David Fincher, Alex Cross y ‘El ladrón de orquídeas’

Cosas del confinamiento: me propuse recuperar los thrillers protagonizados por Morgan Freeman a raíz de Seven (1995). El thriller siempre ha sido uno de mis géneros favoritos, y recordaba haber visto estas películas en su momento con el mítico actor de Paseando a Miss Daisy (1989) como astuto detective. Así que me pareció buena idea volver a verlas. El origen venía por la influencia del filme de David Fincher que marcó un antes y un después tanto a nivel estético como temático dentro del panorama cinematográfico estadounidense en la década de los noventa. Tanto él como Quentin Tarantino con su Pulp Fiction (1994) marcaron el devenir (para bien y para mal) del Séptimo Arte en Hollywood. Posiblemente, los dos directores y las dos películas más influyentes de esa década en USA, y a raíz de esto no pararon de surgir imitadores (la mayoría de medio pelo) y películas inspiradas en el enorme y pujante talento de ambos realizadores.

A raíz de Seven salieron infinidad de películas coetáneas, al margen de las protagonizadas por Morgan Freeman. Algunos de estos títulos fueron:

Copycat (1995)

Pese a estrenarse solo un mes después de Seven, es habitual en Hollywood que los guiones circulen previamente antes de su producción, y en más de una ocasión nos hemos encontrado con estrenos clónicos a la vez debido a esto. Psicología, detectives y un imitador de asesinos en serie para una cinta que prometía más de lo que daba. El duelo directo del filme de Jon Amiel contra el de Fincher en las carteleras le condenó al olvido. Sin duda tuvo mal timing.

Secuestro (1997)

Una cinta que mezclaba el asesino en serie con el asunto personal, puesto que el detective de la película tenía que salvar a su propio hijo de las garras del malo de turno. Es entretenida, aunque terriblemente rutinaria.

Fallen (1998)

Denzel Washington, antes de ser el invencible Equalizer, se enfrenta contra el mismísimo ángel caído Azazel. Una lucha desigual que tiene algunos momentos interesantes, y con una estética más cuidada que los anteriores filmes citados

Asesinato en 8 milímetros (1999)

Ejercicio de estilo de Joel Schumacher que intentaba, sin éxito, mezclar Seven con las “snuff-movies”, muy en boga en aquella época. Gran reparto desaprovechado por un director que ahogaba la trama con una estética opresiva que más allá de la desazón no aportaba nada más. Los Cage, Phoenix, Gandonlfini, Stormare y Keener merecían mucho más, y nosotros también.

Resurrección (1999)

Agárrense que vienen curvas. Regresa el binomio Russell Mulcahy-Christopher Lambert para la película más alocada de todo el artículo. Es aconsejable verla como una parodia del filme de Fincher y sin prejuicios. Es mala a rabiar, como una comida postresaca, pero si uno no tiene nada más que ver, podría salvarle del tedio. La estética de Seven mal interpretada y llevada al límite.

El coleccionista de huesos (1999)

Repite Washington, acompañado estaba vez por Angelina Jolie, en un thriller de manual muy, muy noventero: trillado e incapaz de zafarse de la sombra de Seven. Tuvo un gran elenco de secundarios: Michael Rooker, Ed O’Neill, Bobby Cannavale, y el grandísimo Luis Guzmán, que por aquella época estaba en todas.

‘Zodiac’, de David Fincher (2007).

Con desigual resultado, sí que compartían que todas ellas eran muy inferiores a Seven. Si bien la década de los 90 comenzó con la implacable figura de Hannibal Lecter y el fulgurante éxito de El silencio de los corderos (1991), el género realmente se popularizó con la llegada de Fincher; un director que pasados unos años profundizó todavía más en el cine de los asesinos en serie con su seminal Zodiac (2007) y con la serie Mindhunter (2017-2019). Así pues, tenía esa estética barroca con lluvia constante y un asesino en serie suelto pululando por ahí como punto de partida.

Apostar por la figura de Morgan Freeman era tener media victoria, ya que era el coprotagonista de la cinta dirigida por Fincher. Justo dos años después, se estrenó El coleccionista de amantes (1997). He de reconocer que yo era muy fan de esas películas en su momento; pese a que no eran un gran o buen cine, al menos me resultaban entretenidas. Pues bien, comencé el visionado con este filme que era la primera adaptación a la gran pantalla del personaje creado por James Patterson llamado Alex Cross. La cinta ha envejecido bastante mal, y no deja de ser un thriller que roza el telefilme, aunque Morgan Freeman está genial como suele ser habitual en él.

Recordaba de aquella época que algún productor tuvo que ver alguna química especial entre Freeman y Ashley Judd (la coprotagonista de esta película) para volver a juntarlos años más tarde en otro thriller titulado Toda la verdad (2002). De este modo, acoté mi campo de investigación para este artículo entre 1997 y 2002. Todas estas películas las había visto en su época, pero apenas conservaba un vago recuerdo. Ahí vino el primero de mis problemas, puesto que si seguía profundizando en estas películas protagonizadas por Morgan Freeman tendría que abandonar los noventa.

