James Franco, el hombre del año

James Franco de profesión, hombre del Renacimiento. Actor, director, guionista, productor, escritor de novelas, poeta, pintor… La hiperactividad de este artista nacido Palo Alto, California en 1978 le ha llevado a experimentar, con mayor o menor fortuna, con todo tipo de expresiones artísticas que le han servido para plasmar sus inquietudes y, sobre todo, su ego. Si hay algo que le interesa por encima todo a James Franco es el propio James Franco. Esto es una constante en su carrera, pero comencemos en cómo le fue en 2017. Luego, volveremos para hacer un recorrido por su filmografía como cineasta. 

Este polifacético artista ha tenido una carrera llena de acordes y desacuerdos, pero 2017 ha sido su mejor año como profesional. Si bien es cierto, que a lo largo de su trayectoria ya había obtenido numerosos premios y nominaciones; su consagración como actor, pero sobro todo, como director le ha llegado a lo largo del año pasado, siendo la guinda al pastel el Globo de Oro que recibió como mejor actor de comedia por The Disaster Artist.

Pese a que, como es habitual en él, ha trabajado en infinidad de proyectos durante el año pasado, y más de uno de dudosa calidad, sí que es cierto que ha sabido elegir un par obras que hacen que sean dos de los momentos culminantes en la carrera de este artista.  Por un lado, Franco fue el protagonista por partida doble de The Deuce; la serie creada por George Pelecanos y el gran David Simon, que posiblemente sea la mejor serie de Simon desde The Wire. Y no contento con desdoblarse en pantalla interpretando a dos hermanos gemelos, Franco estuvo detrás de las cámaras dirigiendo dos episodios, y también hizo las funciones de productor ejecutivo. De este modo, The Deuce sirvió a Franco para sacar esa verborrea artística que le corroe por todo el cuerpo. Además, darse réplica a sí mismo mientras se dirigía le podría proporcionar un ilimitado placer a su ego. Para un servidor, The Deuce fue la mejor serie del año. Evidentemente esto es una opinión que puede que no se comparta, pero lo que es indudable es que asociarse a Simon es garantía de calidad. Ahí Franco demostró algo que tiene de sobra, y es inteligencia. El problema es que a veces no sabe cómo aprovecharla correctamente.

Franco interpretando a los hermanos Martino en ‘The Deuce’.

Por ahora, tenemos de 2017, The Deuce, un hito en su carrera que junto a Freaks and Geeks, supone su mejor trabajo para una serie de televisión. Por otro lado, y ya en la vertiente cinematográfica tenemos a The disaster artist. Esta película no solo le ha reportado premios, sino que, y es lo más importante, ha puesto la figura de James Franco como director en el mapa. Tanto los medios de comunicación como el gran público no habían prestado la suficiente atención, o incluso desconocían que Franco fuese director pese a que éste debutara en 2005 con Simiosis. De hecho, como director de cine tiene más de una docena de películas, cortos y varios documentales. Así pues, The disaster artist distaba mucho de ser su debut en la dirección, pero esa falta de notoriedad tenía un sentido, y es que Franco como director es bastante malo, limitado y pretencioso. De este modo, la película que se centraba en el infructuoso rodaje de la inefable The Room, es su mejor trabajo en la dirección hasta la fecha con mucha diferencia. Es más, lo irónico del asunto es que Franco había sido incapaz de hacer un buen filme hasta que hizo uno sobre una de las peores cintas de la historia del cine.

El ego y no saber cómo enfocar su inteligencia habían hecho que la carrera de Franco como director fuese errática. ¿Por qué? Se empeñó en adaptar a grandes escritores norteamericanos del siglo XX sin éxito, tales como: John Steinbeck en Una lucha incierta, Willam Faulkner en El último deseo y The Sound and the Fury, Hart Crane en The Broken Tower, y Cormac McCarthy en Child of God (aunque éste último ha estado activo durante el siglo XXI). También habría que mencionar el filme Bukowski sobre Charles Bukowski, pero aquí no adaptaba ninguna obra del escritor de Factótum. Y no solo se contentó con la dirección, sino que también se encargó de coescribir los guiones (The Broken Tower, Child of God y El último deseo) y de protagonizarlos todos excepto en Child of God, en la que solo hace una breve aparición. Pese a haber cursado un doctorado en filología inglesa en la Universidad de Yale (aunque no se tiene constancia de que ya lo obtuviera) y otros tantos másteres, Franco debe ser consciente que él no pertenece a los grandes literatos estadounidenses. Ése no es su mundo. Su mundo es el de Tommy Wiseau, el de incomprendidos macarras que no encajan con lo establecido. Y es precisamente ahí donde Franco ha obtenido sus mejores resultados.

