Festival de Sevilla 2020: Un oasis cinéfilo entre nuevas restricciones por la pandemia

Durante la previa a la lectura de los premiados del 17º Festival de Sevilla, su director, José Luis Cienfuegos, comentaba con una mezcla de diversión y resignación que esta edición, con 147 producciones y casi 300 proyecciones, había tenido ni más ni menos que 3 parrillas distintas: la primera contemplaba el cierre de los cines a las 00h, la segunda pasó a hacerlo a las 22h y la tercera parrilla planificada, la más inesperada y que significaba cambiarlo todo cuando el certamen ya llevaba tres días en marcha, debía acabar antes de las 18h. Un ejemplo de la dificultad que presentaba una edición que, pese a todo, ha conseguido reunir un grupo bastante exigente de propuestas audiovisuales que solo unos pocos, por la reducción del aforo y la dificultad de viajar a la ciudad hispalense desde otras partes de España, han podido disfrutar en salas.

Cienfuegos tuvo también palabras de agradecimiento para festivales como el de San Sebastián, celebrado el pasado septiembre, por los útiles consejos y ejemplos sobre cómo actuar en tiempos de pandemia. Muestras que el Festival de Sevilla ha adoptado de manera notabilísima gracias a un extensa plantilla de trabajadores que controlaban el acceso y todas las medidas de higiene y seguridad. Si ha habido algún pequeño traspiés, entendible entre tanto cambio de horario, estaba más bien relacionado con la asignación de las butacas cuando más de medio cine estaba precintado para que el aforo fuera el correcto según las medidas: un eslabón perdido entre las máquinas y los humanos.

Una sección oficial de extensas joyas dedicadas a las huellas del pasado

El Giraldillo de Oro (y el premio a mejor guion) ha recaído en la rumana Malmkrog, una cinta de 200 minutos de duración basada en los textos del filósofo ruso Vladimir Solovyov sobre el bien y el mal, el evangelio o el anticristo. Su director, Cristi Puiu, ha engendrado un film de difícil acceso, considerado por algunos como una obra maestra (así la han definido los miembros del jurado a la hora de otorgarle el premio). Quizás hubiera estado bien apoyar una idea original, de neófito guion, que no opusiera tanta resistencia ni tuviera problemas para mostrar cualquier atisbo de entretenimiento en su letanía algo pretenciosa entre cinco burgueses. Cuestión de gustos, claro.

La otra gran vencedora ha resultado El año del descubrimiento, gran premio del jurado. La película de Luis López Carrasco tiene, curiosamente, la misma duración que la de Puiu y habla sin cesar sobre temas mundanos muy relacionados con la lucha obrera y recuerda las revueltas en Cartagena en 1992. Si en una se discute educadamente entre copas de cristal de Bohemia, en la otra todo ocurre entre vasos de tubo y cañas de cerveza en un bar cualquiera de un barrio humilde. Para los que no hayan podido visionarla, L’Alternativa, el festival de cine independiente de Barcelona, abrirá con El año del descubrimiento su edición de 2020, 100% online y en Filmin, la plataforma, seguramente, más amiga del cine que tenemos en la actualidad.

El alemán Christian Petzold se yergue como mejor director por ‘Ondina’

Ondina, la poética historia del alemán Christian Petzold que reubica a las ninfas acuáticas de la mitología griega en nuestros días, consiguió el premio al mejor montaje y a la mejor dirección, aunque hubiéramos apostado a que también podía llevarse alguno por la interpretación de Paula Beer, tan magnética y bella como las náyades, esas criaturas de agua dulce. Los que sí resultaron premiados como mejor actriz y actor fueron Petra Martínez, por La vida era eso, y Alseni Bathily, por Gagarine.

Una de las olvidadas ha podido ser DAU. Natasha, de Ilya Khrzhanovskiy y Jekaterina Oertel, una coproducción entre 6 países que narra de manera cruda y fascinante, sin dejar que bajemos la guardia, la opresión soviética a través de la experiencia de Natasha, la encargada de la cantina de un centro de investigaciones de la URSS. Una de las experiencias más intensas de todo el festival sale de esta idea-reality en la que los actores convivieron durante 2 años y cuyo resultado ha sido prohibido por Putin. 700 horas de material de las que aún se pueden esperar unas cuantas cintas más.

En Nuevas Olas triunfa ‘Apples’, del ayudante de dirección de ‘Canino’

En la sección Nuevas Olas ha resultado vencedora Apples, del griego Christos Nikou, una distopía sobre un futuro ficticio en el que, tras una pandemia (¡vaya!) los habitantes pierden la memoria y pueden ser reprogramados. El film inauguró la Sección Horizontes del festival de Venecia. También en Nuevas Olas, el premio especial ha sido para Conference, de Ivan I. Tverdovskiy, y el reconocimiento a la dirección para Lupe Pérez García por Pa’tras ni pa’tomar impulso. El palmarés completo se puede consultar aquí.

Un año memorable y, esperamos, irrepetible

El Festival de Sevilla, que volvió a tener su sede en los cines Nervión de la capital andaluza, ha tenido que lidiar con la incertidumbre diaria de ver cómo avanzaba la Covid-19 y cómo esta afectaba a la ciudad y, en consecuencia, al ocio y al certamen. Por ello, en el discurso final del director, Cienfuegos también tuvo palabras para las autoridades, a las que agradeció su apoyo con un espontáneo “Si hay que decirlo, hay que decirlo, las autoridades han estado ahí.”

Para el recuerdo quedan las salas con una capacidad de aforo mínima donde, a pesar de haber podido completarlo y estar “llenas”, flotaba una cierta sensación de vacío y mucha intimidad, como si cada visionado fuera un pase privado donde la inmersión era máxima. Para el recuerdo las ruedas de prensa vistas a través de YouTube, las mascarillas, el gel hidroalcohólico, los controles de temperatura y la reasignación de horarios para la mayoría de películas en plena celebración del festival. También la memoria de la historia reciente a través de las grandes propuestas de este 2020 y que ponían mucho foco en la Europa Oriental y en las relaciones y el género, como Time of moulting, mención de la sección Revoluciones Permanentes o Petite fille, de Sébastien Lifshitz, mejor película de la sección Nuevas Olas (ex aequo con Nueve Sevillas, de Gonzalo García y Pedro G. Romero).

Sevilla ha sido un pequeño oasis cinéfilo de una semana de duración, el festival menos celebrado en el sentido más festivo de la palabra, pero de gran disfrute si hablamos en el término de visionar nuevas propuestas y abrir los ojos a un cine potente y comprometido que difícilmente veremos en salas si no es gracias a la valentía de audaces distribuidoras.

¡Adiós, Sevilla!

Claudia Guillén
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Graduada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Film Business por la ESCAC. También cursé Historia de Cine y Crítica cinematográfica en La Casa del Cine. Después de pasar por algunas agencias de comunicación y adquirir experiencia en el sector de la distribución de cine, trabajo en una plataforma digital (ojalá que la fuerza cinéfila me acompañe durante mucho tiempo). En mis ratos libres leo con bastante avidez, hago mercadillos de segunda mano y busco películas españolas curiosas por los Encantes de Barcelona.

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