Javier Cámara: el artista cálido

El 28 de noviembre, Javier Cámara estrena ‘Venga Juan’ en HBO Max, la continuación de ‘Vota Juan’ y ‘Vamos Juan’. El actor vuelve a encarnar al mediocre político Juan Carrasco, aunque ahora más delgado, con pelo y viviendo una acomodada vida gracias a las “puertas giratorias”.

A razón del estreno, repasamos la productiva carrera del intérprete riojano, siempre ligada al cine y a las series y con actuaciones memorables que le han reportado ya 8 nominaciones a los Goya y 2 estatuillas. 

Muchos conocieron a Javier Cámara en ¡Ay, señor, señor! donde interpretaba a un joven cura al que sacaba de quicio el moderno y veterano sacerdote que interpretaba Andrés Pajares, pero fue con 7 vidas, la fantástica comedia que reinó en las noches de Telecinco durante 15 temporadas, cuando se convirtió en una estrella de la televisión. Allí interpretaba a Paco, el hijo granuja de Sole (Amparo Baró) y muy amigo de David (Toni Cantó), quien despertaba de un coma después de 18 años. La serie, que sirvió de trampolín para otros compañeros como Paz Vega o Gonzalo de Castro, fue cambiando de actores a medida que estos se marchaban para afrontar nuevas oportunidades interpretativas. Fue el caso de Cámara, quien la abandonó para embarcarse en la magna Hable con ella (2002), del director Pedro Almodóvar, aunque antes ya había protagonizado Torrente: El brazo tonto de la ley (1998), cinta que le reportó su primera nominación a los premios de la Academia. En una entrevista a la Cadena SER, el actor confesó que Baró jamás le perdonó su marcha de la serie… aunque al final el film por el que se fuera ganara, nada más y nada menos, que el Óscar a mejor guion original.  

‘Torrente, el brazo tonto de la ley’ (Santiago Segura, 1998)

Inicios junto a Fernando Colomo, Santiago Segura y Julio Medem

Javier Cámara empezó en el cine con tres películas de Fernando Colomo: Rosa rosae, Alegre ma non troppo y Eso. El director de Poliamor para principiantes (2021) le ofreció tres pequeños papeles en sus films de inicios de los 90, aunque no fue hasta trabajar con Santiago Segura en su ópera prima que Javier Cámara lidió con su primer gran éxito en términos de taquilla y crítica. Su Rafi, el hijo amante de las armas de la gran Chus Lampreave, es un joven ingenuo que considera a Torrente como a un Dios y, aún así, mantiene cierta cordura. No es fácil hacer comedia sin caer en los excesos del teatro, en la grandilocuencia del uso de la voz y la pomposidad de los gestos; tanto en 7 vidas como en Torrente: El brazo…, Cámara consigue resultar gracioso sin caer en la gracieta, mostrando ya una personalidad de showman, que, sin embargo, abrazaría también otras facetas más serias a lo largo de los años. 

En 2001, Cámara tuvo un pequeño rol en Lucía y el sexo, protagonizada por Paz Vega, quien resultaría ganadora del Goya a mejor actriz revelación. En el film de Medem, el actor interpreta al manager de un algo estéril Tristán Ulloa. Un rol corto, pero sereno, que empezaba a situar a Javier Cámara en las películas más importantes del panorama cinematográfico español. 

Benigno en ‘Hable con ella’

En Hable con ella, Cámara es Benigno Martín, un entregado enfermero que se encarga de cuidar en cuerpo y alma de Alicia (Leonor Watling), en coma tras un accidente. Para un personaje con una cierta locura adormecida, Cámara construyó a un tipo inocente que no entiende de maldad, pero tampoco de demasiada lógica. En ocasiones, las personas pecamos de atribuir en demasía el don de la bondad a los demás, pero ser bueno no significa solamente que alguien “no roba ni mata”. La bondad es un adjetivo que bien merece unas reflexiones antes de ser adjudicado. Por ello, dudamos de cómo clasificar a Benigno, quien, no obstante, lleva la candidez propia de Cámara en todas sus expresiones, rasgo que veremos en futuros papeles como Truman (Cesc Gai, 2015). Con el film del manchego, el actor demostraba estar listo para el drama más inteligente y la comedia desternillante. Fue nominado al Goya a mejor actor protagonista.