Dave Franco y James Franco en ‘The disaster artist’.

The distaster artist funcionó por varias razones:

  1. Franco se interesó por un libro que se alejaba por completo de las adaptaciones de grandes autores que había hecho hasta el momento. The Disaster Artist: My Life Inside The Room, the Greatest Bad Movie Ever Made, escrito por Tom Bissell y Greg Sestero, narraba a través de la mirada del propio Sestero las vicisitudes del rodaje de la película The Room, y su relación con Tommy Wiseau, director de la cinta y su amigo en la vida real. Wiseau se nos muestra como un aprendiz de artista con más ganas y entusiasmo que talento. Algo muy similar le pasa a Franco en la vida real como cineasta. Él pone más empeño que calidad. De este modo, esta historia le era más cercana y propia que la que pudieran contar Steinbeck o Faulkner, por citar dos ejemplos. Sin ir más lejos, en Una lucha incierta teniendo un reparto de primera (Vincent D’Onofrio, Sam Shepard, Robert Duvall, Ed Harris y Bryan Cranston) y adaptando a Steinbeck, demostró que estaba muy lejos de ser John Ford.
  2. Franco hace de productor, actor y director, pero no de guionista. Esta función la delegó en Scott Neustadter y Michael H. Weber, en cuya filmografía destaca el guion de la excelente (500) días juntos. Este hecho afectó positivamente a la cinta, ya que Franco no solo es un director limitado, sino que también lo es como guionista. Es más, la pareja de escritores ha recibido la única nominación a los Oscar al mejor guion adaptado.
  3. Franco realizó una dirección más convencional, pero con convencional no queremos decir peor. Atrás dejaba las experimentaciones y el estilo tosco indie de sus anteriores trabajos, siendo este cambio positivo para la cinta. Eso suponía un alivio para la historia y para el espectador. Gracias a dios, Franco no iba a volver a martirizarnos con Faulkner a pantalla partida (El último deseo) o con un McCarthy que parecía más un ejercicio de clase en manos de unos estudiantes, no muy aplicados, de cine (Child of God) que una película profesional. Evidentemente, pese a que no es una cinta de gran presupuesto, se nota la mano de Hollywood, ya que New Line está en la producción y Warner Bros. en la distribución. El asunto no deja de ser irónico, ya que la primera incursión de Franco en Hollywood es gracias a una historia sobre una película que renegó de Hollywood. A pesar del necesario convencionalismo (las experimentaciones están bien si la historia lo requiere y se sabe lo que se hace), el trabajo de Franco es admirable ya que estudia y capta perfectamente la esencia de The Room. Aquí nos regala, ahora sí, una pantalla partida mostrándonos la comparación entre el metraje original de la cinta de Wiseau con la de The disaster artist. Sin duda, Franco lo clava.
  4. Franco se rodeó de los suyos para hacer esta película. Desde cameos de amigos como Judd Apatow, Bryan Cranston o Danny McBride hasta la presencia imprescindible de Seth Rogen y Dave Franco. Así pues, Franco no contó, en esta ocasión, con dos actores fetiche con los que había colaborado con bastante frecuencia, Tim Blake Nelson y Scott Haze. Gracias a Rogen, junto a Evan Goldberg, Franco obtuvo el apoyo de Hollywood para producir este filme. Además de esto, Rogen es el mejor amigo que Franco tiene en la industria desde que se conocieran en la serie Freaks and Geeks. El apoyo y camaradería que Rogen le puede proporcionar, no se lo puede dar ninguna otra persona dentro del mundo del cine. Por otro lado, la complicidad que tenían Sestero y Wiseau implicaba que Franco tuviera una química muy alta con el actor que diera vida a Sestero. Y no pudo elegir mejor, su hermano Dave Franco, y pese a que era la primera vez que trabajaban juntos, la compenetración fue total. Franco había buscado toda su vida a un hermano Coen y no se había dado cuenta que ya lo tenía en casa.
  5. Franco hace la mejor interpretación de su carrera. El trabajo de mimetismo y de composición que hace sobre Tommy Wiseau es simplemente genial. Desde la presentación del personaje hasta la última escena en el estreno de The Room, James se convierte en Tommy; Franco se convierte en Wiseau. Hay que destacar el hecho de que, aunque a lo largo de su carrera como actor sí que ha tenido grandes actuaciones (127 horas, James Dean, Oz, un mundo de fantasía, Mi nombre es Harvey Milk), cuando se ha dirigido a sí mismo no ha sabido sacar sus cualidades como actor. Lo que otros directores eran capaces de hacer; él era incapaz. En películas como Good Time Max, o la más reciente The Institute (codirigida con Pamela Romanowsky), tenemos a un Franco actor muy por debajo de su nivel. Es decir, no solo Franco ha mejorado como realizador, sino que también ha aprendido a cómo potenciar su talento como actor.
  6. Franco y Wiseau tienen mucho en común. Por eso, la película es tan cercana y sincera. Ambos son directores hechos a sí mismos, alejados de Hollywood, con mucha pasión y ganas, y de escaso talento. El punto de outsider misterioso de Wiseau casa perfectamente con Franco. Cuando Wiseau creó el personaje de Johnny en The Room se basó en su propia persona. Algo similar pasa con Franco a la hora de hacer de Wiseau. Esas ganas por actuar, por perseguir un sueño son compartidas. De hecho, Franco ha ganado dos Globos de Oro en su carrera: uno por interpretar a James Dean en el telefilme homónimo; y otro por interpretar a Tommy Wiseau en The disaster artist. Y no es casualidad que uno de los iconos de Wiseau sea James Dean. Dean se presenta como uno de los modelos a seguir por Wiseau a la hora de interpretar. La diferencia está en que el referente le queda grande a Wiseau, pero en cambio, a Franco no, ya que hizo una gran composición del malogrado mito del cine en el telefime anteriormente mencionado.

