‘Que baje Dios y lo vea’, entrañable comedia celestial

En su libro La semilla inmortal, Jordi Balló y Xavier Pérez describen los 21 argumentos universales de los que nacen todas las historias y narraciones. Uno de ellos, el del intruso benefactor, es con el que parte la película que hoy nos ocupa. Los autores del libro comentado citan como ejemplo de este argumento al Mesías, ese ser/personaje que llega a un lugar para traer la buena nueva a los que allí habitaban hasta entonces. Lo mismo sucede en Que baje Dios y lo vea.

Alain Hernández interpreta a Salvador (una elección muy evidente como nombre), un sacerdote que llega a un monasterio de monjes como castigo por hackear las cuentas vaticanas, aunque fuese por una causa buena y justificada. Lleva años trabajando en las misiones, en África, y su Iglesia es la de los pobres, la de las personas que necesitan más ayuda. Curiosa elección del castigo que la curia decide para él: pasa de lidiar con mafias y guerrilleros armados en África a dar clase a los seminaristas del monasterio de San Teodosio, en mitad de la España rural.

Pese a que las jóvenes vocaciones no faltan en San Teodosio, la Iglesia, como institución, ve más oportuno convertir el enclave en un Parador Nacional, que reportará pingües beneficios. El objetivo queda claro: ayudar a salvar el monasterio. ¿Cómo? Mediante la participación de los monjes y seminaristas en la Champions Clerum, un torneo de fútbol formado por equipos de religiosos, procedentes de seminarios de todos los rincones de Europa. Llegar a la final, en la Santa Sede, y ganarla, supondrá la inyección de moral, prestigio y dinero para salvar San Teodosio. Pese a lo rocambolesco de su argumento, el desarrollo es sencillo y se sigue con atención.

Ópera prima del televisivo Curro Velázquez, Que baje Dios y lo vea es una comedia con la que el público tal vez no estallará en carcajadas, pero que lo mantendrá con una sonrisa en los labios en los 90 minutos que dura, el tiempo preciso y necesario para este tipo de películas. Aunque se trata de la enésima comedia española, y cuenta con la presencia de los divertidos Karra Elejalde y el Langui, estamos frente a un filme que juega con dos de los tópicos más comunes de la iconografía popular ibérica aunque menos tratados en el reciente cine español: la religión y el fútbol. Criticables y criticados, la película sabe sacar el mejor partido de cada uno. Mención destacada merece la actriz Macarena García, enamorada de uno de los seminaristas. Su presencia llena la pantalla irradiando más que cualquier luz celestial.

En definitiva, nos encontramos frente a una comedia entrañable llena de personajes que se hacen querer con facilidad y que agradará a un público amplio, como amplio es el público objetivo al que se destina la película: desde jóvenes hasta mayores. Se agradece, además, que pese a ser una película con valores y bienintencionada en sus propósitos, no intente aleccionar con subrayados innecesarios.

El cine español puede empezar con buen pie 2018 con esta película, participada por Televisión Española y distribuida por DeAPlaneta, que esperemos ayude a superar, una vez más, la barrera de los 100 millones de euros recaudados en un año.

Pablo Sancho París
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Licenciado en Historia del Arte y Comunicación Audiovisual por la U.B., Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. y Master en Film Business por ESCAC. He sido presidente de la Federació Catalana de Cineclubs entre 2015 y 2017, siendo actualmente responsable de proyectos de la entidad. Además, soy el programador de Cine Club Vilafranca, que gestiona la Sala Zazie y el Cine Kubrick de Vilafranca del Penedès. Además, he compaginado estas tareas con la de cronista cinematográfico, profesor de cine en talleres para niños y adolescentes, y la realización de audiovisuales y cortometrajes de ficción. Me podéis contactar en pablosanchoparis@industriasdelcine.com.

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