‘Hable con ella’ (Pedro Almodóvar, 2002)

Talía y Melpómene: la comedia y la tragedia

Después del boom que resultó el film de Almodóvar, Javier se embarcó en Torremolinos 73, la ópera prima de Pablo Berger. Me declaro adoradora absoluta de la cinta, una original coproducción hispano-danesa escrita por el propio Berger y magistralmente interpretada por Cámara y Candela Peña, un matrimonio con una química extraordinaria que haciendo películas eróticas caseras en super 8 encuentra la estabilidad y la pasión por el cine… de Bergman. Los académicos consideraron que el actor merecía una nueva nominación al Goya.

Tras esta costumbrista historia, el intérprete se volvía a poner bajo los mandos del director manchego por excelencia en La mala educación (2004) con un pequeño papel, el de Paca/Paquito, un carismático travesti con un notable acento andaluz. En apenas dos minutos y un par de escenas (“Tú sabes que yo creo en la pareja: dos polvos, dos rayas, dos amigas, dos cabalgan juntas…”), su personaje nos deja frases memorables y sinvergüenzas que pegan con fuerza pese a la discreción de su papel en la historia. 

‘La mala educación’ (Pedro Almodóvar, 2004)

Hasta la fecha, seguíamos viendo a un Cámara luminoso, alejado de cintas oscuras o de papeles sombríos, pero Manuel Martín Cuenca en Malas temporadas (2005) le ofrece el que podría ser su papel más taciturno hasta la fecha: el de Mikel, un expresidiario experto en jugar al ajedrez. Así, vemos como Cámara combina roles de enredo con otros más sensibles y con más complejidades interiores, como el que también trabajaría en La vida secreta de las palabras (Isabel Coixet, 2005), aunque no sean su estilo usual.

Siempre a la altura, en 2006 el actor participa en una de las ficciones más caras de la historia del cine en España: Alatriste, de Agustín Díaz Yanes. Con un elenco español poderoso y protagonizada por un actor internacional, Viggo Mortensen, la película, basada en los libros de Arturo Pérez-Reverte, nos lleva al Madrid del siglo XVII y Cámara nos acerca al Conde Duque de Olivares, un noble y político que existió en la citada época. Para asemejarse al conde, achataron la fina nariz del actor y le añadieron un vistoso pelucón, bigote y perilla. Los orígenes ilustres del personaje requerían de una actuación con clase, también con distancias ya que una persona con posibles no podría actuar de otra manera, y así lo imita el actor.

‘Alatriste’ (Agustín Díaz Yanes, 2006)

Colaboraciones con Cesc Gay

También en 2006, Javier Cámara participa en la película del director catalán Cesc Gay Ficción. Sería esta la primera de cuatro colaboraciones hasta la fecha: una relación que le traería más de una alegría interpretativa. En Ficción, protagonizada por un retraído Eduard Fernández, otro actor fetiche de Gay, el papel de Cámara es pequeño, pero su presencia eleva la cinta, que tiende a la timidez, en las contadas escenas que protagoniza. En una de ellas se encuentra preparando un gin-tonic cuando le recomienda a Fernández, interpretando a un director en busca de inspiración, que “se dé una ducha, se haga una paja y se tome un gin-tonic”. El contrapunto ideal del representante enérgico (Cámara) con el artista perturbado (Fernández). 

Su siguiente cinta juntos sería Una pistola en cada mano (2012), un film sobre las historietas amorosas de ocho protagonistas masculinos. En ella, Cámara es un divorciado que, con la excusa de recoger algunos objetos que ha dejado en casa de su ex, intenta el “si cuela, cuela” para volver con ella. De nuevo un papel de buenazo, algo looser en este caso, muy en el estilo del actor.