The Deuce y The disaster artist. Dos grandes obras que culminan una carrera de éxitos y fracasos, que culminan un año lleno de gloria para Franco. Recordemos que ganó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián por esta película y que The Deuce ha sido renovada para una segunda temporada. Aunque nos gustaría mencionar también su breve cameo (otra de sus especialidades) en Alien Covenant. Una vez más, ahí Franco demostró inteligencia ya que parece que vio el desastre que iba a ser la cinta dirigida por Ridley Scott, siendo el primero en abandonar el barco.

Una vez analizado el año pasado, hagamos un breve repaso sobre su trayectoria profesional. La característica que mejor define a Franco como actor es el eclecticismo. Ha tenido la oportunidad varias veces de encasillarse con un tipo de papel o producción, y siempre ha sabido reinventarse eligiendo proyectos diferentes. Lo curioso es que siempre deja abiertas todas las opciones. Es decir, hace un blockbuster, más tarde una película independiente, una comedia, y luego vuelve a hacer un blockbuster. Y así con todo sucesivamente.

‘Freaks and Geeks’. Una serie que marcó a una generación de artistas.

 

Su primer papel importante fue el de Daniel Desario en Freak and Geeks. En esta serie coincidieron grandes nombres de la comedia americana de las dos últimas décadas: Judd Apatow, Paul Feig, Martin Starr, Jason Segel y, sobre todo, Seth Rogen. Gracias a este papel, entre ellos surgió una gran amistad que les llevó a colaborar juntos en varias ocasiones. De esta unión salieron comedias en las que solía interpretar a alguien más bien descerebrado y fumado. Destacan de esta etapa, Pineapple Express (con Apatow en la producción), The Interview, y especialmente, Juerga hasta el fin. Esta película dirigida por Rogen y Goldberg (al igual que The Interview) era la sublimación de la comedia americana creada por esta cuadrilla de amigos en la todos se interpretaban a sí mismos. James Franco hacía de James Franco, su personaje favorito. Son también relevantes los cameos de Franco en películas protagonizadas por Rogen como Lío embarazoso, The Green Hornet y Los tres reyes malos. Tanto en Lío embarazoso como en Los tres reyes malos, Franco volvía a hacer de James Franco.

