‘El deseo de Robin’, la tragedia del cómico

Recuerdo cuando los medios de comunicación informaron sobre la muerte de Robin Williams. La necrológica vino acompañada de un estado de shock y de incertidumbre, puesto que, por un lado, uno no era capaz de creer cómo un hombre tan querido y tan proclive a la comedia (a hacer felices a los demás) podía haber tomado tal decisión; por otro lado, sobre los motivos de su suicidio empezaron a correr varias teorías que, en vez de aclarar el asunto, lo complicaban aún más.

Y ahí es cuando entre en juego este documental: El deseo de Robin (2020). Un documental que arroja luz sobre una cuestión que no había sido del todo esclarecida, y que, al mismo tiempo, en nuestra sociedad sigue siendo un tema tabú: el del suicidio derivado por una enfermedad mental. En este sentido, esta obra consigue ciertos logros, pero se queda muy lejos de ser un documental redondo, o si me apuran, definitivo sobre la figura de Robin Williams.

Voy a empezar con lo positivo. El deseo de Robin se centra en los últimos compases de vida del actor, y nos muestra su deterioro personal y profesional que le condujo a un dolor interno insoportable, ya que Robin Williams había dejado de ser Robin Williams. De este modo, a través de testimonios de sus vecinos, amigos cercanos y profesionales que trabajaron con él al final de sus días, vemos cómo fue todo este proceso autodestructivo. Nos descubre una enfermedad poco conocida (demencia por los cuerpos de Lewy), y pone hincapié para que se desarrollen protocolos y mecanismos de diagnóstico precoz, y se pueda combatir contra una dolencia que hoy en día es letal para los pacientes. Además, incide en la relación entre neurología y psiquiatría porque las enfermedades mentales afectan a la conducta y el carácter de aquellos que las padecen; es decir, no son dos áreas separadas e independientes, sino que están más interrelacionadas de lo que la sociedad cree.

Con respecto a lo negativo, pese a su corto metraje (78 minutos) se hace un poco largo esta obra, ya que no tiene un progreso narrativo lineal, sino que es más bien circular, dando vueltas y vueltas sobre la misma cuestión, lo que le lleva a repetir los mismos conceptos una y otra vez. En otras palabras, pese a su escueto metraje, se podría haber contado si cabe en menos tiempo. Si bien sus intenciones son totalmente distintas a las de En la mente de Robin Williams (documental de 2018 producido por HBO), y es consciente de su existencia, al espectador le falta mucha información. Si se mira en perspectiva, ambos documentales son complementarios, pero con En la mente de Robin Williams uno tiene una imagen más rica de quién fue y qué hacía Robin Williams, puesto que es un repaso íntegro sobre su vida y obra. El documental de HBO destaca por una mejor realización y montaje, con más testimonios y más material de archivo, algo que lo que se muestra un poco parco El deseo de Robin. La progresión lineal que hace este documental funciona como un tiro, y teniendo además más metraje se hace mucho más ameno.

Si solo vemos El deseo de Robin vamos a tener muchos huecos sobre el actor, sobre su familia, sus adicciones… Solo tenemos el testimonio de su última mujer aquí, pero ninguno de los hijos del interprete da su visión de los hechos.

Resulta irónico ver cómo alguien con el talento de Robin Williams, cuya mente podía ir a la velocidad de la luz, alguien que necesitaba la risa del público, que nos trajo un pedacito de felicidad, se fuera apagando progresivamente. También resulta irónico que Williams diera vida a Oliver Sacks, eminente neurólogo, en Despertares (1990), o a Parry, el vagabundo con problemas psiquiátricos en El rey pescador (1991), y este acabara con problemas mentales derivados de una enfermedad neurológica.

Pese a sus altibajos, El deseo de Robin es un documental con ciertos valores, ideal para aquellos fans del actor, o para aquellas personas que quieran indagar más en esta enfermedad, pero que, a su vez, se recomienda encarecidamente ver el otro documental sobre el artista, ya que así el espectador podrá tener una imagen más completa sobre uno de los grandes genios de la comedia estadounidense de las últimas décadas. A su prematura muerte, le sobrevive su legado y, sobre todo, el cariño del público hacia un hombre que siempre nos hizo reír.

Giovanni Casella
Acerca de Giovanni Casella 20 Articles
Licenciado en Comunicación Audiovisual por la UMA y Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. Desde niño el cine ha sido mi principal pasión, aunque la he ido combinando con las series, los cómics y los videojuegos… Me interesa cualquier forma de expresión siempre que la historia o las sensaciones sean buenas. Actualmente colaboro en el weblog Zona Negativa, en la sección de cine y televisión.

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