Si en sus dos films anteriores Cámara tenía un rol secundario, en Truman (2015), la tercera película con Cesc Gay, este se convierte en la estrella absoluta junto al también excelso Ricardo Darín. Ambos, y en parte gracias a los grandes personajes que Gay y Tomàs Aragay crean para ellos (la cinta está perfectamente actuada, pero también escrita con una inspiración elevadísima), ofrecen un recital interpretativo que en muchas ocasiones se encuentra en el precipicio hacia el drama más absoluto, para enseguida saltar a una comedia medida, pero canalla que consigue divertirnos. Este film, uno de los mejores de su filmografía, nos enseña que morir no es tan grave si uno se va de este mundo con todo bien ordenado y la conciencia tranquila, y que la amistad verdadera es un regalo en casi cualquier lugar y en casi cualquier situación. Por supuesto, ambos actores fueron nominados y ambos recibieron sendos premios Goya. 

‘Truman’ (Cesc Gay, 2015)

Su última colaboración con el director catalán ha sido Sentimental (2020), película basada en el guion teatral del propio Gay llamada Los vecinos de arriba. Cámara, la parte masculina de la pareja que forma junto a Griselda Siciliani, destaca por su afilado humor (“Son unos pesados, siempre saludan”) y su carácter irritable e irritante, siempre preparado para saltar a la mínima. El intérprete volvió a conseguir varias nominaciones por su papel, aunque esta vez fue su compañero Alberto San Juan quien acaparó todos los elogios y se alzó con su segundo Goya. En esta comedia, digna hija del Covid debido a su austeridad formal aunque se grabara antes de este, la reina es la réplica y la interacción entre el grupo de actores protagonista.

Una comicidad innata sin demasiadas estridencias

Obviando algunas obras como Los girasoles ciegos (José Luis Cuerda, 2008) o Ayer no termina nunca (Isabel Coixet, 2013), la mayoría de films en los que el actor riojano se ha visto envuelto han resultado comedias españolas de mayor o menor nivel. Papeles que le han permitido sacar su vis cómica sin demasiados esfuerzos y que bailan, dependiendo del director/a, entre una comicidad más costumbrista y otra comedia mayor, más inteligente. Pensamos en Fuera de carta (Nacho G. Velilla, 2008), una cinta que, si bien peca de un guion algo rancio y previsible que costaría sacar adelante ahora mismo, muestra a un actor locuaz, fresco e inspirado que eleva la cinta con su mal carácter como chef de un prestigioso restaurante en Chueca. En contrapunto a ese film y donde, aun así, el actor sigue estando estupendo es en Fe de etarras (Borja Cobeaga, 2017), donde Cámara nos regala un cierto humor deadpan con el que nos reímos sin apenas darnos cuenta. Pero no solo en estas, también en Que se mueran los feos (Nacho G. Velilla, 2010) el actor consigue llevarnos a su terreno con su cojera y su “difícil hermosura”. Confesar lo duro que es vivir sabiendo que eres “Eliseo el feo” con los ojos llorosos cuando la escena se supone cómica es casi una proeza. Pocos intérpretes pueden saltar, saliendo airosos, del drama a la comedia. Javier Cámara lo consigue incluso sin cambiar de largometraje.

‘Fuera de carta’ (Nacho G. Velilla, 2008)

En 2015 y de nuevo con Nacho G. Velilla al mando, el actor participa en Perdiendo el norte, un film salido de las tantas historias de emigrantes españoles en busca de un futuro mejor tras la crisis. En ella, Cámara tiene un pequeño papel como padre del protagonista, Yon González, un hombre bonachón angustiado por las deudas con una mujer (Carmen Machi) demasiado preocupada por las apariencias y la ropa ostentosa. Si bien el film no es nada excepcional, nos sirve para constatar que el actor es siempre una apuesta segura.

‘Living is easy with eyes closed, misunderstanding all you see’

Tras decenas de papeles, fue Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), del cineasta David Trueba, el film que le situó junto a los otros grandes nombres del cine español ganadores de un Goya. En su primer gran reconocimiento, el actor interpreta a un profesor que utiliza canciones de los Beatles para enseñar inglés y quien se embarca en un viaje hasta Almería para conocer a su ídolo: John Lennon. El film es tierno y luminoso y Cámara, con su buen rollo y carisma habitual, se hace perfectamente con el papel, que parece estar escrito pensando en él. 

‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ (David Trueba, 2013)

Entre bromas, siendo un tipo siempre íntegro con alma de buen samaritano, el papel de Antonio Serrano, el citado profesor, volverá a nuestra memoria tras ver su interpretación de Héctor Abad Gómez, el protagonista de El olvido que seremos, dirigida por otro Trueba, esta vez Fernando. La cinta, premio Platino a la mejor película iberoamericana de ficción en 2021, está basada en el libro testimonial de Héctor Abad Fanciolince sobre las memorias de su padre, asesinado por un par de sicarios. El largometraje muestra la Colombia de los años 80 y 90 y cómo muchos de sus ciudadanos más críticos fueron perseguidos por varias organizaciones armadas. Cámara interpreta con maestría al médico colombiano, una persona que abogaba por la igualdad de derechos y que mostraba una gran faceta humanista: tanto con el pueblo como con su familia y alumnos.

Siempre a la altura, siempre correcto

Otros trabajos notorios del actor podrían ser en Los amantes pasajeros (2013), una de las cintas más dudosas de Almodóvar, pero que, sin embargo, incluye un número musical magnífico: el de I’m so excited, protagonizado por el mismo Cámara, Raúl Arévalo y Carlos Areces. En la película, Javier interpreta a un peculiar asistente de vuelo cuyos problemas amorosos interfieren en su trabajo como tripulante. Amanerado y serio a la par que descocado, su actuación vuelve a ser de una exquisitez asombrosa.

También junto a Raúl Arévalo, el actor protagonizó La vida inesperada (Jorge Torregrossa, 2014), otra obra sobre emigrar en busca de una carrera y una vida mejor con guion de Elvira Lindo. En ella, el intérprete de Vota Juan es un actor que soñaba con triunfar en Nueva York, aunque la realidad sea que debe combinar varios trabajos precarios para llegar a fin de mes. La visita de su primo (Arévalo), le hará replantear ciertos aspectos de su existencia. El film, una tragicomedia, acaba por calar gracias a las maduras interpretaciones de sus actores, fieles al mundo que crea la cinta. 

‘Los amantes pasajeros’ (Pedro Almodóvar, 2013)

Como decíamos al principio de este artículo, el actor siempre ha combinado el cine con las series para televisión o plataformas. En 2016, Cámara aparecía en The young pope, la magnética serie del valioso Paolo Sorrentino sobre un papa inusualmente joven interpretado por Jude Law. Fue el propio Javier quien llamó a Sorrentino para confesarle su interés por formar parte del proyecto y después de algunas pruebas, el papel de monseñor Gutiérrez fue para el riojano, quien consiguió ponerle alma a su personaje incluso hablando en inglés (una lengua que aprendió a dominar hace relativamente poco tiempo). En 2020 tuvo lugar la nueva temporada de la serie: The new pope

‘The young pope’ (Paolo Sorrentino, 2016) – Fotografía de Gianni Fiorito.

Un artista cálido

Aunque nos gustaría verle participar en algún thriller donde admirar su lado más frío y malévolo (¿será posible?), el artista entusiasma con su, hasta ahora, cine cercano al arte amable. Un arte que, si bien no está siempre dirigido a hacernos reír, sí se suele inclinar a presentarnos situaciones tiernas que nos enseñan algo: a lidiar con la muerte, a capear la fealdad, a sobrellevar la frustración o los sueños no cumplidos… 

Javier Cámara es, salvando las distancias entre ese cine del desarrollismo y la universalidad actual, como el José Luis López Vázquez del siglo XXI: el representante ideal, en la mayoría de sus películas, del español medio. Una persona normal e imperfecta como todos, pero también cercana y cálida.

Claudia Guillén
Acerca de Claudia Guillén 54 Articles
Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Film Business por la ESCAC. También cursé Historia de Cine y Crítica cinematográfica en La Casa del Cine. Después de pasar por algunas agencias de comunicación y adquirir experiencia en el sector de la distribución de cine, trabajo en una plataforma digital (ojalá que la fuerza cinéfila me acompañe durante mucho tiempo). En mis ratos libres leo con bastante avidez, hago mercadillos de segunda mano y busco películas españolas curiosas por los Encantes de Barcelona.

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