Si bien es cierto que la influencia de Seven va más allá de su propia década, no me apetecía abandonar la idea del thriller noventero, pero el Freeman detectivesco se movía a medio caballo entre dos décadas. Completaban el reparto Tony Goldwyn, que siempre será el malo malísimo de Ghost, y Cary Elwes que aparentaba 10 años menos de los realmente que tenía.

‘Toda la verdad’, de Carl Franklin (2002).

Como he comentado ese fue el primero de mis problemas, pero no el único. Entre El coleccionista de amantes y La hora de la araña (2001), en las que da vida Freeman a Alex Cross, había en medio un thriller policiaco llamado Bajo sospecha (2000); un duelo interpretativo entre dos viejos amigos: el propio Freeman y Gene Hackman. El problema es que se alejaba bastante de Seven, pese a que se nutría de la figura de Freeman como sabueso bonachón, pero inflexible. Así que era más una peli de Morgan Freeman que de Seven; en todo caso, el filme de Fincher lo que había consolidado era la figura de este actor como hombre que defendía y protegía la ley. El interés de Bajo sospecha residía más en su elenco actoral (habría que recordar a la enigmática Monica Bellucci) que, en sus propios resultados cinematográficos, que son más bien tibios.

Proseguí con mi curso y la siguiente parada fue La hora de la araña (2001) que para mi sorpresa nada tenía que ver con el concepto de asesino en serie. Había secuestros de por medio, pero se desvirtuaba mucho de la idea del anterior filme como sucesor de Seven. Si El coleccionista de amantes, que era una burda copia de Seven, no era especialmente buena, todavía era peor este filme. Eso sí, las dos películas de Alex Cross tenían sus forzados giros de guion, aparentemente inesperados, que ya son un cliché en el género. A destacar, eso sí, la siempre inquietante presencia de Michael Wincott.

Me quedaba pues, la que yo creía que iba a ser la última película del artículo. Otra vez, estaba equivocado. Quería volver a ver cómo funcionaba en pantalla la química entre Freeman y Judd en Toda la verdad. Lo que me encontré fue un thriller judicial de manual: flashbacks, falso puntos de vista, giros de guion… Pero de nuevo me alejaba todavía más del thriller noventero postSeven.

De todo este barullo sí que tenía claro una cosa: me interesaba la figura de Alex Cross. Si bien, la primera novela de este personaje era anterior a Seven, es a raíz del éxito de este filme cuando da su salto al celuloide. Desde 1993 hasta 2018, Patterson ha escrito 28 libros sobre la figura de este investigador/detective. Al profundizar más sobre este personaje descubrí que Morgan Freeman sí que había sido el primero en poner rostro al personaje, pero no el único.

Tyler Perry y Morgan Freeman como Alex Cross.

En 2012, Tyler Perry, conocido sobre todo en su país por la franquicia Madea (a medio camino entre las transformaciones de Eddie Murphy y Martin Lawrence), protagonizó la película Alex Cross que suponía un intento de reboot en una saga que solo había visto dos entregas hasta ese momento. Aquí sí que se vuelve a la lucha entre detective y asesino en serie, pero ni Perry ni el filme están a la altura de Freeman y sus películas. El resultado es todavía más ínfimo. No es hasta este año que hemos conocido nuevas noticias sobre este personaje, debido a que Amazon Studios anunció que pretende producir una serie sobre Alex Cross.

Si han llegado hasta aquí, verán que la idea de mi artículo ha ido mutando, y al final no sé sobre qué he estado escribiendo; si sobre Seven, Morgan Freeman, Alex Cross… Verán ustedes que comencé el texto con tres palabras: “Cosas del confinamiento”. Tal cual, el confinamiento nos ha provocado cambios y nos ha llevado a una nueva normalidad. Esto nos ha afectado a todos y en todos los ámbitos. Personalmente lo he notado a la hora de escribir porque siempre cuando voy a hacer un artículo o crítica tengo muy claro qué es lo que quiero contar. La idea siempre es fija y sólida, pero en esta ocasión no ha sido así.

Al final, esa idea original ha ido mutando y me ha ido llevando por nuevos derroteros, pero es mejor escribir cuando uno no está centrado y cuando uno no tiene las ideas claras que no escribir. Es mejor escribir sobre los problemas que uno tiene a la hora de afrontar un artículo que la página en blanco. Por esto y por todo, gracias Charlie Kaufman.

Giovanni Casella
Acerca de Giovanni Casella 13 Articles
Licenciado en Comunicación Audiovisual por la UMA y Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. Desde niño el cine ha sido mi principal pasión, aunque la he ido combinando con las series, los cómics y los videojuegos… Me interesa cualquier forma de expresión siempre que la historia o las sensaciones sean buenas. Actualmente colaboro en el weblog Zona Negativa, en la sección de cine y televisión.

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