream; maravilloso chiste meta); una entrega de la franquicia que nada tiene que ver con la saga de Stab, y que enfurece tanto a los fans más acérrimos de la saga que están dispuestos a matar por ella. No es casualidad que el director de Puñales por la espalda sea el centro de estas críticas, ya que conviene recordar que fue el director de Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi, filme que se vio envuelto en una polémica similar. Siguiendo con esta línea, otro momento de oro de la cinta es, al actualizar las reglas de supervivencia dentro de un slasher, ser conscientes de que no están ni en una secuela, ni en un reboot, ni en un remake, sino que están en una “recuela”, término que deja en evidencia las carencias del nuevo Hollywood, incapaz de aportar nuevas ideas. Es decir, si bien es cierto que la saga de Scream no para de dar vueltas sobre sí misma, lo mismo ocurre en la actual meca del cine.

No solo se cuestiona al Hollywood actual, el terror elevado, el fandom… También se cuestiona cómo se consume cine hoy en día. Toda la saga de Scream ha estado impregnada de escenas de los personajes viendo películas de terror (Stab, sobre todo), ya sea en el cine o en vídeo. En cambio, en Scream (2022), salvo la secuencia final que es un homenaje directo a Scream (1996) y aparece Stab en formato doméstico, no hay ninguna escena en el cine; pero, sí que se consume cine en el móvil a través de Netflix o se ven vídeos de cine en Youtube, siendo precisamente el personaje que ve cine a través de estos nuevos medios el malo de la película. ¿Casualidad? A mí no me lo parece.

Scream (2022) es una película francamente divertida que mezcla a la perfección humor y terror, algo que es marca de la casa, y cuyo relevo tanto en la dirección como en el guion es más que notable. Nunca se alcanzará la excelencia de la primera entrega, cuyo arranque es de los mejores de la historia del cine, pero es una más digna “recuela” superior a otras entregas de la franquicia. Hará las delicias de sus fans que comprobarán la multitud de autorreferencias que tiene este filme con respecto a toda la saga, y otros guiños como que el personaje hospitalizado está viendo la serie Dawson Crece creada por el propio Kevin Williamson, y que fuera otro hito noventero.

El principal problema que tiene esta Scream es que los nuevos personajes carecen de total carisma por sí solos, y sobre todo si lo comparamos con los clásicos. De hecho, tanto Neve Campbell como Courney Cox y David Arquette son los que levantan la función. Sin ellos, la película tendría mucho menos interés, y es ahí donde veo más complicado seguir expandiendo la franquicia, puesto que no han sabido generar un relevo actoral a la altura.

Con todo, Scream (2022) se ha estrenado en Estados Unidos siendo todo un éxito a pesar de luchar contra los elementos: la todopoderosa Spider-Man: No Way Home y los tiempos de Covid en los que vivimos no la han frenado y se ha coronado en el top 1 en el país del Tío Sam. Esto demuestra que tanto el género como la saga están más vivas que nunca.

Giovanni Casella
Acerca de Giovanni Casella 36 Articles
Licenciado en Comunicación Audiovisual por la UMA y Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. Desde niño el cine ha sido mi principal pasión, aunque la he ido combinando con las series, los cómics y los videojuegos… Me interesa cualquier forma de expresión siempre que la historia o las sensaciones sean buenas. Colaboré en el weblog Zona Negativa, en la sección de cine y televisión.

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