CARLOS VERMUT: “El problema del cine es que es una industria que tiene que convivir con el arte”

Carlos Vermut (Madrid, 1980) ha dirigido dos películas, Diamond Flash (2011) y Magical Girl (2015), y las dos recibieron buenas críticas, en especial la segunda de ellas, que se llevó varios premios, entre los cuales la Concha de Oro a la Mejor Película y la Concha de Plata al Mejor Director en la 62ª edición del Festival de San Sebastián. Es uno  de los realizadores más sobresalientes de la última década y dentro de poco estrenará un nuevo proyecto. En uno de sus ratos libres nos atiende para hablar de lo próximo que viene.

Quién te cantará es el título de su nuevo film. ¿Qué podrá ver el espectador?

Una película sobre música y la identidad personal. Combino varios géneros: melodrama, musical y uno muy especial que no quiero desvelar. Sólo diré que hay cosas fantásticas.

¿Al abordar su tercer trabajo le supuso más presión?

En el paso de escritura de mi segunda película, Magical Girl, a Quién te cantará sí que viví algún momento de sentir un poco de presión por tener que lidiar con ser honesto contigo mismo e intentar agradar a los demás. Ese proceso es interesante porque me ha enseñado muchas cosas y existe sobre todo cuando la película ha gustado a la crítica.

A menudo el cine de autor tiende a coger un aire críptico que, llevado al extremo, parece ser sólo apto para cinéfilos consumados. ¿Es difícil encontrar el equilibrio entre el cine de autor y el gran público?

Muchas veces el problema del cine es que es una industria, pero es una industria artística y tienen que convivir lo industrial con lo artístico. En cualquier industria hay un elemento creador. Por ejemplo, cuando haces un coche también necesitas un diseñador que juegue con la intuición a la hora de encontrar las curvas y las formas para hacerlo más atractivo. Y en el cine pasa un poco lo mismo, pero es una industria cultural. Tú quieres vivir del cine y quieres hacer una película y contar una historia, pero lo quieres hacer de tal manera que te facilite el hecho también de hacer películas. A nivel personal me parece un reto bonito. Me gusta mucho hacer películas personales que cuenten lo que yo quiero contar y que sean honestas con uno mismo, pero que a la vez conecten con el público. Con esto quiero decir que la película se amortice (ríe).

¿Y durante todos estos años cuál ha sido la clave para que sus películas hayan conectado con el público?

He pensado en ello pero no sé hasta qué punto lo he conseguido. De momento todas mis películas han sido rentables, lo que me hace sentir bastante contento. No han sido grandes películas a nivel de taquilla, pero han sido rentables gracias, precisamente, a la distribución internacional. Hablo, pues, de un público global y la clave muchas veces es relativa. No es tanto cómo lo narras sino qué cuentas, que es lo que hace atractiva una película para el espectador.

¿Cree que fuera se le reconoce más?

En Francia es dónde mejor funcionó Magical Girl y se recuperó todo el dinero gracias al estreno allí.

Tendemos a mirar al vecino de al lado porque creemos que le va mejor. ¿A nuestra industria del cine le falta algo?

No sé. Tampoco me siento cómodo teorizando por qué ha funcionado mejor mi película en Francia.

En casi todas las historias de cine hay un antagonista. En su caso, como director, ¿qué o quién es?

Uno mismo. La inseguridad, los miedos… Creo que el antagonista es el propio director de cine.

Uno de los grandes caballos de batalla de todo cineasta es el presupuesto. Logró superar el reto de su primera película, que autofinanció con 20.000 euros. ¿Eso prepara a un cineasta para cualquier situación?

Siempre digo que gracias a lo que sufrí con mi primera película me he preparado para lo que ha podido venir después.  Con Magical Girl no tuve que preocuparme de la cámara, del catering ni de lo que había a mi alrededor; sólo de dirigir la película y eso fue una liberación. Pero una cosa que aprendes es que siempre surgen problemas. Tienes que asumir que existen en un rodaje y entonces, aunque haya financiación, nunca es suficiente. Eso es otra cosa que he aprendido: que siempre falta dinero.

Y cuanto más dinero hay más sacrificio tiene que aceptar el cineasta.

Es curioso porque cuánto más dinero hay más necesitas recuperarlo y menos riesgos corres. Podríamos hablar largo y tendido de lo que significan los riesgos creativos. Muchas veces, cuánto más dinero tienes, hay elementos que pueden parecer conservadores o comunes, pero también son riesgos.

Volviendo a Quién te cantará, está previsto que se estrene en 2018. ¿Hay fecha concreta?

No, aún estamos terminándola y los productores tienen que valorar si la película irá en algún festival y cuál. De momento sólo puedo decir que en España la distribuye Caramel y en Francia, Le Pacte. La productora española es Apache, Aralán Films y la productora francesa es Les films du Worso.

¿Hasta el momento es su proyecto más ambicioso?

A nivel económico sí porque la primera película tuvo un presupuesto de 20.000 euros, la segunda, de medio millón de euros, y esta, de unos dos millones de euros. A nivel personal ya asumes que como es tu tercera película ya te relajas más.

Lídia Oñate
Acerca de Lídia Oñate 17 Articles
Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra y Master en Dirección de Redes Sociales y Marketing Digital por Fundeun – Universidad de Alicante. Actualmente estoy inmersa en la distribución cinematográfica, un sector que vivo de lleno desde la comunicación y el marketing. Me encantan las bambalinas del mundo televisivo y cinematográfico, viajar (tanto cerca como lejos), hacer fotos de paisajes y gastronomía que luego irán a mi Instagram, disfrutar con la Historia y echar una partidas al Monopoly, la Play o lo que se tercie. Porque sí, la diversión en la vida es importante. Y el cine ayuda. Me podéis contactar en lidiaonate@industriasdelcine.com.

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