Sí, Franco hizo este tipo de comedias, pero su carrera no se quedó ahí. El papel que le dio la fama a nivel mundial fue el de Harry Osborn en Spider-Man de Sam Raimi. Actuar en un blockbuster que arrasó en la taquilla hizo que su rostro fuera conocido por el gran público. Repitió con el personaje en Spider-Man 2 y 3. También puso su cara otra superproducción, El origen del planeta de los simios, y volvió a trabajar con Raimi en Oz, un mundo de fantasía. Ambas eran precuelas de dos clásicos de la historia del cine: El planeta de los simios y El mago de Oz. Una vez más, Franco podría haber optado por el camino del blockbuster y olvidarse de las pequeñas producciones, pero no lo hizo.

James Franco y Seth Rogen en ‘The interview’. Amigos para siempre.

Y a la vez que iba haciendo comedias con Rogen y taquillazos, actuaba en otro tipo de propuestas como: Mi nombre es Harvey Milk (biopic sobre el activista gay que da nombre al título de la cinta), 127 horas (sobre él recaía todo el peso de la película. Este hecho le valió su única nominación a los Oscar), Spring Breakers (aunque su personaje estaba relacionado con la droga, nada tenía que ver con la comedia) o Una historia real (drama basado en hechos reales con aires a telefilme en el que se enfrentaba a Jonah Hill, otro miembro de la cuadrilla). Asimismo, actúo en películas más modestas y de bajo presupuesto, entre las que se incluirían las de su propia filmografía como director.

A lo largo del artículo hemos comentado en más de una ocasión que lo más le gusta a James Franco es hacer de sí mismo. No en vano, ya han salido varios ejemplos, pero no son los únicos: Vacaciones, Verónica Mars: la película, Richard Peter Johnson, I Think You’re Totally Wrong: A Quarrel, Making a Scene with James Franco o Rockefeller Plaza, son algunas obras en las que Franco hace Franco. Eso sí, no habría que olvidar su paso por el longevo culebrón televisivo Hospital General. Durante 54 episodios James Franco encarnó a un misterioso artista y asesino en serie llamado Franco. Una de las mayores excentricidades de su carrera, ya que mientras actuaba en esta serie de dudosa calidad, era nominado al Oscar al mejor actor por 127 horas. Este trabajo le dio pie a crear Francophenia (or Don’t Kill Me, I Know Where the Baby Is), una mezcla de documental con ficción sobre su papel de Franco en Hospital General. El título ya lo dice todo; una oda a la egolatría.

Para concluir, ¿qué le depara el futuro a James Franco? Como director tiene cuatro películas y un documental por estrenar a lo largo de 2018. Como actor, una vez más, tiene infinidad de proyectos a la vez, entre los que destacan The Ballad of Buster Scruggs (el western televisivo de Los hermanos Coen) y Multiple Man, que sería su regreso al mundo de los superhéroes donde encarnaría a Jamie Madrox, un mutante que tiene la habilidad de crear múltiples copias de sí mismo. El sueño hecho realidad para James Franco. Como siempre, le depara trabajo y más trabajo, aunque no sabemos hasta qué punto podrá afectar las acusaciones que recibió sobre conducta sexual inapropiada sobre esto. Más de uno se podrá preguntar cómo hemos podido elegir a James Franco como hombre del año después de lo sucedido. Sin ir más lejos, Vanity Fair lo había incluido como una de las personalidades del año, pero aplicando un método estalinista, ha sido borrado de la foto en la que sí salen el resto de celebridades del mundo del espectáculo más importantes de 2017. No nos sentimos en la disposición legal ni moral de acusar a alguien. Es más, en todo momento, hemos abordado la figura de Franco como artista, que es lo que realmente nos interesa y lo que les hemos querido transmitir todo el tiempo.

Giovanni Casella
Acerca de Giovanni Casella 5 Articles
Licenciado en Comunicación Audiovisual por la UMA y Master en Ficción de Cine y Televisión por la U.R.L. Desde niño el cine ha sido mi principal pasión, aunque la he ido combinando con las series, los cómics y los videojuegos… Me interesa cualquier forma de expresión siempre que la historia o las sensaciones sean buenas. Actualmente colaboro en el weblog Zona Negativa, en la sección de cine y televisión.

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